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Por qué Silicon Valley está aterrorizado por la inesperada victoria de Trump

El Confidencial El Confidencial 10/11/2016 Manuel Ángel Méndez

"Estamos en un momento extremadamente peligroso. California debería independizarse de EEUU”. Suena a locura pero Shervin Pishevar, inversor en Uber, Airbnb o Slack, lo propuso totalmente en serio minutos después de conocerse ayer la victoria de Donald Trump. No fue el único en advertir del terremoto que se avecina. Decenas de emprendedores e inversores en tecnología creen que Trump puede poco menos que destruir Silicon Valley, el gran oasis de innovación del país. Y, con él, arrastrar al sector tecnológico de medio mundo.

El mensaje de Pishevar fue solo uno de tantos publicados por prominentes figuras del mundillo tecnológico estadounidense temiéndose lo peor. "¿Es esto lo que sintió la gente cuando se dio cuenta por primera vez que Hitler podía tomar el poder?", dijo Mark Pincus, fundador de Zynga e inversor en Facebook y Twitter. "Esta noche lloramos, nos preocupamos y tememos. Mañana volvemos a trabajar para construir el país que queremos", publicó Sam Altman, responsable de la incubadora de 'startups' con sede en Silicon Valley Y Combinator. "¿Cómo hemos pasado del primer presidente negro al primer presidente apoyado por el Ku Klux Klan?, soltó Katie Jacobs Stanton, directiva en la 'startup' californiana Color y ex de Google y Yahoo.

Los temores, a juzgar por el posicionamiento de Trump y su vicepresidente Mike Pence respecto a asuntos tecnológicos clave, parecen más que justificados.

Menos inversión, menos 'startups'

Incertidumbre. Es la palabra que se repite sin parar en boca de inversores y emprendedores. Frente a la detallada agenda de Hillary Clinton, con medidas bien definidas que recibieron el aplauso casi unánime del sector, Trump no ha concretado qué hará o dejará de hacer al respecto. Y ese es en buena parte el foco del problema.

"Dada la incertidumbre sobre qué hará Trump, las grandes empresas y firmas de capital riesgo se van a volver más conservadoras. Eso significa que invertirán menos en tecnología y que, por ejemplo, se lo pensarán mucho a la hora de comprar 'startups'", explica a Teknautas Iñaki Berenguer, emprededor español afincado en Nueva York y creador de la 'startup' Pixable, vendida en el 2012 al gigante de las telecos SingTel por 26 millones de dólares.

Sede de Google en Mountain View, en pleno Silicon Valley (California). © Proporcionado por El Confidencial Sede de Google en Mountain View, en pleno Silicon Valley (California).

Ahora Berenguer ha creado la 'fintech' CoverWallet y él mismo teme encontrarse nuevas barreras. "Esa incertidumbre será aún peor en los sectores que están naciendo, que necesitan mucha inversión y riesgo, como el 'fintech' o el 'insurtech'. Creo que habrá un parón, pero nadie sabe cuánto durará, si cuatro meses o cuatro años". 

Trabas a la contratación de extranjeros

"La administración Obama ha tenido una relación muy clara con las tecnológicas, muchos de los puentes tendrán que ser reconstruidos", señala Javier de la Torre, emprendedor español afincado también en Nueva York y cofundador de CartoDB. "La sensación es que Trump no entiende el sector tecnológico".

Una buena prueba de esa sensación es la intención de Trump de hacer más caro y complejo que los trabajadores extranjeros cualificados puedan obtener un visado H-1B. Miles de empresas recurren a estos permisos temporales de residencia (de entre 3 y 6 años de duración) para contratar ingenieros, programadores o investigadores de otros países. La inmigración cualificada es justo la que ha convertido a Silicon Valley en un rincón único en el mundo. Trump, sin embargo, quiere "proteger esos empleos para dárselos a los americanos", dijo en un mitin electoral.

