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Probamos el iPhone 8 Plus: el mejor teléfono de Apple (que probablemente no querrás)

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 28/09/2017 Jaume Esteve

Cuando el año pasado Apple lanzó los iPhone 7 y 7 Plus, en Teknautas no acabamos del todo convencidos. El mayor cambio, la cámara dual, no tenía incorporado el modo retrato desde el principio, y la primera sensación era la de estar ante un teléfono con muy pocas mejoras. Apple, sabedora de que este año le tocaba arriesgar, ha entregado un producto que, ensombrecido por el iPhone X, tiene algunas cosas que decir. La mayoría muy buenas, alguna no tanto.

¿Qué diferencia a Apple de otros fabricantes? Se puede argumentar que sus productos tienen un sobreprecio respecto a la competencia o que la firma californiana parece ir a rebufo en más de una ocasión en los últimos años. Apple también es esa firma capaz de sacarse de la manga trucos marca de la casa, como la habilidad para que emparejar unos auriculares bluetooth, ya sean unos Beats o unos Airpods, sea un proceso que se resuelve en segundos en lugar de ese engorro que obliga a emparejar dispositivos.

Foto: Enrique Villarino. © Proporcionado por El Confidencial Foto: Enrique Villarino.

Ponemos este ejemplo porque justo antes de poner en marcha el iPhone 8 Plus, fue uno de los temas de conversación que salieron junto a otros colegas periodistas, lo soporífero que supone arrancar un dispositivo desde cero con toda su ristra de contraseñas, aplicaciones que se tienen que descargar y fotografías que cargar. ¿Cómo ha solucionado este proceso Apple con iOS11? Enciende tu iPhone, ponlo al lado de un iPad con el mismo sistema operativo y olvídate del resto: el teléfono se configura solo en pocos minutos y, eso sí, nadie te va a librar de esperar a que se carguen todas las ‘apps’ y las fotos.

Aunque el exterior no presenta grandes cambios, no está de más destacar que el iPhone regresa al cristal en la parte trasera, cristal como el que en su día adornaba la espalda del iPhone 4. ¿El problema? Si le pones una funda que no sea transparente, el efecto va a pasar prácticamente desapercibido. De hecho, que el diseño sea conservador es uno de los puntos en contra del teléfono, ya que, a estas alturas, el diseño ha quedado desfasado ante propuestas más novedosas, ya vengan desde Samsung, LG o incluso Xiaomi.

Lo que sí se hace notar, y desde el principio, es el cambio en la pantalla. No hay grandes modificaciones respecto al año anterior —sigue siendo un panel de 5,5 pulgadas—, pero este año Apple ha introducido una mejora ya presente en los últimos iPad: True Tone. Para los que no hayan podido probarlo en la tableta, se trata de una mejora por la que la pantalla adapta el balance de blancos a la luz con que trabaja en cada momento.

Esto se traduce en un teléfono con una luz más cálida en interiores de manera similar a la iluminación que se activa cuando Night Shift hace de las suyas al anochecer. Para los intensitos como el que escribe esto, el teléfono se parece más a una página cualquiera del 'Financial Times', pero la idea es clara: atenuar los colores de la pantalla para que el efecto de True Tone elimine cualquier atisbo de frialdad en el panel.

La belleza está en el interior

Apple no es una compañía que acostumbre a sacar pecho en el apartado técnico. Sí, es cierto que todos los años presenta su tradicional diapositiva en la 'keynote' de turno en la que se habla del incremento en velocidad de sus nuevos procesadores, pero la firma liderada por Tim Cook acostumbra a dejar de lado el bombardeo de datos: poco se habla de velocidad de procesado, RAM o núcleos.

