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Paula Bonet

Notodo Notodo 08/11/2016 Lola J.C Elkin
Imagen principal del artículo "Paula Bonet" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Paula Bonet"

Entrevista: Lola J.C Elkin
Notodo: La Sed es un libro bastante duro, aunque tiene sus momentos de esperanza… ¿Crees que esto puede echar para atrás a algunas personas? Por lo de que hay gente que rehúye de ciertos temas…
Paula Bonet: Sí, de hecho me ha sorprendido la acogida que ha tenido porque es un libro nada complaciente, lo hice porque tenía que hacerlo, la repercusión no era algo que tuviera presente. La renuncia, la soledad, la muerte, que está revoloteando todo el rato en el libro, el fracaso, la necesidad de equivocarse, son temas a los que parece que normalmente se les de la espalda.

NTD: Haciendo un paralelismo con el comienzo telúrico del libro, ¿podría decirse que La Sed es una especie de cartografía de tu propia vida?
Paula: Es complicado. Hasta hace poco no he podido definir el libro porque al principio iba a ser un homenaje a una serie de mujeres, casi todas escritoras, que en los últimos cuatro o cinco años me han despertado, de alguna manera; las he llamado madres.Lo más honesto para afrontar el libro era hablar desde mi propia experiencia
Hace poco me llegó a las manos un libro que ha publicado Malpaso llamado Solteronas de Kate Bolick: la estructura de su libro es muy similar a la estructura inicial de La Sed, hay una serie de mujeres que para ella son importantes porque le han hecho querer empezar a ver, a cuestionarse, entenderse mejor con respecto a sí misma, a su obra, al contexto y por su condición de género, ella las llama “despertadoras” creo que es un término mucho más correcto que el término madres.

En un principio, La Sed iba a ser un homenaje explícito a estas madres, a Anne Sexton, a Clarice Lispector, a María Luisa Bombal, a Teresa Wilmont, etcétera. Lo que pasa es que, cuando empecé a trabajar en el libro, vi que lo más honesto era hablar desde mí, utilizar el yo, llevándolo a la ficción o no, pero desde mi propia experiencia; y como tampoco quería que fuera un libro pretencioso que intentara adoctrinar ni defenderlas de un modo tan objetivo, pensé que era interesante que el personaje principal, Teresa, de alguna manera las contuviera a todas. Es un despertar… en ese sentido, esta disección anatómica que es La Sed podría ser una cartografía vital, sí.

NTD: Interpretamos que, aunque son tres personajes protagonistas, estás hablando de una sola mujer.
Paula: Sí, el personaje aparece doblado al principio para defender lo poliédrico, lo complejos que somos, ellos y nosotras, todos. Denuncia un poco también cómo nos empeñamos en encorsetarnos, en etiquetarnos, y al final lo que hacemos con eso es mutilarnos. Hay dos personajes pero podrían ser quince que representan a uno, o uno que representa a una multitud. Teresa, de manera metafórica, representa a todas esas mujeres que sufren agresiones a diario por su condición de género.Temo a todas esas mujeres que aparecen en La Sed; pero todas ellas son yo
NTD: ¿El personaje de Teresa es una representación de ti o eso ya es ir demasiado lejos?
Paula: Yo hablo a través de Teresa, pero también intento que Teresa contenga a estas despertadoras, a veces de manera más anecdótica. Por ejemplo, hay un momento en el que se mira al espejo y dice: “veo a una rata borracha esquivando mis ojos”. Eso es un pensamiento de Anne Sexton, o en gestos, se palpa en el bolsillo, una pequeña bestia recelosa; es una pistola, la saca, se apunta a la sien y acaba disparando a un árbol: eso es María Luisa Bombal.

NTD: ¿Es necesario conocer la obra de estas autoras para disfrutar más el libro?
Paula: Creo que no, también hay muchas referencias mitológicas que pasarán desapercibidas para algunos, como el águila-cuervo devorando a Prometeo.


NTD: También hay una referencia a Milan Kundera, concretamente a su libro La insoportable levedad del ser y su personaje principal también llamado Teresa…
Paula: Ese libro me marcó mucho en mi adolescencia, se me quedó grabado a fuego. Cuando estaba escribiendo La Sed, cuestionando la idea de pareja como se nos ha hecho entenderla —a mí me asusta mucho esta idea de pareja por cosas como los celos—, cuando intentaba describir justo un momento de celos inexplicable y absurdo, que te hace sentir muy miserable, me venía a la mente aquella idea de La insoportable levedad del ser. Esa piscina llena de mujeres desnudas, él (Tomás) disparándolas y muriendo ella (Teresa) todo el rato. Al final veía a todas esas mujeres como desdoblamientos de una misma, algo como “temo a todas esas mujeres pero todas ellas son yo”. También lo enlazaba con la desnudez, el hecho de estar bajo la mirada del hombre, de ser juzgada, no siendo consciente de ti misma, entendiéndote a ti a través de la visión de otro.No puedes ser feminista en un contexto y en otro no
NTD: En La Sed haces una denuncia de la restricción y el condicionamiento que ejerce la sociedad patriarcal sobre la mujer. ¿Podemos entenderlo como un tipo de activismo subliminal dentro de la historia?
Paula: Subliminal y no subliminal. Entiendo La Sed como un largo poema, muy metafórico, pero en el momento en el que hablamos de La Sed de una manera objetiva y cruda, defiendo este feminismo con neones. Me parece curioso cuando alguien me dice “Cuando se tiene que ser feminista soy feminista”, y digo yo, "no puedes ser feminista en un contexto y en otro no: se es siempre o no es nunca".

Todavía hay gente que no entiende el concepto de feminismo porque lo oye y siente una amenaza. Al final lo que quiere el feminismo es igualdad de derechos y oportunidades, quiere justicia, quiere que tanto hombres como mujeres estén en las mismas condiciones, y eso es algo que lógicamente beneficiará a las mujeres pero liberará a los hombres de muchos lastres con los que tiene que cargar: es algo muy positivo para ambos sexos. Me encanta Caitlin Moran cuando dice: “Todo el mundo debería subirse a una mesa y decir soy feminista”.

NTD: Respecto a “ataques” que puedas haber sufrido tú, me quedé muy alucinada cuando leí que un medio te había propuesto promocionar tu anterior libro con unas fotos en bikini.
Paula: Yo estaba muy ilusionada con esa entrevista hasta que vi lo que suponía. Les dije que no me iba a sentir cómoda en ese papel y no lo hice. Me parece patético que eso se presente como algo normal y que haya gente que acceda.La Sed nace de un desencanto con el contexto
NTD: Es también una forma de desvalorizar la obra, dando más importancia a tu persona que a tu trabajo.
Paula: Absolutamente. Por eso La Sed nace de un desencanto con el contexto. Llevo toda la vida dibujando, pintando, grabando y alternándolo con otros trabajos en las épocas en las que vendía menos cuadros, y eso ya me parecía un éxito. Mi compromiso con mi obra es muy bestia, de ahí el desencanto cuando vi que algunos medios querían hablar más de un personaje que de una obra, yo lo sufrí mucho esto. Me indigna y entristece mucho esto, no sólo por mi experiencia personal, sino porque entendía que eso sucedía porque era mujer. Hay compañeros que pintan y esculpen y a ellos no se les trata así, a ellos no se les pide que posen en bañador. Algo que al principio llevé mal porque pensé que era personal luego lo llevé peor porque vi que no era personal, sino que era una cuestión de género.

NTD: En La Sed hablas abiertamente de la sexualidad femenina, y aunque no eres la primera en hacerlo, ¿crees que todavía choca hablar de esta forma?
Paula: En este campo me ha enseñado mucho Anne Sexton, en el momento en el que se enfrenta a sí misma, se quita máscaras y es cruda, sincera y honesta. Me encanta leer en un poema en el que dice que ella ha parido un hijo y lo ha rechazado, porque es algo que sucede y que lo callamos. Entonces cada mujer a la que le sucede eso siente que es un monstruo y que no tiene ayuda. Me parece maravilloso haber leído este poema porque he aprendido que eso me puede pasar, y si me sucede pues no estaré tan perdida y lo intentaré sobrellevar lo mejor que pueda.

