Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Patricio Pron

Notodo Notodo 23/02/2016 José Martínez Ros
Imagen principal del artículo "Patricio Pron" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Patricio Pron"

Entrevista: José Martínez Ros / Foto central: Vasco Szinetar
NTD: Lo primero, ¿cómo se te ocurren los títulos de tus novelas y libros de cuentos: surgen en tu cabeza al mismo tiempo que el argumento de la novela o una vez terminada?
Patricio Pron: Por lo general surgen durante la escritura de la novela, bien como resultado de algo que (inesperadamente) han dicho o hecho los personajes, bien porque en mi cabeza empieza a cristalizar una frase que “expresa” en algún sentido el espíritu de lo que estoy haciendo. En el caso de No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles, la frase es dicha por uno de los personajes del libro, pero surgió un poco misteriosamente mientras yo escribía y pensaba en la relación irónica de los personajes de la obra con su pasado. Esa relación irónica o paradójica es también la que existe entre el título del libro y el libro mismo, y me alegra que hayas percibido que el título no es caprichoso o inmotivado.
Siempre nos encontramos en un momento en el que el viejo mundo no ha terminado de morir y el nuevo no ha comenzado a nacer
NTD: Esta es una novela que transcurre en Italia, en los setenta, durante los llamados 'Años de Plomo' y en las postrimerías de la II Guerra Mundial. Parece muy alejada de tus circunstancias biográficas. ¿Qué hay de Patricio Pron, de tu vida, en sus personajes o historia?
P.P.: Una de las premisas del libro es que, como dice Antonio Gramsci, siempre nos encontramos en un momento en el que el viejo mundo no ha terminado de morir y el nuevo mundo todavía no ha comenzado a nacer. Al hilo de esa premisa, de mí hay en los personajes y en el libro una cierta expectativa por el mundo que está por comenzar y la aceptación de que no será peor que el viejo mundo que muere. Y también la convicción de que nunca acabaremos de pensar por completo cuáles son los vínculos entre la literatura y la vida, así como la intuición de que, para algunas personas (entre las que me cuento), literatura y vida son una y la misma cosa.

NTD: De tus obras anteriores,creo que con la que se puede relacionar con más facilidad es con El comienzo de la primavera, en la que también hallábamos una narración a dos tiempos, y en el que se trataba de la huella del nazismo en la Alemania actual. ¿Podría decirse que la época de los totalitarismos ejerce una especie de fascinación sobre ti?
P.P.: Me gusta que establezcas la comparación con El comienzo de la primavera porque No derrames tus lágrimas… cierra, en algún sentido, un arco narrativo que comenzó con esa novela y que podríamos llamar una trilogía (ahora que las trilogías parecen estar de moda) de no ser porque ese arco narrativo se compone de cuatro o cinco libros.
Por otra parte, viniendo del sitio del que yo vengo (que es la experiencia del activismo político revolucionario en la década de 1970 en América Latina y las dictaduras posteriores), habiendo vivido durante años en Alemania, que es posiblemente el único país europeo que ha conseguido hacer frente (con enorme dificultad) a su responsabilidad en relación a las tragedias del siglo XX, y viviendo ahora en España, donde la enorme mayoría de las fuerzas políticas hace todo lo posible para que esas responsabilidades nunca se esclarezcan, un país en el que el esclarecimiento de los hechos de una Guerra Civil que tuvo lugar hace casi cien años es todavía tabú, me parece que hablar de los totalitarismos no es un capricho personal sino una tarea urgente.
Nunca acabaremos de pensar por completo cuáles son los vínculos entre la literatura y la vida
NTD: ¿La ves cómo una novela política? Al fin y al cabo, buena parte de los protagonistas veían en el fascismo una especie de utopía. ¿Se podría leer como una advertencia de lo que suele ocurrir con los intelectuales que se inmiscuyen en política?
P.P.: Independientemente de que sus autores lo suscriban o no, el hecho es que todos los textos tienen un carácter político: porque generan efectos que lo son y porque esos efectos tienen lugar en contextos que son inevitablemente políticos, como casi todo lo que sucede en nuestras vidas. De manera que sí, creo que No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles es una novela política. (A pesar de lo cual no es una novela ni dogmática ni partidista y en ella hay más interrogantes que respuestas.) Es posible que también sea una advertencia: la razón por la que ningún intelectual debería participar de una organización política es que, tarde o temprano, toda organización de este tipo necesita desprenderse de sus moderados, y un intelectual siempre será más moderado que un acólito. (O debería serlo.) Pero, como todas las advertencias, estoy seguro que esta tampoco será escuchada, y no me preocupa demasiado.

