Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

"Para hacer la paz se necesita voluntad"

dw.com dw.com 23/06/2016 José Ospina-Valencia (CP)
Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, Rodrigo Londoño, líder de las FARC y Rául Castro, presidente de Cuba en La Habana. © 2016 DW.COM, Deutsche Welle Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, Rodrigo Londoño, líder de las FARC y Rául Castro, presidente de Cuba en La Habana.

En el día en que Colombia y las FARC declararon "el fin de la guerra", DW habló con el analista Walter Arévalo sobre cómo es el ambiente por estos días en Colombia y qué tan preparados están sus habitantes para la paz

DW:En el día en que se dan a conocer el Acuerdo de Paz logrado entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC, ¿cómo reciben los colombianos este avance?

Walter Arévalo Ramírez: Es un ambiente de optimismo por dos razones: primero, porque da esperanzas de la verdadera finalización del conflicto en su ámbito armado, porque hay otros elementos del conflicto que subyacen a la sociedad colombiana como la corrupción y la inequidad social. Segundo, porque se logra el punto más anhelado de los puntos de La Habana: ya había muchos avances en materia de tierras y de participación política, pero era necesario finiquitar la cesación bilateral del fuego y la construcción de un modelo de dejación de armas.

¿Por qué hacer el anuncio el 23 de junio, una fecha llena de otros eventos como el referéndum sobre el brexit, Copa América y la Copa Europea?

No se estaba pensando en la agenda exterior. Por el contrario, la agenda del Proceso de Paz tenía un rezago. Era necesario mostrar que había avances sobre el cese bilateral del fuego. Se necesitaba dar noticias positivas pronto para validar la legitimidad del proceso.

Nunca antes en la historia de los intentos de paz se había llegado a un momento tan cerca de la paz. ¿Por qué es este 23 de junio un día histórico en Colombia, llamado incluso “el último día de la guerra”?

Es histórico por varias razones: Esta es la primera vez que se llega a la firma de un documento sobre el cese bilateral y definitivo del fuego. Antes hubo treguas y desescalada, pero nunca un cese bilateral. Un cese que implica la dejación de armas por parte del grupo guerrillero. Histórico también porque el acuerdo promete la participación en política de los guerrilleros que dejen las armas, un hecho antes no considerado en el conflicto con las FARC. El sistema de garantías para que los guerrilleros dejen las armas y se reintegren a la sociedad y a la política es muy robusto. Algo que no sucedió en el caso de la Unión Patriótica, que terminó en una matanza.

La reintegración se dará después de que los guerrilleros hayan pasado por uno de los 8 campamentos en 23 regiones, destinados para el registro, la entrega de armas y la preparación a la vida civil. Pasos clave para realizar el proceso de paz. Pero el procurador, Alejandro Ordóñez, ha llamado a los alcaldes de estas regiones a supeditar a la consulta ciudadana dichas zonas de reclusión. ¿En qué medida pueden obstaculizar el proceso de paz acciones como esta?

Este tipo de llamados generan un ruido innecesario en los procedimientos previstos del proceso. La refrendación de los acuerdos debe ser de carácter político-participativo nacional. Una vez esto ocurra, todas las demás regionales y municipales deben apegarse al modelo. Pedirle a los alcaldes que hagan referendos es inmiscuirse en el organigrama de la nación. Es un obstáculo.

Otro de los obstáculos para la paz lo representan los grupos paramilitares o bandas criminales (Bacrim): ¿Qué tan grande es ese riesgo?

Aquí hay varios riesgos: Uno está en que las alternativas ofrecidas a los guerrilleros que dejan las armas no sean tan atractivas y estos terminen formando o participando de nuevas Bacrim. El otro temor es que las estructuras del narcoterrorismo, que ya existen en algunas regiones, se radicalicen hacia una opción política basada en la "vendetta" histórica entre paramilitares y guerrilla, y decidan torpedear los escenarios de reinserción. El Estado tiene que, por una parte, combatir las estructuras paramilitares y garantizar la seguridad en estas zonas de concentración de exguerrilleros rumbo a la vida civil.

El próximo 23 de julio saldrá de la cárcel “Karina”, excomandante de las FARC, después de haber cumplido su pena de ocho años, según el régimen acordado durante la presidencia de Álvaro Uribe. Karina, que ya se reconcilió con los paramilitares que mataron a parte de su familia y también se arrepiente de haber asesinado, llamó a la reconciliación, pero dice que “los colombianos aún no están preparados para la paz”. ¿Es eso cierto?

Puede que, en efecto, no lo estén, pero tanto la desean que tienen voluntad de hacer parte de este experimento que es vivir en paz, después de 60 años de guerra. La preparación se dará en el día a día, cuando vivamos su reintegración y veamos a los exguerrilleros participando en política. Esa preparación se dará cuando nos enteremos de muchas atrocidades, que aún no conocemos. Más importante que la preparación es la voluntad.

Walter Arévalo Ramírez es profesor de derecho internacional de la Universidad de El Rosario, en Colombia.

Autor: José Ospina-Valencia (CP)

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Deutsche Welle

image beaconimage beaconimage beacon