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Patrizia Sandretto: “Quiero un centro donde cada día ocurra algo”

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 26/09/2017 Tommaso Koch
La coleccionista italian Patrizia Sandretto, en la nave del Matadero que será sede de su fundación. © VÍCTOR SAINZ La coleccionista italian Patrizia Sandretto, en la nave del Matadero que será sede de su fundación.

De momento, el único indicio es un cartel. Se alza blanco e impoluto, entre columnas, andamios y polvo. Y reza: Fundación Sandretto Re Rebaudengo Madrid. Significa, básicamente, que estos 6.300 metros cuadrados hoy en día presa del abandono acogerán un nuevo centro artístico. Por ahora, verlo requiere mucha fantasía. Tanto que para hacerlo realidad harán falta unos siete millones de euros, según las estimaciones. Los asumirá Patrizia Sandretto, la coleccionista italiana que preside la fundación, junto con todos los demás gastos; a cambio, el Ayuntamiento de Madrid le cede durante 50 años una de las naves inactivas del centro cultural Matadero. Para 2019, según el acuerdo presentado ayer, lunes, en lugar del deterioro habrá muestras de arte contemporáneo, talleres, residencias para comisarios, un auditorio y una cafetería. Aunque el proyecto no convence en absoluto a los partidos de la oposición.

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“España es mi segundo país; Madrid es una capital global y un puente hacia América Latina, y siempre nos hemos encontrado con una actitud muy constructiva en el Ayuntamiento”, asegura Sandretto sobre las razones de su elección (Turín, 1959). Hace 25 años que la italiana empezó a coleccionar arte contemporáneo; tres después creó su fundación y llenó de obras una villa familiar en Guarene, cerca de Turín. En 2002, inauguró una segunda sede en su ciudad natal. Y desde entonces ha edificado su fama de “pequeña Peggy Guggenheim” sobre dos pilares: por un lado, más de un millar de piezas, todas creadas a partir de los ochenta, por artistas como Maurizio Cattelan, Damien Hirst o Tony Grand. Por otro, una vocación educativa con proyectos para acercar el arte a los jóvenes y los colectivos más desfavorecidos, formar comisarios, o descubrir y producir nuevos artistas. “Es lo que he hecho durante 25 años, y lo que prometo llevar a Madrid”, afirma Sandretto. Ella misma se trasladará más a menudo a la ciudad.

Finalmente, la capital española derrotó a Lisboa, Berlín o Londres. Costó una negociación de un año y medio que Sandretto reconoce “difícil”, aunque “sin llegar nunca al choque”, y donde se barajaron también Tabacalera o la antigua fábrica de tapices. La italiana sostiene que, para ella, exponer la colección es lo de menos, que esa parte del pacto se debe al Ayuntamiento: mostrará durante tres años 105 obras (entre ellas, algún cattelan o hirst), y luego empezará a rotar las piezas. A esta exposición gratuita se sumará otra temporal, cuya entrada costará unos tres euros. “No soy una coleccionista, y punto, creo que mi rol es trabajar por una comunidad”, agrega. Y detalla el despliegue de ideas que desea exportar a España: seleccionar a los mejores comisarios que salgan de las escuelas de arte y enviarlos por todo el país a buscar obras para una muestra; formar nuevos talentos españoles y latinoamericanos, así como mediadores que expliquen las obras al público; enganchar a los niños con proyectos ad hoc, y varios minutos de etcétera.

Así, de paso, responde a los que dudan del proyecto. ¿Qué aporta su centro en una ciudad repleta de galerías y museos? “No es una competición, nunca hay espacios suficientes para la Cultura”, defiende, además de aclarar que traerá obras de autores que sean inéditos o poco presentes en Madrid. Aun así, PSOE, Ciudadanos y PP han atacado duramente a la alcaldesa, Manuela Carmena, de Ahora Madrid, por asignar el proyecto “a dedo”, sin concurso, a un privado, y durante 50 años. La iniciativa queda también a la espera del visto bueno de la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico y de despejar los fantasmas del museo que el arquitecto Emilio Ambasz iba a levantar frente al Prado: en 2015, el proyecto contaba con una cesión por 75 años, también sin concurso, y todos los pronósticos a favor. Hoy en día, languidece herido por un fuego cruzado de acusaciones.

Sandretto jura que sabe poco o nada de las polémicas, y que en Turín también se enfrentó a cierto rechazo inicial. Prefiere defender la colaboración entre público y privado como “el mejor método de trabajo”. Y soñar con performances de danza en la enorme terraza de la nave 9: “No quiero un espacio estático, sino un laboratorio, un lugar donde cada día ocurra algo”. A partir de hoy mismo.

50 años de cesión de una nave de Matadero

La cesión por 50 años de una nave de Matadero a la Fundación Sandretto Re Rebaudengo ha levantado polémica. La concejal socialista madrileña Mar Espinar criticó “la cesión sin concurso público por una cantidad de años excesiva”. El PSOE sostiene que la alcaldesa, Manuela Carmena, y su grupo (Ahora Madrid) emplea mecanismos semejantes a los del PP. Ciudadanos reprochó “la falta de transparencia” del equipo municipal, mientras que los populares ven incoherencia en el Ayuntamiento, que denunció una cesión ejecutada por Ana Botella como alcaldesa. Carmena intentó ayer sortear las críticas haciendo similitudes con el museo Thyssen o el Guggenheim: “Para que el arte llegue a todas las personas, los ojos, los corazones, necesitamos a todos: lo público, lo privado, lo social”.

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