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Numancia

Notodo Notodo 03/05/2016 Miguel Gabaldón
Imagen principal del artículo "Numancia" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Numancia"

De guerra y curso tan extraña y larga
y que tantos romanos ha costado,
¿quién no estará suspenso al acaballa?
¡Ah! ¿Quién no temerá de renovalla?
Cuarto centenario de la muerte de Cervantes. Había que hacer algo, claro está. Y Juan Carlos Pérez de la Fuente (todavía) al frente del Teatro Español se ha decantado por Numancia. Título potente del manco de Lepanto sobre el asedio a esta ciudad celtíbera, ejemplo extremo/suicida de dignidad, haciendo carne histórica y literaria la manida máxima de "Mejor morir de pie que vivir de rodillas." Una crónica de gran calado dramático y potencia a prueba de bombas para atrapar al público. Lo único es que esta potencia y (el homenaje a Cervantes en sí) pueden perder fuelle y volverse en contra si se tiene que pelear en frentes diversos. Veamos las batallas y asedios a las que se enfrenta este proyecto.

El asedio político
No vamos a meternos en tejemanejes y polémicas institucionales ni las guerras políticas varias acerca del asunto del cese de Juan Carlos Pérez de la Fuente en su cargo (nombrado en tiempos de Ana Botella, anunciada su destitución en tiempos de Manuela Carmena), aunque también es llamativa esta coincidencia (cerco dentro y fuera del teatro) y no se puede menos que mencionarse. Le habría debido de inspirar para su montaje. Pero dejando esto aparte, vamos a lo que vamos.



Las batallas de la adaptación
Sin ser un experto en Cervantes, obvio resulta que los adaptadores Luis Alberto de Cuenca y Alicia Mariño han introducido más de una fragmento de cosecha propia (morcillas, dirán algunos) en esta Numancia. eso sí, cuidadosamente encajados en la métrica cervantina (y resultando difícil diferenciarlos del texto de Cervantes). Ahí entramos en debate de si es un homenaje... ¿a cuénto de qué estas prótesis? ¿Para qué pelear con el texto de un genio? Cada uno tendrá sus opiniones. A mí, personalmente, me resulta de dudosa pertinencia, y hay cosas que me chirrían y sacan de la función.

Presupuestos para el combate
Aunque menos excesivo que sus terribles Pingüinas, esta Numancia tiene un derroche de medios bastante importante. Pero el concepto de la puesta en escena de Pérez de la Fuente a veces parece anclado en el teatro contemporáneo de los 90 y resulta algo añeja. Como por ejemplo ese momento de las Españas hombre y mujer (dos figuras que que se erigen en algo así como los narradores, interpretados por unos entregados Beatriz Argüello y Alberto Velasco) de obvio mensaje con vestuario de alambrada incluido. La idea no vamos a decir que sea mala, porque la reivindicación siempre es necesaria en todos los ámbitos. Pero en este caso está metida con calzador y te rechina la vida en una obra de Cervantes. Interesante también la escenografía, pero acaba por resultar reiterativo el juego de las proyecciones. Potente también el diseño de iluminación y el de sonido, aunque a veces Pérez De la Fuente parece que quiere meterte en un capítulo de Juego de Tronos con una banda sonora que avecina la llegada de alguno de los Stark.



La guerra de los actores (y polémicas críticas).
Ya sólo defender el verso tiene un mérito importante. Y por ello se merecerían alabanzas y vítores los intérpretes, que en general también convencen con sus interpretaciones, aunque a mí en particular se me hiciera complicado la implicación en el relato por razones más de la adaptación y la dirección que de la interpretación. En particular destacan una Beatriz Argüello que hace lo que quiere (como ya ha demostrado en múltiples ocasiones) y una muy convincente (aunque de breve papel) Mélida Molina.

Pero, en cuanto a las interpretaciones se refiere, no podemos dejar de mencionar la polémica externa generada por la crítica en El Mundo de Javier Villán respecto al trabajo de nuestro querido Alberto Velasco al que dirige palabras tan zafias como "cuerpo informe". Desde aquí nuestro apoyo a Velasco.



Cerco a la emoción
Pero volviendo al tema, y a pesar de que los actores se esfuerzan en calentar la batalla, la cosa es que este espectáculo deja frío. Y la tremenda hazaña de este pueblo no llega a emocionar. Lo que ya es difícil, con ese punto de partida. No gana la guerra (aunque sí puntuales combates) esta Numancia de Pérez de la Fuente. Loable intención (homenaje  a Cervantes, oda a la libertad, dos en uno) pero fallida oportunidad para honrar la memoria del gran mito de las letras españolas.

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