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Queiroz sostiene de pie a Irán

El Mundo El Mundo 16/06/2014 ORFEO SUÁREZ

Tiene mérito lo de Carlos Queiroz. Al ex entrenador del Madrid le sientan mejor las experiencias de ultramar que las occidentales. En Irán ha realizado un trabajo notable. La prueba es que esta selección sin apenas jugadores de posicionamiento profesional en las grandes ligas, ha conseguido sostenerse de pie en su debut ante Nigeria, en el primer partido sin goles del torneo. La experiencia de la plantilla de Nigeria es incomparable, por lo que la razón del resultado hay que buscarla más que nunca en el trabajo táctico, en el entrenador.

Al contrario que los disciplinados iraníes, los nigerianos forman un equipo muy dinámico, en especial cuando el balón llega a sus hombres de ataque, Emenike y Musa. Su capacidad para moverse por todo el balcón del área, con intercambio de posiciones, es un tormento, aunque difícilmente la defensa de Irán se descompuso. Cuando se trabaja con futbolistas alejados de la madurez táctica europea, es doblemente difícil. Apenas puede citarse a Nekouman, que dejó Osasuna y ahora alarga su carrera en Kuwait, Massoud, Azmoun, del Rubin Kazan, o Reza, delantero del Charlton inglés, equipo que no disputa la Premier.

Activo en la banda, muy alejado de su frío perfil, Queiroz no paró de reubicar a sus jugadores. Sabe que lejos del fútbol europeo, es clave corregir continuamente las posiciones. Sudáfrica, antes de su propio Mundial, fue uno de sus pasos, aunque en 2010 dirigió a Portugal. Cayó en octavos, precisamente contra España.

Nigeria, al contrario, posee un seleccionador de su país. Una apuesta interesante, ya que este continente ha abusado de la contratación de técnicos extranjeros, como el propio Queiroz, en busca de combatir el desorden de su fútbol. No siempre dio resultado. Stephen Keshi es un ex mundialista, que disputó esta misma competición hace 20, en Estados Unidos. Como campeona de África, Nigeria disputó el pasado año la Copa Confederaciones y se enfrentó a España en la fase de grupos. Es evidente que el empate ante Irán no entraba en sus cálculos.

Consciente de su superioridad, Keshi desplegó a sus futbolistas para dominar el juego desde el inicio, apoyados en el experto Obi Mikel. El mediocentro del Chelsea apenas necesitó ayuda en su zona, puesto que Irán se replegaba con hasta 10 hombres por detrás de la pelota y la presión muy baja. La consigna era no ofrecer espacios.

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El éxito de Irán es estar en Brasil, con escasas opciones de pasar a octavos, pero el objetivo es madurar competitivamente. En los 10 partidos que ha disputado en fases finales del torneo, incluido el de ayer, únicamente ha conseguido una victoria, sobre Estados Unidos en 1998, lamentablemente de mayor eco político que deportivo. La situación de su país no había favorecido su progresión. El Gobierno quiere ahora que el deporte contribuye a mejorar su imagen internacional, y para ello ha puesto en marcha un programa de contratación de técnicos en todos los deportes, algunos de ellos españoles. Javier Clemente pasó antes que Queiroz por el 'casting', pero la propuesta finalmente no fraguó.

En Curitiba, Irán no sólo se sostuvo tácticamente, sino que llegó a disponer de una clara ocasión para adelantarse en el marcador, cuando Reza cazó un remate en la salida de un córner. La intervención del portero nigeriano resultó fundamental para evitar un tanto inesperado. La mejor de las 'Águilas' fue gracias a un engaño, cuando Musa lanzó una falta al lado de la portería contrario al que todos esperaban. Le faltó embocar el balón entre palos y la falta de convencimiento creció para los nigerianos en la medida en que se fortalecía Irán, de pie hasta el final.

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