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Oh So Pretty: Punk

Notodo Notodo 03/11/2016 Alan Queipo
Imagen principal del artículo "Oh So Pretty: Punk" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Oh So Pretty: Punk"

Ahí donde los veis, con sus pintas por entonces transgresoras, sus pulseras con pinchos, su cresta hendida en gomina, fijador y tinte, su música corrosiva y embrutecida, sus chalecos de cuero con su camiseta roída debajo, sus dientes amarillentos y su flauta y su perro en casi cualquier esquina del mundo; los punkis eran gente bastante ordenada y con un gusto estético prácticamente desconocido en terreno contracultural tratándose de una tribu urbana asociada a un género tan limitado en apariencia, sonido y técnica.

Como prueba, ya no sólo las horas que se pasaban delante del espejo de su casa okupa favorita o de su mansión en Brick Lane, peinándose, maquillándose y adecentándose para que no (¡y por Dios, no!) pasasen desapercibidos con sus pintas; sino también la iconografía que dejaron (sic) impresa para la posteridad.


Oh So Pretty: Punk in Print 1976-80 retrata precisamente esas inquietudes de la subcultura punk: casi 500 objetos, entre fanzines, carteles de conciertos, flyers o chapas, en los que el elixir de los primeros y más productivos años de aquella escena: iconos del movimiento (y aledaños como el primer mod o la proto-new-wave) como Sex Pistols, The Damned, Blondie, The Jam, The Clash, The Ramones, Buzzcocks, Siouxie and the Banshees o The Slits, entre muchos otros, plasmados en collages imposibles que forman desde entonces parte de la cultura pop más gráfica.

Imágenes recopiladas por La Mott Collection (con un Toby Mott poseedor de gran parte de todas estas icónicas obras punk) que pueblan un libro que, por momentos, parece una colección de postales en A-4 o de potenciales posters con los que arrancar el folio y pegar en tu cuarto: desde míticos fanzines (de los primeros que existieron, de hecho) como Ripped & Torn, The Secret Public o Sniffin’ Glue, pero también los trabajos gráficos que el artista Jaime Reid creó para Sid Vicious, Johnny Rotten y compañía o el collage que Linder Sterling realizó para el icónico single Orgasm Addict de los Buzzcocks; sin olvidar el ensayo que Rick Poynor, fundador de Eye Magazine y uno de los diseñadores gráficos más importantes del Reino Unido, hace para la ocasión.

Vicio, subcultura y arte punk por la vía de la fotocopia.










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