Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Pasiones de Banville

El Mundo El Mundo 04/06/2014 ALEJANDRO GÁNDARA

Noticia extraña, pero consoladora, la de la concesión de este premio a John Banville, autor oscuro y refulgente, y al que el gran Cyril Connolly habría colocado entre los escritores mandarines o hiperliteratos (por oposición a los vernaculares, de un cierto indigenismo, digamos). O sea, es un autor severo, difícil, parsimonioso, más bien dado a bucear en las pasiones escondidas que a deambular alegremente entre las que brillan en la superficie. Nos referimos naturalmente a su obra libre, no a la que firma con el seudónimo de Benjamin Black, género negro al que en mi modesta opinión no ha aportado nada, como tampoco lo ha hecho a su propia literatura. Así, recomendamos "El mar" e "Imposturas" como introducciones a la vez que experiencias de este escritor, poco conocido en España, excepto a través de su obra de género o en circuitos de exquisitez literaria.

Yo diría que hay dos grandes temas en Banville, entreverados naturalmente con otros menores o derivados: el de la identidad siempre inestable, construida laboriosamente y dolorosamente echada por tierra con harta frecuencia, y el del duelo, siempre sumergido en la actividad humana, en los proyectos y deseos que alientan en los individuos, ese dolor oculto que funciona como un motor de combustión interna (nunca mejor dicho) en la obra emprendida.

A veces, esos dos temas son el mismo en algunas de sus novelas y al análisis les cuesta diferenciarlos, pues no hay identidad sin dolor, ni tampoco hay duelo en el que no se esté jugando alguna identidad. De todos modos, Banville no trata estos temas al estilo existencialista, con sus desgarros y su moral a flor de piel, más un poco de náusea y vacío espolvoreados aquí y allá, sino con una cierta distancia filosófica, estética diríamos, como un observador contemplaría un espectáculo de la naturaleza en el que, por mucha violencia que se despliegue, no deja de pertenecer al orden de un universo cuya comprensión profunda no nos corresponde. De ahí su preferencia por los personajes cultos, creativos, un tanto marginados del mundo a causa de una inteligencia que no permite una sociabilidad intensa, ni una integración absoluta en ninguna clase de grupo o comunidad.

Y si hay un fondo en este paisaje o, mejor dicho, si hay una manera de mirar este paisaje, ésta es precisamente la propia naturaleza, cuya objetividad en Banville alcanza cimas poéticas: "Un empinadísimo rayo de sol se extendió sobre la playa, blanqueando de color hueso la arena que había sobre la línea de agua, y un ave marina de color blanco, deslumbrante contra el muro de nubes, levantó el vuelo con sus alas en hoz, se dio la vuelta con un chasquido insonoro y se hundió, un cheurón que se cierra, en la rebelde negrura del mar".

No hace falta señalar lo profundamente irlandesa que es esta descripción y lo mucho que debe, a su vez, a la tradición romántica y naturalista inglesa (particularmente, "Cumbres borrascosas", de Emily Brönte). Como en "Los muertos", de Joyce, y como en la pasión de Catalina y Heathcliff, los meteoros y las formas que abarca la naturaleza no son sino un correlato de las tormentas del alma. Pero un correlato no es un reflejo, ni una ilustración, ni un recurso estilístico: un correlato es un relato independiente, que funciona con una dinámica autónoma y que si ilumina el otro relato, el de las conciencias, es porque añade algo, es porque viene de otro sitio, no porque sea un espejo.

Éste es un rasgo característico de Banville, en el sentido de que él lo apura bebiendo del fondo de una tradición que es al tiempo filosófica y literaria, y que enfoca a los seres del siglo XXI con una luz antigua y al mismo tiempo posmoderna. Banville es esa mirada y nosotros le felicitamos y nos felicitamos por este premio.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon