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Pulisic, el 'Figo yanki' del Dortmund que amenaza al Real Madrid

Logotipo de El Mundo El Mundo 25/09/2017 ALBERTO LAMBEA

No es habitual que en la tierra del baloncesto y del fútbol americano, un niño de cinco años se pase horas viendo 'soccer' por la tele. A esa edad, Christian Pulisic (Hershey, Estados Unidos, 1998) ya reconocía un fuera de juego. Ahora, con 19 años, es uno de los grandes talentos del Borussia Dortmund, que el martes se enfrenta al Real Madrid en la Liga de Campeones. Pulisic es el enésimo descubrimiento temprano de ese conjunto que años tras año cría potros desbocados en ataque. Pero él no es cualquiera. Indiscutible con la selección yanqui, donde ya juega con el '10' a la espalda, es también la gran esperanza estadounidense, el ansia de la primera potencia del mundo por gestar a un fuera de serie en un deporte hasta hace no tanto a la sombra de los grandes. El sueño americano llega al balompié.

«Nunca lo empujamos a que jugara al fútbol, quise estar seguro de que la decisión fuera suya», asegura su padre Mark, ex profesional de fútbol sala en la liga norteamericana y marido de Kelley, también jugadora en sus años de universidad. Difícil que su hijo no se dedicara a esto. Pulisic creció viendo al Madrid de los galácticos, abonado a canales de pago en Estados Unidos que retransmitieran los encuentros de Ronaldo, Zidane, Beckham y compañía. Tanto es así que Mark le apoda Figo, el jugador favorito de su hijo.

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Con el portugués comparte su pierna buena, la diestra, y su posición habitual, extremo derecho, pero es más eléctrico de lo que era su ídolo. Recuerda a menudo a Messi: conduce con el balón pegado a la bota, regatea en una baldosa y en carrera es velocísimo. De pequeño le lanzaban los balones a la pierna izquierda, algo que le ha ayudado a su capacidad para jugar en ambas bandas. Este curso, ya sin el culé Ousmane Dembélé y con Marco Reus lesionado hasta enero, el costado derecho es suyo. La llegada de Andriy Yarmolenko le desplaza en ocasiones a la izquierda.

Récords de precocidad

Todavía es casi un adolescente, pero rompe récords: es el extranjero más joven en marcar en la Bundesliga y también el más precoz en anotar con su selección. Allí ha hecho siete tantos y en sus botas está el pase de Estados Unidos al Mundial de 2018. Ya le comparan con Landon Donovan, máximo goleador histórico y un delantero que también jugó en Alemania.

Como a muchos otros, el fútbol sala le dio esa chispa en sus comienzos que mantiene hoy. Regateaba sobre césped artificial durante su infancia, en Detroit, antes de pasar un año en Inglaterra y empaparse de la cultura futbolística europea. Con 10 años, aprovechó los contactos de su padre para conseguir una invitación y entrenar durante dos semanas en La Masía. Su progresión en Estados Unidos le llevó a las categorías inferiores de la selección, donde llamó la atención de los ojeadores de los grandes clubes continentales, entre ellos el Borussia Dortmund. «En 2014, estábamos siguiendo en un torneo en Turquía a otro jugador. Era bueno, pero vimos a Pulisic, nos pareció increíble y desde entonces le seguimos para intentar ficharlo», cuenta Michael Zorc, director deportivo de los amarillos y uno de los artífices de esta plantilla insultantemente joven.

Su apellido, Pulisic, tuvo mucho que ver para que llegara a Alemania siendo aún menor de edad. La FIFA mira con lupa los traspasos internacionales de los más jóvenes, pero la regla establece excepciones para los jugadores de la Unión Europea. Gracias a que su abuelo nació en Croacia pudo conseguir la nacionalidad y empezar a jugar en las categorías inferiores del cuadro alemán. Jürgen Klopp le incorporó a los entrenamientos del primer equipo, Thomas Tuchel le hizo debutar en 2016 -ya se enfrentó a los blancos en la Champions- y Peter Bosz le ha dado el estatus de titular. Entre tanta expectación, Pulisic parece tener sólo un defecto: es un gran admirador de Justin Bieber.

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