No ha sido diferente este año. Sí, el chip se llama A11 Bionic, y ese sobrenombre es una novedad, y en la 'keynote' se habló de que, por primera vez, era un chip con seis núcleos. El equipo de Apple nos explicó en su momento que este es el primer iPhone que puede dedicar todos los núcleos a una misma tarea, lo que aumenta el rendimiento del terminal, pero esos mismos empleados incidieron en la misma idea que predomina en la compañía: no es una cuestión de 'hardware', es una cuestión de experiencia.

Pero este año sí que merece la pena echar un vistazo a lo que esconde el A11 Bionic, porque los resultados que han aparecido publicados en diferentes webs especializadas en mediciones de rendimiento han arrojado unos resultados abrumadores: el iPhone 8 supera por goleada a cualquier teléfono sobre la faz de la Tierra.

El nuevo iPhone 8 Plus, junto al Samsung Galaxy Note 8. (Foto: Enrique Villarino) © Proporcionado por El Confidencial El nuevo iPhone 8 Plus, junto al Samsung Galaxy Note 8. (Foto: Enrique Villarino)

En cifras: el iPhone 8 Plus es cerca de un 50% más veloz que los últimos Galaxy de Samsung. ¿El tiempo que le lleva a un iPhone renderizar un vídeo en 4K de dos minutos de duración? 42 segundos, por los algo más de tres minutos del Galaxy Note 8.

¿Y cómo se comporta respecto al mismo teléfono de hace un año? La sorpresa es que el rendimiento en el día a día se nota en pequeños detalles, como la velocidad a la que se abren las 'apps', pero tampoco es un cambio radical y solo se aprecia en algunos pequeños detalles, como la capacidad para grabar vídeo en Full HD a 240 fps de manera cristalina.

La cámara, el argumento ganador

La cámara del iPhone 8 Plus es el verdadero argumento de venta, y el que diferencia al teléfono y lo pone varios cuerpos por delante de su hermano pequeño, el iPhone 8. Después de un año con el 7 Plus y el modo retrato, se me haría muy extraño dar el salto a un teléfono, ya sea iOS o Android, que no cuente con una doble cámara que permita esos juegos de contrastes a la hora de retratar a personas.

Foto: Enrique Villarino. © Proporcionado por El Confidencial Foto: Enrique Villarino.

En el apartado puramente tecnológico, las diferencias son exiguas. Tanto el iPhone 8 Plus como el iPhone 7 Plus montan una cámara dual con ópticas de 12MP y abertura f1,8 y f2,8 en función de la lente. La mayor diferencia es la capacidad del 8 Plus de grabar vídeo a 1080p y 240 fps, mientras que el 7 Plus solo lograba una resolución de 720p.

Pero vayamos a lo que importa. A las fotos. Porque el modo retrato se ha convertido en la estrella del teléfono con menos de un año de antigüedad. Cada vez que se lo muestro a algún familiar, amigo o conocido que no está a la última en cuestión de telefonía, sé que es el arma definitiva para convencerle de las bondades del modelo Plus respecto al normal. Y el resultado suele ser incontestable.

Este año, Apple se la ha querido jugar de nuevo con un añadido, un modo de iluminación profesional que permite cambiar la luz en el rostro en el modo retrato tanto a la hora de disparar como 'a posteriori'. El modo está en beta y todavía se le ven las costuras, ya que los resultados que hemos obtenido no se parecen en nada a los que Apple mostró en la 'keynote'.

Nuestra principal queja reside en los problemas que tiene el algoritmo para diferenciar qué elemento está en primer plano y qué elemento forma parte del entorno. Si en las fotos del modo retrato el trabajo que hace el 'software' del iPhone es casi imperceptible, la iluminación todavía tiene trabajo por delante para suavizar las formas y realzar los rostros. Porque en nuestras pruebas, en las líneas del contorno se nota el recorte en exceso. Juzga tú mismo:

Tengo un hachazo en el cráneo y el culpable es el iPhone 8 Plus... © Proporcionado por El Confidencial Tengo un hachazo en el cráneo y el culpable es el iPhone 8 Plus...

