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Probamos el ZTE Blade V7, la alternativa china (y asequible) a Huawei y Samsung

El Confidencial El Confidencial 05/07/2016 J. E.

Corren tiempos interesantes para los usuarios de móviles de gama media. La tiranía del Moto G en los últimos años ha obligado a un buen puñado de marcas a sumarse a esa misma estrategia: prestaciones aceptables y buenos acabados a precios casi de derribo. El ZTE Blade V7 es un buen ejemplo de esa estrategia y un competidor digno de Motorola, y también de los modelos de Huawei y Samsung en este rango de precios, que se queda algo corto en cuanto a prestaciones pero cuyo acabado es mucho más resultón.

Lea aquí: Moto G4, análisis: el aspirante a mejor móvil barato del año (pese a la pantalla)

Por 229 euros, el fabricante chino acaba de lanzar un teléfono al mercado que muestra dos caras bien diferenciadas. La exterior es digna de terminales de mayor coste: el cuerpo metálico esconde un terminal sencillo, de líneas curvas, con una pantalla de 5,2 pulgadas que sabe aprovechar bien los bordes del terminal para que no se traduzca en un producto demasiado aparatoso.

La pantalla de este Blade V7, cuya resolución llega a los 1080p, cuenta con una tecnología llamada Miravision que permite modificar la representación de los colores en el display así como tunear el contraste. El resultado final, para un móvil de algo más de 200 euros, es muy efectivo.

No tan llamativo es el interior del Blade V7, donde pierde en comparación con el Moto G4. La elección de un procesador Mediatek con ocho núcleos a 1,3 GHz es significativa y aunque se puede argumentar que sus 2GB de RAM y 16GB de almacenamiento (ampliables a 32GB vía microSD) son más que suficientes para un cierto tipo de público, tampoco se puede negar que su rendimiento puede desmoralizar a algunos compradores.

Eso dice el 'benchmark' al que hemos sometido al terminal, que lo aleja incluso de móviles con un año de antigüedad, como el OnePlus 2. No se puede decir que los números engañen del todo, aunque la experiencia se resiente más si se fuerza al equipo a través de juegos que ejecutando diversas tareas a la vez.

(Carmen Castellón) © Proporcionado por El Confidencial (Carmen Castellón)

Y es ahí donde el Blade V7 puede aspirar a hacerse con el corazón de los compradores dispuestos a pagar 229 euros. No es un teléfono pensado para videojuegos pero ofrece un mínimo de prestaciones aceptables a un precio interesante. Que tenga carga rápida incorporada es un plus frente al Moto G4 y que la pantalla quede algo por debajo (5,2 frente a las 5,5 de Motorola) es otro acierto para ese público que no necesita de grandes teléfonos que no le quepan en la mano.

Se ha ganado la confianza de Orange

ZTE y Orange han mantenido una colaboración en los últimos años por la que la primera ha facilitado móviles de marca blanca al operador, que los ha ofrecido bajo diferentes fórmulas. Que Orange haya vuelto a apostar por el Blade V7 es una muestra de la confianza que la marca naranja tiene en el terminal.

Así, un cliente de Orange puede hacerse con el teléfono por un precio algo más reducido, 169 euros, y que pueda financiar en función de la tarifa que tenga contratada con el operador.

A diferencia del V7 Lite, este modelo de ZTE no cuenta con sensor de huellas en la parte trasera. (Carmen Castellón) © Proporcionado por El Confidencial A diferencia del V7 Lite, este modelo de ZTE no cuenta con sensor de huellas en la parte trasera. (Carmen Castellón)

Y si el Blade V7 se va algo de precio para usuarios que no quieren hacer un gran desembolso, ZTE también lanza una versión más modesta, el Blade V7 Lite, con un precio algo inferior (181 euros en Amazon). La pantalla también encoge, y se queda en 5 pulgadas, pierde resolución, llega a 720p, pero mantiene RAM, almacenamiento e incorpora sensor de huellas en la parte trasera, una decisión difícil de comprender cuando su hermano mayor no la incluye.

Con ambos modelos, ZTE posiciona sus teléfonos con fuerza en un sector donde los precios cada vez bajan más y las especificaciones cada vez se igualan por la zona superior. Dicho esto, el fabricante chino tendrá que trabajar en la cámara. No tanto en las especificaciones como en la interfaz de usuario: poner a mano todas las herramientas para el control manual de las instantáneas está muy bien, hacerlo con una interfaz farragosa que es cualquier cosa menos agradecida con el usuario, es un punto que resta atractivo a un cojunto atractivo por precio pero con notables desequilibrios en su propuesta.

(Carmen Castellón) © Externa (Carmen Castellón)
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