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"Poder conducir es una recompensa al desafío de las saudíes valientes"

Logotipo de El Mundo El Mundo 28/09/2017 FRANCISCO CARRIÓN

Nur Ashadaui está pletórica. La decisión anunciada a última hora del lunes de

levantar la prohibición que hasta ahora impedía conducir a las mujeres

por las calles del reino la ha llenado de júbilo. "Por fin el Gobierno ha escuchado lo que el pueblo reclamaba y ha actuado. A partir de ahora el 26 de septiembre debería ser declarado día nacional de las saudíes", relata la joven en conversación con EL MUNDO.

El rey Salman bin Abdelaziz hizo público un decreto que ordena a varios organismos del Estado la reforma de la ley de tráfico para incluir a las mujeres, que podrán obtener la licencia de conducir a partir del próximo junio. "Es una recompensa para muchas mujeres valientes que libraron una larga batalla", admite Nur que, obligada a recibir el permiso de su mehram (tutor) para cualquier movimiento, suele decir que "vivir en Arabia Saudí es como deslizarse por un túnel del tiempo, con algún recuerdo del siglo XXI en mitad de la Edad Media".

La primera rebelión de las saudíes al volante sucedió en noviembre de 1990. Un grupo de 47 mujeres condujo por los alrededores de Riad para reivindicar su derecho. No escaparon, sin embargo, a una severa reprimenda tras ser cazadas por la policía de tráfico. Fueron puestas en libertad después de que sus tutores varones firmaran una declaración comprometiéndose a que no volverían a conducir. Las autoridades religiosas del reino emitieron una "fetua" (edicto islámico) recordando la prohibición y alegando que la práctica podría "llevar a abusos".

La reivindicación no conoció más heroínas hasta que en 2008 Wajiha Huwaider volvió a desafiar las reglas. El principio del fin de la prohibición comenzó a gestarse, sin embargo, en 2011 al abrigo de la primavera árabe que sacudió la región. Hace seis años la primera fémina en desafiar la prohibición fue Manal al Sherif, una ingeniera de 32 años castigada a nueve días de prisión. Un mes después, su afrenta a los estrictos ulemas wahabíes que velan por el cumplimiento de las normas fue secundada por unas 70 compatriotas.

"Es una decisión estupenda que beneficiará a millones de saudíes que hasta ahora habían visto limitada su vida diaria por culpa del veto", comenta a este diario Hala al Dosari, una activista que litigó por el cambio que se ha obrado finalmente. Un pelea no exenta de peligros. En 2011 Shaima Jastaina, de 30 años, fue condenada a diez latigazos por la osadía de ponerse al volante en la ciudad de Yeda. Ante la polvareda que despertó el primer castigo por quebrar la prohibición, el monarca revocó el castigo.

La revolución en las carreteras del reino está plagada, no obstante, de interrogantes. "Me preocupa que la reforma de los derechos de las mujeres esté siendo usada como una distracción a graves decisiones políticas, como la implicación en los conflictos regionales que se libran en Yemen y Qatar o la represión interna contra los críticos con las políticas de Mohamed bin Salman [el príncipe heredero y todopoderoso ministerio de Defensa] y su posición hacia Qatar", desliza Al Dosari.

© Proporcionado por elmundo.es

Impulso del acceso al mercado laboral de las mujeres

Consagrar la "igualdad" al volante en un país que condena a su población femenina a una eterna infancia es -recalca Al Dosari- una necesidad económica que revitalizará el sector local del automóvil e impulsará el acceso al mercado laboral de las mujeres, uno de los objetivos del ambicioso plan anunciado por la monarquía de los Saud con el horizonte de 2030 para acabar con su "adicción al petróleo". "El fin de la prohibición estaba entre las recomendaciones de los consultores que firmaron ese proyecto", apunta la activista desde Washington, donde reside.

Hasta ahora, las saudíes se enfrentaban a la paradoja de poder conducir sin restricciones cuando viajaban al extranjero o en recintos cerrados de su propio país pero no en el callejero urbano o en las áridas carreteras de Arabia Saudí. "Mohamed bin Salman quiere presentarse como un líder que modernizará el estado", explica Al Dosari, consciente de los sacrificios que sus predecesoras hicieron para lograr el fin del veto.

"Desde 1990 las mujeres que presionaron para cambiar las normas fueron detenidas, perdieron sus empleos, se enfrentaron a la prohibición de abandonar el país o fueron objeto de difamación pública. Durante los últimos años lo más arriesgado fue mantener la visibilidad en las redes sociales", confiesa esta activista.

Aunque no han trascendido demasiados detalles de la reforma legislativa, el nuevo embajador saudí en Washington, el príncipe Jalid bin Salman, precisó que las mujeres no tendrán que contar con el permiso del tutor varón (mahram) -ya sea progenitor, cónyuge, hermano o incluso vástago- para obtener la licencia de conducir y podrán usar su vehículo sin necesidad de estar acompañadas por el tutor.

Con el permiso del hombre

Durante el último lustro, el régimen saudí se ha enfrentado a la revolución de unas súbditas cada vez más capacitadas y rebeldes. El 60 por ciento de los titulados universitarios son mujeres aunque solo el 10 por ciento de ellas ejerce y trabaja fuera de casa. El 40 por ciento de la riqueza privada están en manos de ellas. Conscientes de la repercusión de la noticia, las autoridades han exhortado a una decena de activistas a no reaccionar en público al levantamiento del veto, reconocen a este diario varias mujeres que han participado en la campaña reclamando su derecho a conducir.

El éxito de esta reivindicación histórica -celebrada por la comunidad internacional- resulta, sin embargo, una gota de agua. Human Rights Watch recuerda que las saudíes padecen aún una discriminación sistemática. Deben obtener el plácet masculino para solicitar un pasaporte, viajar fuera del país, estudiar en el extranjero, contraer matrimonio, salir de prisión, alquilar una vivienda o presentar una demanda judicial. "Las autoridades saudíes deberían ahora desmantelar todo el sistema de tutela masculino, que es el gran obstáculo para que las mujeres puedan ejercitar sus derechos", reclama Sarah Leah Whitson, directora regional de la organización de derechos humanos.

"Si eres afortunada con tu cónyuge, padre o hermano y creen en la igualdad, solo será una legislación molesta. Pero si no eres agraciada y tu tutor es un machista, usará la ley como un arma de extorsión", indica Ashadaui. La joven relaciona el fin de una de las injusticias que sojuzgan a sus hermanas saudíes con la movilización que durante el último año les ha dado voz a través de la red. "El 26 de octubre de 2016 comenzamos una campaña en Twitter. A diario las mujeres de todo el país hemos recordado nuestro derecho a conducir. No creo que sea una coincidencia", comenta henchida de alegría por el aire fresco de la medida en un país instalado aún en el pasado.

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