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Putin y Poroshenko inician un diálogo para pacificar Ucrania

EL PAÍS EL PAÍS 06/06/2014 Marc Bassets

Normandía ha propiciado un inicio de deshielo en Ucrania. La posibilidad de una negociación entre Kiev y Moscú para evitar la guerra civil entre las fuerzas gubernamentales y las milicias prorrusas del este del país se ha esbozado este viernes entre las miles de cruces blancas de los cementerios donde descansan los muertos del desembarco. La conmemoración por el 70º aniversario de la invasión marítima permitió el primer contacto entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y Petro Poroshenko, desde que el empresario fue elegido presidente de Ucrania el 25 de mayo. El clima de unidad entre los viejos aliados de la II Guerra Mundial también favoreció el primer diálogo cara a cara entre Putin y el presidente de EE UU, Barack Obama, desde que estalló la crisis en Ucrania.

El baile de reuniones, orquestadas por el anfitrión de la celebración, el presidente francés, François Hollande, sirvió para romper el hielo y apuntar una posible vía para la solución del conflicto por el control de Ucrania, que ha tensado las relaciones entre las dos antiguas potencias de la guerra fría —EE UU y Rusia— y ha colocado el país al borde de un conflicto armado.

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Putin y Poroshenko se reunieron durante 15 minutos, un tiempo demasiado breve para alcanzar ningún acuerdo de calado pero suficiente para explorar vías de salida a la crisis. Debatieron la posibilidad de abrir un diálogo para alcanzar un alto el fuego entre las milicias rebeldes y las fuerzas gubernamentales. Poroshenko afirmó posteriormente que esperaba un enviado del Kremlin en Kiev este domingo para empezar a negociar el plan.

Un alto responsable de la Administración Obama, que requirió mantener el anonimato, lo celebró como “una noticia positiva”, pero añadió que los detalles del plan son demasiado vagos para confiar en que tenga resultados. La citada fuente añadió que el presidente regresó anoche a EE UU “más optimista” que al aterrizar en Europa el martes.

La Casa Blanca ve señales alentadoras en la retirada de las tropas rusas estacionadas en los últimos meses cerca de la frontera con Ucrania y en el hecho de que finalmente Moscú no torpedease las elecciones en las que salió elegido Poroschenko. La decisión del Kremlin de enviar a un embajador a la investidura del nuevo presidente ucranio, prevista para hoy, puede anticipar el reconocimiento oficial de las nuevas autoridades ucranias.

En su conversación con Putin, que también duró un cuarto de hora, Obama le exigió que reconozca a Poroshenko como líder legítimo de Ucrania, que selle la frontera entre Rusia y Ucrania para impedir el tráfico de armas y que fuerce a los rebeldes —acusados por Kiev de causar la inestabilidad— a abandonar la violencia.

Kiev responsabiliza de la inestabilidad a Rusia; Rusia, a Kiev. En una rueda de prensa al término de las ceremonias en Normandía, que congregaron a jefes de Estado y de Gobierno de 19 países, Putin celebró “la posición del señor Poroschenko de que el baño de sangre en Ucrania debe parar inmediatamente”. El presidente ruso dijo que percibió una “actitud correcta” en su homólogo y que, de concretarse, el plan crearía “las condiciones para el desarrollo de las relaciones en otras áreas, incluida la económica”.

Obama desconfía de Putin, que durante semanas negó cualquier implicación en la agitación secesionista de Crimea, ahora anexionada a Rusia, y mantuvo que no había tropas desplegadas cerca de la frontera con Ucrania pese a las evidencias de lo contrario.

El diálogo a tres bandas en Normandía es resultado de los esfuerzos del presidente francés, François Hollande, para mediar entre Kiev y Moscú. Llega un día después de la celebración, por primera vez en 17 años, de una cumbre del G 7, el viejo grupo de países industrializados en el que también participaba Rusia.

Tras la exclusión de Rusia del G 7, los líderes europeos —la canciller Angela Merkel, el presidente Hollande y el primer ministro británico David Cameron— se apresuraron a ver al presidente ruso. Merkel asistió al encuentro entre Putin y Poroshenko en Normandía.

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