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Paco León no mira atrás

EL PAÍS EL PAÍS 07/06/2014 Amelia Castilla
Como director, Paco León tiene muy interiorizado su formato de comedia dramática. © Carlos Rosillo Como director, Paco León tiene muy interiorizado su formato de comedia dramática.

Una mezcla de casualidad e intuición. Paco León (Sevilla, 1974) resume en ese sencillo cóctel su éxito como director de cine. Carmina yamén, su segunda película como realizador, una mezcla de realidad y ficción, rodada en 22 días, con dos cámaras y un casting en el que participan medio centenar de amigos y familiares —“de sangre y de saliva”— incluidos sus padres y hermanos, lleva recaudados más de 2 millones. A la buena acogida de público se suman los piropos de la crítica. Lo han comparado con el Almodóvar de los primeros años por su capacidad para trasmitir sensaciones desgarradas a través de personajes populares. Su particular universo, radicado en Sevilla y en el que reina la picaresca, personificada por el personaje genial de Carmina, que interpreta su propia madre, le ha acercado a la pareja de hecho que formaban Berlanga y Azcona. Los halagos lo motivan a proseguir su polifacética y políticamente incorrecta carrera. Ya está inmerso en un nuevo rodaje, esta vez como actor a las órdenes de Juana Macías, pero piensa seguir dirigiendo, produciendo y escribiendo. Le gusta la provocación y el mundo antiburgués que representa Carmina aunque ya ha anunciado que no habrá tercera parte. “No sé quien dijo aquello de que no hay nada peor para el arte que el buen gusto”, cuenta casi recién llegado de Italia y Suiza, donde ha presentado la primera película de la serie: Carmina o revienta.

 En su particular búsqueda de lo auténtico, León ha encontrado la manera de conectar su trabajo de actor con la realización y la escritura. “Tengo muy interiorizado ese formato de comedia dramática porque, sinceramente, yo veo la vida de esa manera. Me ha gustado ese mundo, tengo ideas que pienso llevar a la práctica, sin presión y sin que me abrume la responsabilidad, como he hecho hasta ahora. La realidad es tan rica y tan compleja que, a veces, basta con escuchar una conversación en el autobús para arrancar una historia”, cuenta, sentado en frente a un tocador francés de su rincón imaginario, ubicado en L.A. estudio, la tienda de un amigo, próxima a su domicilio en el barrio madrileño de La Latina. “La ropa y los muebles te transportan a mundos imaginarios. La gente piensa que soy una persona muy cercana y les sorprende que tenga gustos sofisticados, pero creo que una cosa no quita lo otro”, añade, rodeado de sillones Elda, barras de nogal y lámparas de Pierre Guariche.

Paco León vive al día. Sabe que vales lo que vale tu último trabajo. Hace un par de semanas, rodó el último capítulo de Aída, la serie televisiva, en la que durante 10 años protagonizó el papel de Luisma, un exyonqui un poco límite, que le ha dado total popularidad. “He aprendido mucho y he conocido a compañeros estupendos, pero creo que no voy a mirar atrás. No niego que siento vértigo, aunque espero que lo mejor esté por venir”, añade. Antes de debutar en la televisión, hizo teatro y danza. “Antes de ser mediático era alternativo, bailaba con mucha cara, pero con encanto”.

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