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Por qué vas a acabar comprándote un coche a gas

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 25/09/2017 Javier A. Fernández
Recorrer 100 kilómetros con gas natural cuesta 3,2 euros (el kilo sale a 0,9 euros de media). © SEAT Recorrer 100 kilómetros con gas natural cuesta 3,2 euros (el kilo sale a 0,9 euros de media).

Erik Tienda, barcelonés de 25 años, puso gasolina por última vez en abril de este año. Desde entonces viaja de Mollet del Vallès (Barcelona), donde vive, al campus de la Universidad Autónoma de Barcelona, en Bellaterra, usando solo el tanque de 15 kilos de gas natural comprimido (GNC) que lleva su Seat León TGi, la versión híbrida del modelo. "Aún me duran los 20 euros de gasolina que eché hace medio año", afirma este estudiante de Química que recorre 24 kilómetros cada día para ir y volver de clase. Estrenó coche en primavera de 2016 cuando, en el concesionario, le ofrecieron la alternativa híbrida de gas natural del León. "Lo probé y no me costó decidirme”. Otro vecino de Mollet, José Iniesta, tampoco lo dudó. "Era un poco más caro que la versión en gasolina pero con todas las ayudas disponibles el precio se igualaba", explica este administrativo de 48 años que realiza un trayecto de 10 kilómetros con su híbrido para acudir al trabajo. El cuentakilómetros de su híbrido ya ha superado los 20.000 kilómetros.

Iniesta y Tienda manejan dos de los 6.000 coches de gas que circulan por España [con un parque automovilístico de 28 millones]. Este combustible alternativo gana cada vez más adeptos por sus ventajas frente al diésel y la gasolina [las matriculaciones de vehículos propulsados con gas natural crecieron un 133% en 2016]: contamina menos y es más barato y aún más accesible que el vehículo eléctrico. “El gas es una energía estratégica que desempeña un papel importante en la transición hacia una sociedad más limpia”, admite José Ramón Freire, residente de la Asociación Ibérica de Gas Natural para la Movilidad (GASNAM) y director de soluciones de movilidad en Gas Natural Fenosa.

Por el momento, solo se comercializan híbridos. Su precio está entre 2.000 y 2.500 euros por encima que los de gasolina y al mismo nivel que los diésel. "Estamos hablando de automóviles a los que debemos añadir un doble sistema de alimentación, lo que explica el encarecimiento del producto”, sostiene Andrew Shepherd, responsable de Producto GNC de Seat. La industria automovilística, las empresas energéticas y el Gobierno cuentan con ayudas para facilitar el acceso a esta tecnología. Gracias a ellas, Iniesta y Tienda pudieron ahorrar 3.250 euros en total. "2.500 por el Movea y 750 por mi antiguo diésel”, especifica el primero. Estos coches pueden comprarse ya con esta tecnología de fábrica, aunque también es posible adaptar cualquier vehículo de gasolina al gas natural. Existen talleres por toda España que transforman con todas las garantías por 2.000 euros.

El Gobierno central lanza cada año el plan Movea, un programa de subvenciones para la compra de vehículos de energías alternativas. La dotación presupuestaria está próxima a acabarse. Cualquier interesado puede comprobar la disponibilidad a través de la página web o en cualquier concesionario de las firmas que fabrican estos modelos, Audi, Fiat, Mercedes-Benz, Skoda, Volkswagen y Seat. El estado también bonifica la entrega del coche antiguo y Gas Natural Fenosa premia a cada nuevo usuario de gas natural vehicular con 200 euros en recargas, lo que permite cubrir, aproximadamente, 6.250 kilómetros sin coste, unos cinco meses de uso gratis. Muchos gobiernos locales también disponen de ayudas para sus vecinos.

Más kilómetros por menos euros

ampliar fotoRaquel Colomina muestra el tanque de gas de su híbrido.

El verdadero ahorro, según Iniesta y Tienda, radica en el repostaje. Recorrer 100 kilómetros con gas natural cuesta 3,2 euros (el kilo sale a 0,9 euros de media). Para hacer lo mismo con diésel habría que invertir 4,4 euros (un 20% más). Con gasolina, el trayecto costaría 5,8 euros (un 50% más). “Un kilogramo de gas contiene la misma cantidad de energía que 1’5 litros de gasolina y que 1 un litro y un cuarto de diésel”, explica Shepherd.

