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Oda al fútbol de Real Sociedad y Betis

Logotipo de El Mundo El Mundo 01/10/2017 SERGIO R. VIÑAS
© Proporcionado por elmundo.es

Se observan al espejo y se descubren casi idénticos. Con su fervorosa fe en el balón, su pasional obcecación con la portería contraria, también con sus miserias defensivas, el peaje habitual de quien atesora las virtudes anteriores y no posee un descomunal presupuesto para que la manta le tape la cabeza y los pies. Son la Real Sociedad y el Betis dos equipos a los que divierte contemplar, genuinas representaciones del concepto de fútbol que tienen sus entrenadores, Eusebio y Quique Setién.

[Narración y estadísticas: 4-4]

Como semejantes ingredientes, la cita de este domingo sólo podía convertirse en lo que fue, una borrachera de fútbol ofensivo, un combate de continuos golpes al mentón con la guardia como mero elemento decorativo. Se vieron ocho goles bajo la lluvia donostiarra, cuatro de cada equipo. Una delicia de partido para cualquier espectador neutral que finalizó con un empate que premió la valentía de ambos y también castigó sus carencias defensivas.

La primera mitad, dibujada siempre a un ritmo frenético, dejó cuatro goles en un espectáculo digno de ser contemplado. Abrió la lata Sanabria tras una excelente combinación con Fabián, que le picó el balón por encima de la zaga de la Real para que el paraguayo alargara su productiva racha: Llegaba a Anoeta tras el marcar el gol de la victoria bética en el Bernabéu y conseguir otros dos frente al Levante.

Encuentro vibrante lleno de goles y ocasiones

El temprano sopapo fue doloroso para la Real, pero no le sacó del partido. Todo lo contrario. Se apoderó del balón y empató enseguida gracias a un centro de Odriozola (el chico mejora a cada instante) que Willian José cabeceó a la red entrando desde atrás. Los de Eusebio prosiguieron con su dominio territorial y consiguieron voltear en el marcador antes de la media hora tras un remate de Oyarzabal en el área, tras una jugada trazada por Rodrigues y Willian José por la izquierda.

Sin embargo, el Betis, siempre perseverante, halló el empate enseguida con un cabezazo de Feddal en un córner. Todavía era el minuto 28 y Anoeta ya había presenciado cuatro goles. No ocurrió mucho más de sustancias en el resto de la primera mitad, en la que la Real se siguió apoderando de la situación pero sin capacidad para volver a adelantarse.

Quien lo hizo, de hecho, fue el equipo de Setién nada más reanudarse el encuentro. Guardado, una de las revelaciones de este primer tramo de Liga, regaló a Joaquín un mano a mano (con la desafortunada colaboración de Navas) para que el veterano superara a Rulli como si hubiese nacido delantero. Pero la historia se repitió y de nuevo un gol vino de la mano de otro del equipo contrario. De mito a mito, el empate a tres lo logró Xabi Prieto.

Y como en un eterno retorno, a historia iba a repetirse una vez más. El primer golpe lo asesto ahora el Betis por medio de Sergio León, culminando un contraataque supersónico. Tres minutos más tarde, Diego Llorente marcaba su quinto gol esta temporada con la mecánica habitual, cabeceando con violencia un lanzamiento de esquina. Era el 4-4. Ya no se le podía pedir nada más a este partido. Bueno, sí: que todos los partidos se parezcan a este.

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