Y otra toma:

Not impressed... © Proporcionado por El Confidencial Not impressed...

Más allá de ese modo, que promete mucho pero que todavía no está listo para funcionar a toda máquina, el rendimiento de la cámara dual sigue siendo excepcional, aunque flojea en ese lugar en el que Apple siempre ha tenido problemas: las imágenes con baja luminosidad. Y no se puede negar que el 8 Plus ha supuesto un salto adelante respecto al 7 Plus, como se puede ver en la imagen bajo estas líneas: se pueden apreciar elementos en la imagen que, con poca luz, aún no aparecen con la nitidez necesaria.

Hemos puesto frente a frente al iPhone 8 Plus y al 7 Plus y, aunque hay sutiles diferencias, tampoco parecen tan abismales cuando se comparan ambas ópticas. Sí que podemos otorgar al iPhone 8 la capacidad de obtener unos colores más vivos, como se puede comprobar en el rojo de la colcha de esta imagen de un perrete en primer plano.

Incluso en la pintada callejera, aunque de manera muy ligera, se nota cómo los colores resaltan más en las imágenes tomadas con el último 'smartphone' de Apple.

Y es en el modo retrato donde, a nuestro juicio, se diluyen del todo las líneas. También hay que decir que la cámara de ambos terminales, con una buena luz, suele sacar unos retratos dignos de galería y que es en condiciones de baja luminosidad donde sigue sufriendo.

¿Me lo compro?

El iPhone 8 Plus supone una curiosa contradicción en el catálogo de Apple. Ahora que la firma ha subido hasta 64GB el almacenamiento mínimo, no se nos ocurre una razón de peso para no ir de cabeza a por este modelo en lugar del normal, más allá de esos 100 euros extra y el tamaño, que para según qué usuario es una cuestión capital.

Foto: Enrique Villarino. © Proporcionado por El Confidencial Foto: Enrique Villarino.

El iPhone 8 Plus va sobrado de prestaciones, tiene una de las cámaras que mejor funcionan en el mercado e incluso muestra los primeros pinitos de Apple en la realidad aumentada. Y, pese a todo, tiene una amenaza en el horizonte que viene dispuesta a robarle todo el protagonismo. Esa amenaza, sí, se llama iPhone X.

¿Tiene sentido hacerse con un iPhone 8 Plus teniendo el X a la vuelta de la esquina? Hay algunos motivos por los que creemos que este año Apple ha dado con la tecla, aunque pueda haber manufacturado un teléfono estéril.

El primero que, siendo el segundo año que ya se apuesta por la cámara dual, está más justificado el salto respecto a 2016, cuando el iPhone 7 añadió pocas mejoras más allá de las ópticas y de la resistencia al agua y al polvo. Teniendo en cuenta que en el mercado de la telefonía móvil el usuario tiende a cambiar cada dos o tres años, ahora sí se pueden esgrimir motivos suficientes como para dar el salto desde un 6s a un 8 Plus.

Pero es indiscutible que el diseño del teléfono sigue siendo uno de sus mayores lastres. En un año en el que se han empezado a imponer los dispositivos que son todo pantalla, el iPhone 8 Plus queda muy por detrás de competidores como el Galaxy S8, el Galaxy Note 8, el LG G6 o incluso los Mi Mix de Xiaomi.

Foto: Enrique Villarino. © Proporcionado por El Confidencial Foto: Enrique Villarino.

El 8 Plus mantiene los enormes marcos en las zonas superior e inferior y también unos más estrechos en los laterales, espacio de sobra como para que el añadido de una funda haga el teléfono demasiado aparatoso para utilizarse con una sola mano.

El iPhone 8 es toda una paradoja: con los números y los datos en la mano, es difícil resistirse a él y, pese a todo, es muy probable que nos olvidemos de él dentro de poco más de un mes.

(Foto: Enrique Villarino) © Externa (Foto: Enrique Villarino)
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