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Programar también es un deporte, y este chaval de 21 años es el número uno

El Confidencial El Confidencial 03/05/2016 Cristina Sánchez

Cuando la mayoría de niños españoles luchaban para que la flauta no emitiera pitidos, se quebraban la cabeza aprendiendo las tablas de multiplicar o subrayaban la fotosíntesis en Conocimiento del Medio, Gennady Korotkevich ya sabía programar. En su Bielorrusia natal tampoco le habían enseñado a picar código en el colegio. Sus padres, programadores y profesores en la Universidad Estatal de Gomel, le instruyeron en ese noble arte a partir de los ocho años.

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"No recuerdo exactamente cómo fue, pero supongo que se dieron cuenta de que tenía cierta inclinación por las matemáticas y los cálculos. Me propusieron intentar algunas tareas sencillas y me gustó", explica Korotkevich a Teknautas. A Gennady no solo le atrajo el aprendizaje. También se interesó por un deporte en el que las estrategias se planean con algoritmos. Se convirtió en el jugador más joven de las competiciones de programación escolares a las que comenzó a acudir.

Años después de comenzar a programar, participó en la Olimpiada Internacional de Informática, dirigida a los chavales que aún no han llegado a la universidad. Poco después, fue el ganador de la medalla de oro con menos primaveras de la historia del torneo. La consiguió cinco veces más, tres como campeón absoluto al obtener la máxima puntuación, una gesta que solo él ha logrado.

También ha ganado en equipo dos Competiciones Internacionales Universitarias ACM de Programación, se ha alzado con la victoria en solitario en dos Facebook Hacker Cup y en los dos últimos Google Code Jam, y es el número uno de las competiciones online de la web Codeforces bajo su ya famoso alias, Tourist.

Gennady sabe que es considerado el mejor deportista de programación del mundo. "No soy un genio, simplemente soy bueno", decía con tan solo 14 años. Se siente orgulloso de sus victorias. "Quizá hay gente que se siente incómoda, pero a mí me hace sentir bien", nos asegura ahora, a sus 21.

Competiciones que abren puertas en Silicon Valley

"En el Counting Poetry Slam, una artista coge el micrófono, elige un número N y cuenta en alto del 1 al N. Es decir, empieza diciendo 1 y después el número inmediatamente mayor que el número previo, deteniéndose cuando llega a N". Así comenzaba el complicado problema de la ronda 1B de la Google Code Jam del año pasado.

A un mortal corriente o un apasionado de las matemáticas que intente encontrar una solución manual le sería imposible resolverlo. Para encajar las piezas de estos puzles algorítmicos, los participantes recurren a los lenguajes de programación C++, Java o Python.

Los que llegan a la final del gigante de Mountain View se desplazan a sus oficinas (este año toca Nueva York) y se enfrentan en una dura y silenciosa pugna de cuatro horas. Eso sí, según Gennady, no hay una rivalidad feroz en los eventos. A él le encanta conocer a sus compañeros. Al fin y al cabo, todos comparten intereses.

"No se trata ni siquiera de competir con alguien. Tú resuelves problemas y después los resultados se comparan. Se trata más de competir con un problema, no con una persona", señala Gennady.

(Cortesía de la Universidad ITMO) © Proporcionado por El Confidencial (Cortesía de la Universidad ITMO)

El bielorruso sabe controlar perfectamente los irracionales nervios en las competiciones para evitar "hacerlo peor de lo que podría haberlo hecho", y también asegura que los torneos en equipo no suponen una dificultad adicional para él. Los únicos problemas a los que tiene que enfrentarse son los que se le plantean en el terreno de juego: una gran sala llena de ordenadores.

Ahora bien, ¿cuál es el premio después de tanto esfuerzo? En el caso de Google Code Jam, 15.000 dólares (13.210 euros) para el ganador, el pase inmediato a las finales del año siguiente y la posibilidad de conocer la compañía en la que muchos aspiran a trabajar cuando acaben sus estudios universitarios.

En muchas ocasiones, estos eventos sirven para conseguir una entrevista de trabajo con alguna compañía de Silicon Valley. "El hecho de que ganes una competición será tu ventaja, pero no te garantiza que seas contratado inmediatamente", puntualiza Gennady. Más allá de Google o Facebook, que organizan sus propias competiciones, también acuden deportistas retirados ansiosos por fichar nuevas estrellas.

Es el caso de Vladimir Novakovski, que ofreció a los hermanos Wu, Neal y Scott, trabajar con él en Quora y Addepar respectivamente. Hijos de ingenieros químicos migrantes de China, han conseguido tres medallas de oro cada uno en la Olimpiada Internacional de Informática entre otros muchos triunfos, sin contar sus victorias en competiciones de matemáticas.

