Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Quique Sánchez Flores: “Isco es la luz dentro de un juego preciosista”

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 01/10/2017 Eleonora Giovio
Isco hace una reverencia al público del Bernabéu tras marcar el 1-0. © Javier López Isco hace una reverencia al público del Bernabéu tras marcar el 1-0.

El domingo 1 de octubre fue el día en que el Barça se negó a jugar y luego, ante las advertencias de que perdería seis puntos, accedió a hacerlo pero a puerta cerrada. Fue el día en que en los aledaños del Bernabéu se repartieron cartulinas con la bandera de España. Fue el día en que debutó el joven Achraf en el lateral derecho y lo hizo cumpliendo. Fue el día en que el Madrid consiguió su primera victoria en casa. Lo hizo con un doblete de Isco, cada vez más a gusto en la mediapunta con libertad de moverse a sus anchas.

“Hoy era un partido importante para coger sensaciones. ¡Ya era hora de que ganáramos aquí, esperemos que sea el comienzo de una buena racha!”, explicó el malagueño que recibió la ovación del estadio cuando Zidane le sustituyó en los últimos minutos. Abrió el marcador y lo cerró cuando el Madrid más estaba sufriendo. El primer tanto lo marcó con la puntera, un recurso de delantero puro. “Ya lo hice en una semifinal con la sub-21”, declaró a los micrófonos de Movistar Partidazo.

MÁS INFORMACIÓN

  • Florentino Pérez: “Trabajo para que el club siga siendo de los socios”
  • Isco ya no se para

“Isco es la luz dentro de un juego preciosista y equilibrado. Es un jugador diferente, es capaz de leer con la cabeza arriba e incluso cuando la tiene abajo sabe dónde está todo”, le piropeó Quique Sánchez Flores. ¿Qué ha cambiado del Isco que usted conoció en 2013 como segundo de Ancelotti?, le preguntaron a Zidane. “Sólo la confianza. Él sabe que es un jugador importante, juega como si estuviera en la calle y me gusta porque no tiene preocupaciones cuando las cosas no le salen. Tiene paciencia y últimamente está muy a gusto en el campo y con sus compañeros. Me alegro de que veamos un Isco mejor cada día”, respondió.

Al técnico del Espanyol, en cambio, le preguntaron cómo se vivió en el hotel de concentración del equipo y desde la distancia lo que estaba ocurriendo en Barcelona y en el Barça. Le preguntaron si sus jugadores le habían pedido no jugar. “Tengo 52 años, no voy a mezclar el deporte con la política y no voy a participar de ese espectáculo”, contestó.

Convocatoria en el minuto 12 con banderas de España

Mientras los jugadores del Real Madrid saltaban al campo a calentar, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy comparecía en la Moncloa. Algunos aficionados pegaban la oreja a la radio para escucharle. La comidilla, en la tribuna de prensa, eran las declaraciones y las lagrimas de Piqué en la zona mixta del Camp Nou. Fuera, mientras, se repartían cartulinas con la bandera de España y se invitaba a los hinchas a levantarlas en el minuto 12. Enfrente estaba el Espanyol. “Guárdalo en tu bolsillo y en el minuto 12 nos levantamos todos con la bandera porque nosotros somos el jugador número 12. TODOS SOMOS ESPAÑA”, rezaba el mensaje en la parte de atrás.

El Todos Somos España estaba escrito con letras grandes y con los colores amarillo y rojo de la bandera. En los aledaños del estadio, hora y media antes del partido, se veían muchos aficionados que, motu proprio, se llevaron una bandera de España desde casa. Otras tantas colgaban de los balcones del Paseo de la Castellana y de otros barrios de la capital. Muchas también se vieron en las gradas del Bernabéu poco antes del comienzo del partido. Muchas más, por cierto, de las que suele haber en Chamartín en día de partido.

La hinchada las enseñó durante el himno del Madrid. Poco antes de que el árbitro pitara el comienzo del partido el estadio arrancó con “Qué vivaaaaa Españaaaaa”. Se guardaron las banderas en cuanto el balón echó a rodar. Y se volvieron a sacar en el minuto 12. La convocatoria funcionó, se levantaron las cartulinas y las banderas y, de nuevo, todos empezaron a cantar “qué vivaaaaaa España”.

No hubo pancartas en el estadio el día en que el Barcelona primero se negó a jugar contra Las Palmas y luego, ante el aviso de que perderían seis puntos, decidió que se jugaba pero a puerta cerrada.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon