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Piqué llega "andando" a la Selección y echando más leña al fuego del 1-O

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 02/10/2017 Gonzalo Cabeza

Hace sol en Madrid, una de esas ciudades que en octubre aún puede tener un día de calor real. Los jugadores desfilan, como siempre, por un panel en el que aparecen reflejados los diferentes patrocinadores de la Federación Española de Fútbol. Es el rito de entrada en cada concentración. Pasan la mayoría, no todos, casi todos en silencio. También Piqué, a quien lo acontecido estos días en Cataluña no le ha cambiado la voluntad: quiere seguir jugando con España. Salvo que alguien le diga lo contrario.

Hay, si acaso, algo más de prensa de lo habitual en el evento. Los redactores televisivos se percatan y piden a sus cámaras que cojan tomas también de los periodistas, hacinados alrededor de unas vallas que les contienen. La expectación es algo superior a lo de siempre, pero tampoco el aumento es considerable. La Selección siempre suele tener bastante afluencia.

Algún detalle más cambia en la rutina de la tarde, aunque escasos. A la salida, un hombre y una mujer son dos escasos manifestantes en contra de la presencia de Piqué en la convocatoria. Ella con una bandera, él con una pancarta que pone “Catalán que no quiera ser español que se vaya de Cataluña España pero por la pela si se apuntan ejemplo Piqué”. Sic. No hay más ruido que ese.

Piqué llega con Busquets, Alba y Bartra, los catalanes de la concentración. Camiseta negra, pantalón vaquero claro y arrastrando el ’trolley’ hasta la residencia de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Las preguntas rebotan en el aire, pero no tienen respuesta. Solo Busquets, a modo de chascarrillo, dice “andando” cuando le preguntan a Piqué cómo ha venido.

El futbolista del Barcelona Gerard Piqué, junto con Bartra, llegando a Las Rozas. (EFE) © EFE El futbolista del Barcelona Gerard Piqué, junto con Bartra, llegando a Las Rozas. (EFE)

Unos minutos más tarde, ya en su habitación, el central pondría su último tuit. Piqué ha conseguido que cada una de sus apariciones en redes sociales o, para el caso, delante de un micrófono, sean un gran acontecimiento social. No es, obviamente, de los que piensa que política y deporte no deben mezclarse. Esta vez saca una cita textual de Soraya Sáenz de Santamaría en la que habla de la proporcionalidad de la policía y la acompaña con un vídeo de los disturbios del 1-O

Silencio general salvo de Jonathan Vieira. El canario estaba por Madrid, librando, cuando recibió una llamada en la que le comunicaban que había sido llamado por Lopetegui. La típica alegría de la primera vez, más aún en su caso, que llevaba tiempo rondándolo.

Se para ante los micrófonos, porque de algún modo es su día, aunque el toro que le toca lidiar no es el más agradable. En esta tarde el tema de la conversación tiene poco que ver con el fútbol y mucho que ver con Piqué, la independencia, el patriotismo y, en su caso, como jugador de Las Palmas, también de las sensaciones de jugar en un estadio enorme como el Camp Nou sin gente.

Fue complicado porque hasta el último momento no se sabía si íbamos a jugar o no, así que fueron momentos bastante intensos pero se pudo jugar y no hubo ningún incidente”, relata el canario. “Es mejor jugar con gente, porque al final esto es un espectáculo y se trata de que la gente se divierta, pero es lo que tocaba ayer”, relataba.

Llegaban, inexorablemente, las preguntas sobre Piqué. Y en eso, aunque él sea futbolista de clase, de tener el balón pegado, pelotazo arriba y a despejar más que a jugar. “Opiniones hay muchas, la gente es libre de expresar lo que crea y si él está aquí es porque está comprometido con la selección, lleva mucho tiempo jugando, no hay que dudar de él”, expresaba en lo que será, muy probablemente, el discurso oficial de esta semana.

En la guerrilla dominical su equipo, Las Palmas, se posicionó con claridad. Una bandera española en el pecho, la decisión de jugar… Él, en todo caso, prefiere no meterse, que para eso es artista y no ideólogo: “El club se pronunció y la verdad es que no es una cosa nuestra, lo nuestro es salir al campo, jugar, hacerlo bien, ganar e irnos a casa”.

Ramos e Isco no aparecieron a tiempo. Llegaron más tarde, a toda velocidad, cuando la prensa ya no se encontraba en el lugar sino esperando el entrenamiento de la Selección. El capitán suele hablar en la bienvenida a la convocatoria. No esta vez.

Y llegó el entrenamiento

Era el siguiente punto del orden del día, el entrenamiento de la selección, el único abierto al público en Las Rozas. La Federación pensó si cerrarlo por las excepcionales circunstancias, pero no lo hizo. Y pasó algo que tampoco pudo sorprender a nadie. No había mucho público, si acaso unos centenares de personas. Pero en todo caso más que suficientes para armar un poco de ruido.

"Vomitivo, es vomitivo, Piqué es vomitivo", repite una y otra vez un señor con una pancarta. Otro, cerca, lleva otro cartel en el que pone "Mi mamá dice que para independizarse hay que irse de casa. España es tu casa, Piqué". Y, una más "Piqué no quiero que te vayas quiero que te echen".

Las fuerzas de seguridad fueron a por el aficionado pasado de vueltas que ya solo repetía que "vomitivo no es un insulto". Eran, curiosamente, guardias civiles, quienes fueron a pedirle la documentación por tumultuoso. Y eso llevó a la siguiente escena, que contiene primero gritos de "libertad de expresión", se entiende que para que dejaran al señor llamar vomitivo a Piqué y, también, vivas a la Policía Nacional y a la Guardia Civil.

Cuando salió, como era de esperar viendo el ambiente, pitos varios y cánticos en contra del central. "Piqué, cab***, fuera de la selección" era el más repetido, pero se mezclaba con los silbatos y, también, con algunos aplausos de fondo. Piqué, de hecho, salió un poco rezagado, en un segundo grupo solo con dos copañeros. Como si quisiese que descargasen sobre él y no confundirse con el grupo.

"Viva España, fuera Piqué", se escuchaba con fuerza cuando los jugadores ya correteaban por el campo. Y cánticos de ayer y hoy en las gradas de un campo, sintonías como "Yo soy español, español, español", "no nos engañan, Cataluña es España" o el "Que viva España" de Manolo Escobar. Mientras tanto, una 'socialité' convertida en reportera también se sumaba a algunos cánticos, buscando algo de atención que no conseguía porque la grada, esta vez tenía más divertimento en el campo.

Fue el primer entrenamiento, con su bronca y sus silbatos, con Piqué mirando al suelo y sus compañeros como si nada ocurriese a unos pocos metros de su posición. Una sesión para respirar un poco después de una jornada de Liga. En uno de los pocos países en los que la Selección puede ser pitada en casa entenándose.

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