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Obama pone condiciones a su intervención en Iraq

La Vanguardia La Vanguardia 13/06/2014 Francec Peirón | Nueva York

Barack Obama decidió que él ponía fin a la guerra de Iraq por decreto ley. Así son las guerras de la modernidad, que ni se ganan ni se pierden. Dos años y medio después, el presidente de Estados Unidos se enfrenta otra vez al dilema de actuar militarmente en aquel país, siempre y cuando los líderes iraquíes solventen sus problemas sectarios. O hay unidad o Estados Unidos no se comprometerá de nuevo. El avance de los yihadistas del grupo denominado EIIS, que se ha expandido desde Siria, “supone un peligro para Iraq y sus ciudadanos, y, dada la naturaleza de estos terroristas, es una amenaza eventual para los intereses de EE.UU.”, afirmó este viernes Obama en una improvisada comparecencia.

Como señalaron fuentes de la Casa Blanca el jueves, el presidente señaló que “he descartado enviar tropas de tierra”. Sin embargo, subrayó que “he solicitado a mi equipo de seguridad nacional que prepare una serie de opciones para dar apoyo a las fuerzas iraquíes”. Esta ayuda iría desde el asesoramiento o el equipamiento, la lanzamiento de ataques aéreos o la utlización de drones (aviones pilotados a distancia). Ha realizado esta petición a la vista de que “Iraq necesita un esfuerzo adicional para romper el ‘momentum’ de los grupos extremistas”.

Este apoyo se realizará una vez que la inteligencia estadounidense tenga una descripción clara del conflicto y determine objetivos. El argumento de Obama no estuvo exento de críticas hacia Iraq y el gobierno de Al Maliki, del que dijo que por mucho tiempo se resistió al entrenamiento ofrecido por Estados Unidos. Hizo alusión a la falta de moral y motivación de las tropas locales y cuestionó a los dirigentes. “Este no es solo y principalmente un desafío militar”, sentenció.

“Durante años hemos hecho un extraordinario sacrificio para dar a los iraquíes la oportunidad de forjar su propio futuro. Por desgracia, la desconfianza y las diferencias sectarias han provocado tensión en el gobierno y en el Ejército”. Así que puso un precio, la iniciativa de ayuda que decida EE.UU. “ha de ir acompañada” de un esfuerzo de los líderes iraquíes para acabar con esas tensiones internas y promover estabilidad. “Nosotros no podemos hacer eso por ellos –insistió- y sin ese esfuerzo político, cualquier acción militar a corto plazo no tendrá éxito”. El presidente Obama se comprometió a vigilar muy de cerca la situación en Iraq y a buscar apoyos para la diplomacia. A su favor juega la opinión pública. Una mayoría más que evidente de ciudadanos están en contra de cualquier aventura en Iraq que suponga enviar de nuevo “botas sobre el terreno”.

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