Hay una serie de temas, sobre todo temas que afectan a las mujeres, que son tabú y que no tienen porque serlo. Creo que todas las mujeres que estamos creando, que nos estamos cuestionando y que queremos entender, llegamos a conclusiones que nos parecen reveladoras pero que no lo son tanto porque hace veinte años había otras mujeres que ya se lo estaban planteando y llegaban a las mismas conclusiones, y hace cuarenta también y hace cien años también. En su momento se las leyó y valoró, pero luego cuando abres el libro de texto en el colegio no están. Estamos repitiendo todo el rato lo mismo: sería maravilloso que aquello se quedara fijado y que ya partiéramos de su experiencia porque a través de su experiencia aprendemos.Estamos repitiendo los mismos esquemas que otras mujeres hace 20, 40 y 100 años
NTD: ¿La Sed es una herida?
Paula: Es más un desencanto. Mira, el libro empieza con una cita de Lispector que dice: “¿por qué duele tanto ver la vida, si no es la que pensaba sino otra, como si antes hubiese sabido lo que era, ¿porqué el ver produce esta desorganización?", y a lo largo de las 340 páginas lo que intento es que esta pregunta esté latiendo todo el rato, y que al final del libro Teresa sea capaz de sentir la libertad de que puede hacerse esta pregunta. No quiero ni que la responda, porque entiendo que el camino es largo para responder a esto, pero sí que quiero que sea libre, que pueda cuestionarse, que pueda acabar este desgarro que es La Sed de una manera más o menos serena, entendiendo que puede hacerse esta pregunta.

NTD: Se podría decir entonces que aunque es un libro duro tiene un mensaje esperanzador.
Paula: ¡Sí! El final es carne, un canto a la vida.

NTD: Tengo entendido que tenías pensado otro final.
Paula: Cuando estaba trabajando en los primeros borradores del texto me daba mucha rabia porque todos me llevaban al suicidio, era lo más fácil. En un principio me parecía muy coherente porque muchas de las mujeres que aparecen en el libro acabaron suicidándose; pero aunque yo no quería este suicidio, sí entendía que Teresa tenía que matar algo en ella con lo que no podía seguir porque es un lastre, pero no quería que hubiera un acto violento, ni por las mujeres que lo cometieron ni por el final de Teresa. Me costó mucho el final porque quería que una parte de Teresa muriera y que ella fuera más o menos responsable de esta muerte. Al final fue muy liberador pensar en la muerte natural, muere porque tiene que morir, pero es una muerte metafórica.Fue muy liberador pensar en la muerte natural
NTD: En relación con esta idea de muerte metafórica, te quería preguntar sobre la relación y cambio que ha supuesto La Sed con respecto a tus otros libros, y si para ti también esa ruptura con lo anterior es una forma de morir un poco.
Paula: No sé si conoces a Aitor Saraiba: es un autor que adoro, somos muy amigos y me encanta su compromiso con su obra. Con él hablo mucho de eso, de la necesidad que tenemos de renunciar a partes de nosotros para poder seguir adelante, para no repetir patrones, para no estar mordiéndonos la cola todo el rato. De alguna manera creo que La Sed es una evolución natural, una continuación en la que lógicamente se tiene que renunciar a una parte de uno mismo con la que no se puede seguir.

NTD: Te he oído decir que gran parte de la cultura que consumimos está un poco falta de contenido.
Paula: Esa era una de las cosas que me molestaban al principio con The End, pensaba: “está funcionando porque la gente está pasando de puntillas por este libro, porque se está quedando con el envoltorio preciosista”. Lógicamente, el momento en el que estaba cuando escribí The End no es el mismo en el que estaba cuando escribí La Sed, pero los temas son los mismos, menos maduros, pero están empezando a aparecer. Creo que fue el contexto y este miedo en el que se nos “educa” lo que me hacía disfrazarlo todo de tanta dulzura: era como estar pidiendo permiso todo el rato para poder hablar, siendo lo que se esperaba que fuera.Tenemos que renunciar a partes de nosotros para poder seguir adelante
Con La Sed no he querido renunciar al preciosismo porque creo que en estas obras dramáticas hay mucho preciosismo; pero sí que he querido no sé si embrutecerme o encrudecerme o mutilar, mostrar la mutilación. Este libro está lleno de vísceras, de huesos…  ¿por qué negamos tanto la evidencia de ser humanos, de equivocarnos, de ser mediocres a veces, de ser ingenuos otras veces? Todos hacemos el ridículo en ocasiones, o pensamos que hemos tenido ideas brillantes que luego son una mierda, pero es necesario tener ideas de mierda para llegar luego a otras más importantes o interesantes.