Gennady, por su parte, aún no ha ido a ninguna entrevista de trabajo. Está centrado en sus estudios de informática de la Universidad de Tecnología Óptica y Mecánica (ITMO por sus siglas en inglés) de San Petersburgo. Acabará la licenciatura este año, y desde su universidad nos informan de que piensa seguir estudiando. "Me gusta mejorar, hacerlo mejor todo el tiempo", nos comenta Gennady.

La superestrella que no necesita entrenar

Las Competiciones Internacionales Universitarias ACM de Programación (más conocidas como ACM-ICPC) empezaron a celebrarse a finales de los 70. Por entonces, la mayoría de los participantes eran estadounidenses. Sin embargo, desde 1997 ningún equipo universitario de la potencia norteamericana ha vuelto a conseguir la primera posición. Los rusos y chinos han cosechado casi todas las victorias. En seis ocasiones, gracias a los estudiantes de la Universidad ITMO.

Otra de las estudiantes de ITMO, Daria Yakovleva, acaba de quedar novena en el Google Code Jam to I/O for Women. Tiene claro su futuro. Quiere cumplir su sueño de estudiar un posgrado en Física y Matemáticas. Después, buscará un trabajo interesante en tecnologías de la información en Rusia.

Eso sí, reconoce que en las competiciones de alto nivel por el momento escasean las mujeres. Una situación que a ella misma le gustaría cambiar. "Creo que tenemos una de las barreras más importantes, que es nuestra educación: un buen número de padres rusos piensan que lo más importante definiendo el futuro de sus hijas es casarse y tener hijos", critica Yakovleva.

Gennady it is! Reigning champion Gennady Korotkevich is the #CodeJam2015 winner! Stay tuned for postgame analysis. pic.twitter.com/AixIxHOKIZ

— Google Code Jam (@googlecodejam)

15 de agosto de 2015

Desde la Universidad ITMO, nos cuentan que su éxito preparando a estos jóvenes se debe a que seleccionan a los que tienen más talento antes de entrar, entrenan a los que tienen interés en estos torneos e incluso les ofrecen un curso especial de programación deportiva.

Sin embargo, Gennady cree que el mejor entrenamiento es la propia competición. Solo se prepara con bastante antelación para la ACM-ICPC, al tratarse de un torneo por equipos en el que tiene la "gran responsabilidad" de representar a su universidad. Participar en el resto de competiciones ya le vale para ganarlas. "Ha sido suficiente para mantenerme en buena forma, es como he entrenado durante los últimos años".

Programar no es la única afición de Korotkevich. También le encantan las matemáticas, aunque afirma que empezó muy tarde a competir. Estaba en el instituto, pero nunca podía ir a los torneos porque las fechas coincidían con los de programación.

Pese a ello, el año pasado se alzó también con uno de los Primeros Premios de la Competición Internacional de Matemáticas para estudiantes universitarios. Más allá de los números, le encanta el tenis de mesa y participa en la liga de su universidad, en la que también ha quedado tercero. Parece haber nacido para ganar.

Lo que no le gusta tanto a Gennady son las entrevistas (evitó al periodista de Bloomberg en la pasada Facebook Hacker Cup) ni las cuestiones que sean demasiado fáciles de responder. Le apasionan los retos en todos los ámbitos. De hecho, para lograr que nos concediera estas declaraciones, Teknautas le ha mandado una pregunta cifrada.

Para descubrirla, tenía que averiguar que cada letra del abecedario equivalía a uno de los números en hexadecimal de la sucesión de Fibonacci, con la única pista de que la relación de dos letras consecutivas correspondía al 1,6180... (el número áureo que se encuentra en la geometría de la naturaleza). "Buena pregunta. Incluso me ha llevado cinco minutos entenderla", señala Korotkevich, acompañando el comentario con un emoticono sonriente.

Korotkevich "no tiene ídolos". "Toda la gente famosa es famosa por una razón, y todos son dignos de admirar", señala en respuesta a nuestro humilde intento de atraer su atención. Para muchos, Tourist sí es ya una leyenda de la programación. El ruso Petr Mitrichev, otra superestrella anterior a Gennady, le calificó de héroe, y en la plataforma Quora se debaten sus métodos, su futuro e incluso su vida personal sin que él entre al trapo.

"Si mantienes tú interés, harás todo lo que sea necesario para tener éxito: encontrarás toda la información y aprenderás todo lo que necesitas saber". Ese es el consejo que les deja esta joven promesa que ha batido récords en el deporte del futuro a los que quieran jugar a resolver rompecabezas picando código. 

Gennady Korotkevich (Cortesía de la Universidad ITMO) © Externa Gennady Korotkevich (Cortesía de la Universidad ITMO)
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