(Foto: Reuters) © Proporcionado por El Confidencial (Foto: Reuters)

Solo hay que echar un vistazo a los datos: el 40% de las 500 mayores empresas de EEUU (las Fortune 500), entre ellas Apple, Google, eBay o IBM, fueron creadas por inmigrantes o hijos de inmigrantes. "Las políticas progresivas de inmigración nos ayudan a atraer y retener a algunas de las mentes más brillantes del mundo. Trump es hostil a la inmigración", se quejaron 145 directivos tecnológicos en una carta conjunta el pasado julio. Todo apunta a que el nuevo mandatario hará oídos sordos. 

Otro golpe a la privacidad en internet

"¿Quiénes se creen que son?". La pregunta retórica la formuló Trump el pasado febrero tras negarse Apple a desarrollar una puerta trasera en el iPhone para entregar los datos de un criminal al FBI. Hacerlo, argumentó Apple, sería venderse por completo al gobierno. El FBI dio al final con una forma de 'hackear' el conocido como iPhone de San Bernardino, pero el encontronazo reabrió el debate del cifrado y la privacidad en internet. "¿Que Apple no nos va a permitir acceder a un móvil? ¿Quiénes se creen que son? Tenemos que tener acceso", dijo Trump.

El ahora presidente de EEUU fue aún más lejos días después: "creo que hay que boicotear a Apple hasta que acepten ofrecer el número de seguridad [del iPhone]". Estas declaraciones, además de evidenciar un profundo desconocimiento del funcionamiento del cifrado, dejaban clara su postura: a favor de forzar a las grandes tecnológicas a entregar los datos de sus clientes siempre que un gobierno se lo pida.

Otras de sus descabelladas propuestas, como "ejecutar" al exagente de la CIA Edward Snowden, "cerrar internet" para combatir el terrorismo o animar a Rusia a lanzar ciberataques contra EEUU para revelar los emails secretos de Hillary Clinton, hacen temer un fuerte retroceso en privacidad 'online'.

Contra la neutralidad de la red

Los planes de Trump respecto a asuntos clave relacionados con el desarrollo de internet y la banda ancha en EEUU, desde el 5G a la brecha digital, son un misterio. El nuevo presidente simplemente no se ha pronunciado o no tiene agenda alguna al respecto. Aunque sí ha dejado caer su oposición directa a la neutralidad de la red, el principio fundamental de que el tráfico 'online' debe ser tratado de forma igualitaria, libre de intereses comerciales de las grandes empresas.

© Proporcionado por El Confidencial

En un mensaje publicado en 2014, Trump criticó la leyes impulsadas por la FFC y Obama para proteger la neutralidad de la red. Y, más preocupante, el pasado julio fichó a Jeffrey Eisenach para ayudarle a desarrollar su plan de telecomunicaciones. Eisenach es conocido por su feroz oposición a la neutralidad de la red. "Regular la neutralidad de la red dañaría la causa por una internet libre en todo el mundo", escribió en un informe. Es decir, cero regulaciones y vía libre a las grandes telecos y empresas de contenidos para apropiarse a su antojo de internet.

Barreras a las energías limpias

Compañías como Tesla o su filial SolarCity han surgido en California gracias al impulso de EEUU a las energías renovables frente a las industrias tradicionales. Mientras gigantes como Google o Facebook invierten en energías limpias, el vicepresidente Mike Pence es un firme defensor de eliminar la regulación sobre la emisión de gases de efecto invernadero o los beneficios fiscales a las empresas de energías limpias.

El equipo de Trump en este frente, liderado por Myron Ebell, directora del organismo conservador 'Competitive Enterprise Institute', ha calificado de "ilegal" el actual Plan de Energías Limpias de EEUU, y de "inconstitucional" la adhesión al histórico acuerdo de París sobre cambio climático. Trump quiere eliminar también las regulaciones a las explotaciones de gas y petróleo, al igual que a las compañías mineras. Las energías limpias, fuente de innovación, creación de empleo y crecimiento económico en todo EEUU y, sobre todo, en Silicon Valley, se enfrentan ahora a su época más incierta.

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