NTD: ¿Cuál es tu fuente de inspiración? Salvando las distancias algunas páginas me recordaban a las pinturas negras de Goya, esos brochazos tenebristas…
Paula: Me flipa Goya, las pinturas negras me encantan; me encanta Velázquez, de hecho la paleta pictórica del libro es velazquiana; me encanta Richter, sus barridos que también aparecen en La Sed; Freud me encanta también, cómo pinta la carne. Pero mi principal fuente de inspiración es la literatura, La Teoría King Kong (Virginie Despentes), Solteronas (Kate Bolick) o Aprendizaje o El libro de los placeres (Clarice Lispector) o Los Detectives Salvajes (Roberto Bolaño): normalmente me inspira más una lectura que un visionado.Es necesario tener ideas de mierda para llegar luego a otras más importantes
NTD: Aunque hay citas de otras autoras en el libro hay textos tuyos también
Paula: Sí, el grueso es mío, estuve trabajando en el texto un año, que en un Word son como 60 páginas. A mí la escritura me atrae con una intensidad bestial, disfruto mucho escribiendo.

NTD: El tema del amor y el desamor es un clásico, en tu obra hay una constante en cuanto a hablar sobre las relaciones.
Paula: Pero de relaciones humanas, no sólo de pareja. Me interesa mucho cómo nos relacionamos, cómo bebemos unos de otros. De hecho, La Sed sale de un derrumbe y un desencanto, pero no es un derrumbe emocional. Mucha gente piensa que es una ruptura con tu pareja, pero no… esto es muy personal, pero rompí con mi pareja después de empezar La Sed. La ruptura fue a otro nivel, fue un desengaño con el contexto muy bestia que hizo tambalear el resto de mi vida, y una parte de mi vida era una relación que se rompió y que lamento mucho porque era una persona maravillosa, pero eso me hizo replantearme a mi también.

NTD: La Sed entonces está escrita desde el dolor.
Paula: Sí, pero el hecho de que aparezca una doble relación de pareja al principio es una excusa también para que se entienda mejor la metáfora de los movimientos telúricos que aparecen. De hecho, la estructura del libro es un movimiento telúrico en sí mismo. El hecho de decidir que aparezcan dos personajes masculinos al principio es para hacer más fácil el mensaje. Para mí también era muy importante denunciar el hecho de que a las mujeres normalmente se nos defina con respecto al hombre que tenemos al lado. Por eso quería que Teresa se definiera con respecto a sí misma, que cuando ella aparezca, después del derrumbe de Lupe y de Monique, aparezca sola, que sea ella la que decida quién y cómo es, que la única persona con la que se pueda comparar sea ella misma. Al final, a pesar de que aparezcan esas ganas de morder y de lamer, y que aparezca el amor de una manera tan brusca, no aparece un personaje masculino, sino una idea, representada en un cuervo, en este caso.Se nos vende una idea del amor que mutila
La conclusión, y esto sí que es una cita de Clarice Lispector, habla de querer a alguien como se quiere a una idea, sin poseerlo: “He decidido no hacer mío al cuervo, podré entonces sinceramente amarlo, como se ama sin egoísmos, como se ama a una idea, no siendo mío nunca lo torturaré”. El cuervo al principio es una amenaza y luego es una liberación.

NTD: Viniendo como vienes de una ruptura sentimental, ¿como definirías hoy el amor en pareja?
Paula: Creo que en el amor hay que entregarse pero respetando mucho espacios privados. Quiero querer sin querer poseer, sin que me vengan a la cabeza las imágenes de las mujeres en la piscina de Kundera. Creo que desde muy pequeños se nos vende una idea equivocada del amor que mutila, a nosotras y a ellos. No sé si has leído Los hombres me explican cosas de Rebecca Solnit, es brutal ese libro, empieza con una anécdota de cómo muchas veces los hombres nos hablan desde este paternalismo absoluto.

En ese libro, Solnit habla del feminismo de los años 60 y del movimiento de derechos para gays y lesbianas, de cómo estos movimientos van muy de la mano. Me encanta cómo define el matrimonio a partir de las uniones homosexuales y de cómo las relaciones del mismo sexo han conseguido romper con este desequilibrio en el matrimonio, porque son relaciones de iguales. Es un replanteamiento del matrimonio y de lo que hemos estado haciendo hasta ahora, de “¿por qué ha habido tanta renuncia por parte de tantas mujeres”, como dice Gloria Steinem —estoy flipando con su libro—: “no quiero quedarme en casa preparando la cena”. Soy optimista en ese sentido, creo que somos muchos y muchas las que nos cuestionamos todo esto.

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