"Estoy ahorrando la mitad de lo que gastaba antes”, admite Tienda. Con su León híbrido se ha atrevido a viajar a Carcasona, al sur de Francia. Un trayecto de unos 300 kilómetros. “Solo tiré de gasolina a la vuelta, casi al final”, asegura. Raquel Colomina es otra conductora que también ha recorrido los Pirineos solo con gas. “Gasté 10 euros en combustible”, admite esta community manager de Castellar del Vallés, en Barcelona. Cada día realiza 40 kilómetros para ir y volver de su trabajo, en el Ayuntamiento en otro municipio de Barcelona. Al igual que los otros dos conductores, se ha pasado al híbrido. Ella, sin embargo, ya sabía que quería uno. “La primera vez que escuché hablar de estos vehículos fue en una conferencia y supe que lo compraría”, asegura Colomina, de 37 años, que puso en marcha a principios de este año un blog sobre coches GNC. La falta de conocimiento sobre estos automóviles fue su principal motivación. “Poca gente sabe que puede tener uno de estas características, incluso muchos concesionarios que recorrí para que me asesoraran no estaban para nada familiarizados”.

Estos vehículos también cuentan con ventajas en las ciudades. Los compradores disfrutan del 75% de descuento del impuesto de circulación en Madrid y Barcelona y de una rebaja del 50% en el coste del aparcamiento regulado (SER) en Madrid y descuentos en los peajes en las autopistas de pago de Barcelona.

Seguridad

Colomina asegura que estos vehículos no entrañan ningún riesgo. "Cuando te informas te das cuenta de que incluso es más seguro que la gasolina ya que el proceso de recarga es estanco”, explica. Para ella no hay ninguna diferencia en la conducción. "Ni siquiera cuando el coche cambia de gas natural a gasolina”, afirma."Están fabricados para funcionar con ambos combustibles y para que las prestaciones sean las mismas siempre", añade Shepherd, de Seat.

Una alternativa para las ciudades

El gas natural se postula como una opción más limpia que los combustibles convencionales. Reduce un 30% las emisiones de CO2, principal responsable del efecto invernadero, frente a la gasolina. Y hasta un 15% respecto al diésel. Disminuye, además, hasta un 85% las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) y material particulado, una mezcla de sustancias en suspensión en el aire que incluye sulfatos o cloruro sódico, componentes tóxicos para el organismo, de acuerdo con datos de GASNAM. Estos vehículos obtienen la etiqueta Eco de la Dirección General de Tráfico. Gracias a ella pueden circular por los centros urbanos cuando se activen las restricciones por contaminación.

El gas, además, puede convertirse en una energía renovable ya que es posible fabricar un gas de características similares a partir de residuos orgánicos y mediante la combinación de hidrógeno y CO2, un proceso conocido como Power-to-Gas. “Esto proporciona posibilidades infinitas a esta energía alternativa y la oportunidad de incorporarla a la economía circular que aproveche desechos”, agrega Shepherd.

"El hecho de ahorrar y saber que además estoy contaminando menos es muy satisfactorio", explica Raquel Colomina que analiza en su blog los pros y los contras de esta nueva opción de movilidad. “Le busco pegas porque quiero ser lo más crítica posible, pero encuentro pocas. Quizá la falta de modelos es la mayor desventaja”, añade. Tan solo seis firmas [Audi, Fiat, Mercedes-Benz, Skoda, Volkswagen y Seat] los fabrican. Volkswagen lanzará el Polo en 2018 y Seat, que ya dispone de Mii y León, comercializará próximamente el Ibiza y el Arona propulsados por este combustible. La falta de puntos de recarga también es otra de las pegas que encuentran los usuarios. Un obstáculo que saltan con planificación. En la península ibérica existen 63 abiertas al público y otras 60 de empresas privadas, una cantidad insignificante si se compara con las 1.000 que existen en Italia, uno de los países que más ha apostado por esa tecnología. “Es necesario crear una red abierta de recarga más amplia, que las gasolineras incluyan estos puntos que hasta ahora han sido instalados por las empresas gasistas, como Gas Natural Fenosa y las propias compañías transportistas. Solo así la sociedad se animará a apostar por el gas ”, concluye José Ramón Freire.

Esta noticia patrocinada porGas Natural Fenosa ha sido elaborada por un colaborador de EL PAÍS.

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