NTD: Creo que a los que seguimos tu obra lo primero que nos sorprende es, directamente, su grosor: es una novela mucho más larga que cualquiera de las anteriores. ¿Sabías desde el principio que iba a ser tan extensa y compleja o es algo que descubriste durante la escritura?
P.P.: No, no lo sabía: sabía que tenía que contar una historia, pero por entonces no sabía que esa historia (la del Congreso de los Escritores Fascistas Europeos) iba a ser un astro alrededor del cual girasen ciertos planetas. Más que un fenómeno astronómico, sin embargo, a mí me parece que la novela y los siete u ocho libros que la conforman son una especie de poliedro: cada una de las caras parece autónoma, pero debes recorrerlas todas para aprehender la forma del objeto.
Más allá de que sus autores lo suscriban o no, todos los textos tienen un carácter político
NTD: Mientras leía el libro me acordé varias veces de dos libros de Roberto Bolaño: La literatura nazi en América, con todo ese conjunto de biografías literarias ficticias y desaforadas, y Los detectives salvajes, por ese juego de voces que se alternan y completan. Me ha dado la impresión, y corrígeme si me equivoco, que su obra ha sido particularmente importante para ti, como escritor...
P.P.: Sí, por supuesto: la obra de Bolaño (y su amistad, epistolar y breve a raíz de su muerte) ha sido muy importante para mí, como creo que lo es para cualquier escritor de mi generación, no sólo hispanohablante. En la conversación con Bolaño a menudo hacían su aparición los escritores a los que los dos admirábamos, y es ese fondo común de lecturas el que creo que hace que sea posible establecer símiles entre sus libros y los míos, pero las biografías imaginarias son un género literario anterior a Bolaño y a mis libros, y también lo son la polifonía, la concepción de la novela como juego cuyas reglas se infieren de la lectura, el interés por las vidas mayormente desgraciadas o muy desgraciadas de los escritores, etcétera. En realidad, todos somos hijos de Marcel Schwob, Jorge Luis Borges y Georges Perec. (Bolaño también decía que Julio Cortázar era su “madre”: yo nunca entendí por qué decía que era su madre y no su padre. Quizás supiera algo sobre Cortázar que yo no sé, pero lo que importa es que, si era su madre, desde luego no es la mía.)

NTD: Otra cosa que me ha interesado mucho de esta novela, y que ya percibí en tu anterior libro de cuentos (La vida interior de las plantas de interior), es el humor, un humor sarcástico, a veces negrísimo, aún más notable ya que mucho de lo que se cuenta es, objetivamente, bastante terrible. Los mismos protagonistas, los escritores fascistas de los que se recoge su "testimonio" son personajes a menudo ridículos, risibles. Me parece un cierto cambio de tono ya que no lo vi o no fui capaz de detectarlo en El comienzo de la primavera, El mundo sin las personas... y El espíritu de mis padres... ¿Es algo que has incorporado a tu escritura, es un esfuerzo deliberado por desdramatizar lo que nos relatas?
P.P.: No es el producto de ningún tipo de especulación previa, aunque puede que sea, como dices, una forma de desdramatizar lo que narro. Pero también, y sobre todo, ese humor es una parte de mi forma de ver el mundo y de verme en él. Quizás cuando escribí El comienzo de la primavera y los otros libros no me haya atrevido a mostrarlo, o no lo haya hecho de una forma satisfactoria, pero me parece que mis libros siempre han recurrido a las formas menos convencionales y más resistidas de cierto tipo de humor negro o negrísimo para contar lo que cuentan. Por mi parte, y como lector, yo huyo de todo autor que carezca de sentido del humor, y la verdad es que (desafortunadamente) esos escritores son muchísimos, sobre todo en España.
Hablar de los totalitarismos no es un capricho personal sino una tarea urgente
NTD: ¿Puedes desvelarnos alguno de tus hábitos como escritor? ¿Tienes alguna manía u obsesión curiosa al ponerte ante el folio en blanco o la pantalla del ordenador?
P.P.: Tengo decenas de hábitos y manías a la hora de escribir, y el número de ellos no hace sino aumentar con el tiempo, como si, a mayor experiencia del escritor, mayor es su inclinación a pensar la escritura como una actividad que requiere ciertos rituales más o menos mágicos. A mí, el que más me sirve es tomar grandes cantidades de té, litros verdaderamente.

NTD: ¿Qué consejo le darías a un escritor joven, a un escritor que empieza su primera novela o su primer libro de relatos o de poemas?
P.P.: Nunca he creído en los consejos de los escritores, jamás los he pedido y no me considero en absoluto autorizado para dar ninguno: ni uno solo. Una de las pocas razones por las que, objetivamente, vale la pena escribir es que la escritura se parece a un bosque inmenso en el que cada visitante recorre un sendero único, que no existía previamente y se cierra a su paso: sería una tontería querer trazar senderos en el bosque y pavimentarlos para el uso de futuros escritores perezosos, porque lo más interesante de todo ello es perderse en el bosque, una y otra vez.
Mis libros recurren a las formas menos convencionales de cierto tipo de humor negro para contar lo que cuentan
NTD: ¿Nos puedes citar algún libro, algún disco o película de la que hayas disfrutado mucho recientemente?
P.P.: ¿Star Wars? Por razones intelectuales con las que sólo os aburriría me gustó mucho la película. Y, por si la recomendación no fuese suficiente, añado aquí la de todos los discos de The Tallest Man On Earth, que estuvo girando por España estos días, y el último disco de Morrisey, cuyo título no solamente podría ser el de un libro mío, sino que además sería suscripto por todos y cada uno de los personajes de No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles: World Peace Is None Of Your Business. Es decir, “la paz mundial no es asunto tuyo”. Aunque por supuesto que lo es.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Notodo

image beaconimage beaconimage beacon