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Obsesión por la eficiencia industrial

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 03/10/2017 Óscar Granados
Diego Sáez de Eguílaz, socio director de MESbook. © INMA FLORES Diego Sáez de Eguílaz, socio director de MESbook.

"Somo unos frikis de las fábricas”, dice con orgullo Diego Sáez de Eguílaz (Barcelona, 1973). Este ingeniero industrial ha desarrollado, junto a su socio Fernando Molinuevo (Valencia, 1973), una tecnología capaz de detectar, controlar y monetizar en euros las ineficiencias en cualquier industria. Todo en tiempo real. Basta con apretar las tuercas, ajustar levemente las clavijas, engrasar los rodamientos y enchufar un par de sensores para dar vida a la solución de MESbook. La start-up, forjada en 2012, promete convertirse en el fontanero de la cuarta revolución industrial, que llama a la interconexión de las máquinas y sistemas para crear redes inteligentes a lo largo de la cadena de valor.

La firma, que espera facturar un millón de euros al cierre de este año, trabaja ya con 30 empresas españolas (la mayoría de ellas medianas) de 11 sectores distintos. Los ayuda a identificar las fugas en sus sistemas de producción. “Siempre hay bolis que no pintan, tapones que no cierran, piezas mal hechas, grifos que gotean…”, comenta Sáez de Eguílaz. Su primer cliente fue el grupo valenciano de cosmética Sesderma, que mejoró su facturación un 25%, después de probar el primer año las mieles de MESbook. La magia de esta herramienta tecnológica, explica el emprendedor, está en el análisis de datos masivos: el big data.

La jaula de oro

Todo nació en el verano de 2010, en las playas de Dénia, cuando Sáez de Eguílaz y Molinuevo disfrutaban de las vacaciones acompañados de sus respectivas familias. “La idea de emprender y salir de la zona de confort surgió de repente”, dice Sáez de Eguílaz, que conoció a su socio, hace más de dos décadas, en la Universidad Politécnica de Valencia. “Queríamos abandonar lo que he llamado ‘la jaula de oro’: ese sitio de trabajo donde tienes un puesto importante y ganas un buen salario, pero en el que siempre te falta algo: libertad”, comenta. Fue entonces que empezaron a maquinar la idea. Ambos fundadores habían logrado hacerse con experiencia en el mundo de la gestión de fábricas y se preguntaban cómo lograr que una industria produzca más, mejor y a un menor coste. Ese fue el planteamiento que dio vida a MESbook, asegura.

Asumir el reto de emprender no era sencillo. Los dos tenían más de 40 años, familia numerosa y una hipoteca que pagar. Pero con el dinero que reunieron del pago de consultorías que ofrecían a distintas empresas, lograron esbozar MESbook. “Nos complementamos…, uno es el músculo y el otro el cerebro”, dice. Con la ayuda de Pablo Rodríguez, actual socio y responsable técnico del desarrollo del sistema, se consiguió la versión final de la herramienta. “Decidimos crear el producto que nos hubiera gustado tener cuando estábamos al frente de las fábricas”, concluye.

El sistema de la start-up recoge, a través de sensores enchufados a las máquinas, las cifras de fabricación, las horas de producción, los costes, el consumo de materia prima y los objetivos que tiene cada compañía. A partir de allí realiza un análisis pormenorizado sobre la situación y lo plasma en una pantalla a través de gráficos. “Es como el velocímetro de un coche, puedes ver la velocidad a la que va la empresa y los problemas que está teniendo”, aclara en una conversación en el centro de Madrid. Según el emprendedor, un porcentaje alto de las pequeñas y medianas empresas en España lucha a diario por enmendar las fugas y enmendar las mermas.

“Muchas de ellas están ciegas”, afirma el ingeniero. La única herramienta que tienen a la mano es una hoja de cálculo en donde se plasman manualmente los datos de la producción y que después sirve para inferir las principales dificultades en la operación, explica. Algunas compañías cuentan con sistemas MES (acrónimo que viene del concepto Manufacturing Execution Systems, una herramienta desarrollada hace más una década), pero son poco dinámicos e intuitivos y no permiten monetizar los desajustes que tiene una fábrica, comenta el directivo de la firma. “El 99% de las fábricas con las que hemos trabajado cuantificaba sus pérdidas en kilos, litros, piezas, pero ahora lo hace en euros”, subraya.

Tal ha sido el grado de innovación que ha desarrollado MESbook que este año fue reconocida como la mejor empresa de big data industrial en Feria Advanced Factories, el primer encuentro internacional de la industria 4.0 celebrado en Barcelona. Sin embargo, el camino que enfrenta la compañía por delante puede ser sinuoso. La mayoría de las empresas en España aún no concibe los beneficios económicos que aportan las herramientas que fundamentan la cuarta revolución industrial: el big data, la inteligencia artificial, la nube, los robots autónomos, la impresión 3D, entre otras, comenta Kateryna Bondar, profesora de la Universidad Internacional de La Rioja.

Poca estrategia

En España, según un estudio elaborado por la consultora Roland Berger, solo un 38% de las empresas tiene una estrategia digital. Los sectores con mayor madurez en esta materia son el de las telecomunicaciones e Internet. Además, únicamente el 10% de las firmas de industria y un 15% de las compañías de infraestructuras dicen contar con una estrategia digital establecida. “Muchas empresas están adoptando el concepto de industria 4.0 solo por moda, sin conocer cuál es su verdadero impacto”, resalta Bondar.

Sáez de Eguílaz reconoce cierta reticencia de las compañías españolas en adoptar nuevas tecnologías. A pesar de ello, cree que cada vez más los diferentes sectores económicos del país convergerán en la cuarta revolución industrial. En MESbook ya han marcado la hoja de ruta. “Este año terminaremos con 50 clientes y esperamos en 2020 llegar a los 500 [nacionales e internacionales] y estar facturando entre 12 y 15 millones de euros”, agrega Sáez de Eguílaz.

Para llegar al objetivo marcado, la firma busca sinergias con grandes compañías. Recientemente, MESbook firmó un acuerdo de colaboración con Tecnocom (una firma de Indra) para que esta pueda comercializar la herramienta de la start-up. “Trabajamos para convertirnos en el estándar de sistemas de gestión en tiempo real en las fábricas”, espeta Sáez de Eguílaz.

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