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Plagio, manipulación o descuido: seis casos escandalosos de fraude científico

El Confidencial El Confidencial 02/05/2016 R. Pérez

Elizabeth Parrish es CEO de BioViva, una compañía de biotecnología que está investigando en un método que, prometen, revertirá el proceso de envejecimiento natural de las células para alargar nuestra esperanza de vida. Parrish asegura que ha probado esta nueva terapia en sí misma y que ahora sus células son 20 años más joven. Se habría sometido al tratamiento en una clínica colombiana para evitar la ley estadounidense, una decisión poco ortodoxa que causó la dimisión de uno de los consejeros científicos de la compañía.

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El tratamiento y las pruebas todavía no se conocen y el estudio está sin publicar, pero en teoría está basado en inyectarse un virus modificado para portar las instrucciones para regenerar la telomerasa que se encuentra en los telómeros de nuestros cromosomas, que de forma natural se va deteriorando al ir envejeciendo. Parrish asegura que las pruebas realizadas en marzo muestran que sus telómeros se han regenerado el equivalente a cuando tenía 20 años menos. 

Los científicos son tremendamente escépticos por el momento. Para empezar, porque aunque se ha encontrado correlación entre el estado de salud y la longitud de los telómeros, no está claro que sean la causa, o simplemente un efecto más del envejecimiento. Por ejemplo: parece haber relación entre telómeros más cortos y enfermedades cardiovasculares, pero el cáncer muchas veces está asociado a telómeros más largos. 

Es imposible analizar los datos hasta que estos no se publiquen, pero no sería la primera vez que los intereses económicos, el deseo de notoriedad o simplemente la presión por publicar se cruzan en el camino de la ciencia y sus resultados. De hecho, estos son algunos de los científicos que han alcanzado la fama por cometer fraude en sus investigaciones. 

1. Eric Poehlman y la menopausia

© Proporcionado por El Confidencial

Investigador en el campo de la obesidad y el envejecimiento, el estadounidense Eric Poehlman fue el primer académico de ese país encarcelado por falsificar datos al solicitar una subvención. Estaba acusado publicar investigaciones manipuladas en las que alegaba que unas inyecciones hormonales servían como terapia sustitutoria para la menopausia cuando de hecho no habían demostrado ningún beneficio médico.

Poehlman comenzó su trabajo como investigador en 1987 y durante dos décadas publicó más de 200 artículos sobre la genética de la obesidad y el impacto en la salud de hacer ejercicio. Pero se hizo famoso cuando en 2005 fue juzgado y condenado a un año y un día de prisión por mala conducta científica. Reconoció haber falsificado 17 solicitudes para obtener ayudas del Instituto Nacional de Salud, y de haber fabricado datos en 10 de los 'papers' enviados para su publicación entre 1992 y 2000. Además de la pena de prisión, Poehlman quedó excluido permanentemente del reparto de fondos federales para la investigación y fue obligado a escribir cartas de retractación a varias revistas científicas. 

2. Haruko Obokata y las células madre

© Proporcionado por El Confidencial

Haruko Obokata es japonesa y una de las científicas más tristemente célebres de la actualidad. En 2011 publicó un artículo en el que aseguraba haber descubierto una forma totalmente nueva y asombrosamente sencilla de obtener células madre. Este tipo de células tienen un enorme interés científico debido a su potencial para convertirse en muchos otros tipos de células.

Sin embargo, poco después surgieron cuestiones difíciles de responder sobre la ética de sus investigaciones y lo imposible o improbable de repetir los experimentos. Otros críticos señalaron que las imágenes que acompañaban a los artículos se parecían sospechosamente a otras publicadas por Obokata en su tesis doctoral. Otro investigador y autor de artículo de 'Nature' propuso retirar los artículos y volver a enviarlos cuando los resultados lograsen ser repetidos, y el instituto RIKEN en el que trabajaba la investigadora abrió su propia investigación, que concluyó considerándola culpable de mala conducta científica.

Obokata había manipulado la imagen con geles e incorporado datos de dos investigaciones diferentes. La científica retiró sus artículos de 'Nature', y trató de repetir los experimentos vigilada por una tercera parte, sin éxito. El agosto de 2014, su mentor y compañero Yoshiki Sasai se suicidó. Ella dimitió de su puesto en diciembre de ese año.

3. Andrew Wakefield y el autismo

Este inglés, excirujano e investigador, tiene el dudoso honor de haber iniciado una de las creencias pseudocientíficas más dañinas de los últimos tiempos: la que relaciona la vacuna de la triple vírica con la aparición del autismo o enfermedades intestinales. Esa era la tesis detrás de una investigación, ya desacreditada que publicó en 1998. Tras su aparición, investigadores independientes trataron de reproducir sus experimentos y conclusiones sin éxito, con el objetivo de confirmar esa relación. 

© Proporcionado por El Confidencial

En 2004, Brian Deer, periodista del 'Sunday Times', publicaba un reportaje en el que hablaba de conflictos de intereses económicos por parte de Wakefield en el momento de su investigación, lo que hizo que la mayoría de los coautores retirasen su apoyo a las conclusiones. En 2010, un tribunal del Consejo Médico General de Reino Unido consideró demostradas 32 acusaciones contra el investigador, cuatro de ellas de fraude y doce de abusos contra niños discapacitados (a los que habría sometido a procedimientos invasivos e innecesarios, como colonoscopias o punciones lumbares).

La revista 'The Lancet' retiró entonces el artículo publicado en 1998, señalando que los datos habían sido falsificados. Wakefield fue retirado del registro médico y su licencia para ejercer la medicina en Reino Unido fue revocada. En otro artículo, Deer contó que Wakefield tenía intención de lanzar su propia empresa aprovechando la alarma contra la vacuna para hacer negocio con nuevos exámenes médicos y análisis para procesos judiciales. 

Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Los titulares que provocó su estudio manipulado fueron sin duda parte del motivo por el que descendieron los índices de vacunación en EEUU, Reino Unido e Irlanda y por ello aumentaron los casos de sarampión y paperas. Además, surgió un clima general de desconfianza hacia la vacunas que sigue existiendo en algunos sectores hoy en día y que ha provocado la reaparición de enfermedades que se creían controladas. Wakefield sigue defendiendo su investigación y niega que cometiese ningún fraude ni que hubiese ánimo de lucro por su parte. 

4. Alexander Spivak y el plagio

Alexander Spivak es matemático e investigador del Holon Institute of Technology (HIT) de Israel. En octubre de 2014 tuvo que retirar dos 'papers' publicados en 2008 porque se descubrió que había plagiado a uno de sus supervisores y a otros dos investigadores de la Universidad de Tel Aviv. Concretamente, dos capítulos de sus investigaciones se habían copiado y pegado para publicarlas como dos artículos independientes en la 'International Journal of Pure and Applied Mathematics' siete años después. 

Los artículos fueron retirados y a Spivak se le obligó a tomarse un año sabático, hecho por el que el HIT fue duramente criticado tanto en Israel como en el extranjero. En 2015, otro artículo del mismo investigador tuvo que ser retirado de otra revista por el mismo motivo. 

5. Dong-Pyou Han y la vacuna contra el VIH

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Natural de Corea del Sur, Dong-Pyou Han era profesor asistente de ciencias biomédicas en la Universidad de Iowa hasta que dejó su puesto en octubre de 2013. Un par de meses después se descubrió que Han había añadido componentes de sangre humana a la sangre de conejo con la que realizaba sus experimentos para que pareciese que una vacuna en la que trabajaba había logrado tener efecto contra la actividad del virus del VIH. Como resultado de esos resultados positivos, Han y su equipo habían recibido aproximadamente 19 millones de dólares en ayudas el Instituto Nacional de Salud estadounidense. 

En junio de 2014, Han fue acusado de un delito federal al haber recibido dinero público basado en premisas falsificadas. En julio de 2015 fue condenado a 57 meses de encarcelamiento por fabricar y falsificar datos en pruebas para una vacuna contra el VIH, así como a pagar una multa de 7,2 millones de dólares. Además, vivirá tres años en libertad vigilada cuando salga de prisión. 

6. Michael LaCour y el matrimonio gay

'Cuando el contacto cambia opiniones: un experimento sobre la transmisión del apoyo al matrimonio gay' era el título de una investigación publicada en diciembre de 2014 por Michael LaCour, un estudiante de ciencias políticas de UCLA, y Donald Green, profesor de la Universidad de Columbia, y posteriormente retirada cuando salió a la luz que los datos utilizados eran una invención de LaCour. El estudio pretendía demostrar que la opinión desfavorable de un individuo sobre el matrimonio homosexual de un individuo podía cambiar después de una conversación de 20 minutos con un activista gay, al ponerle así nombre y cara a quien se estaría privando de un derecho. 

Donald Green (idq.) y Michael LaCour, coautores del polémico estudio © Proporcionado por El Confidencial Donald Green (idq.) y Michael LaCour, coautores del polémico estudio

Sin embargo, en mayo de 2015, varios críticos publicaron un escrito en el que concluían que los datos del estudio eran falsos y que de hecho nunca se habían recopilado. Los autores descubrieron que la empresa con la que LaCour había dicho trabajar no había realizado ningún trabajo para él, ni tenía ningún registro con ese nombre. Además, LaCour había declarado que se había pagado a los participantes con fondos externos, pero no se encontró ninguna organización que hubiese aportado la gran cantidad de dinero necesaria para compensar a todos los participantes. 

Los datos de la encuesta básica parecían haber salido de otra base de datos a la que LaCour tenía acceso, y los resultados finales parecían haber sido simulados utilizando métodos estadísticos básicos para añadir ruido siguiendo una distribución normal. Por último, en el estudio no aparecía la identificación de los activistas participantes, de forma que era imposible contrastar algunas de las conclusiones. 

El 28 de mayo Science retiró el artículo alegando que los incentivos para participar en la encuesta del estudio no habían sido bien explicados, que los patrocinadores habían sido falsamente identificados, que los autores no podrían reproducir los datos originales y que había "irregularidades estadísticas". 

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