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Rajoy busca mantener la unidad con Sánchez y Rivera para después del referéndum

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 01/10/2017 Anabel Díez, Juan José Mateo
Mariano Rajoy, en una imagen de archivo. © Uly Martín Mariano Rajoy, en una imagen de archivo.

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No es fácil, pero Mariano Rajoy, el presidente del Gobierno, quiere llevar al ánimo de Pedro Sánchez y Albert Rivera, líderes del PSOE y de Ciudadanos, respectivamente, que deben responder juntos a las acciones y decisiones que pueda tomar el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, tras la jornada del 1 de octubre. El jefe del Ejecutivo ha hecho lo imposible para mantener la unidad de acción en los aspectos esenciales con el coste de mirar hacia otro lado ante las acusaciones del PSOE de culparle, así como a su partido, de tener responsabilidad en el aumento del secesionismo en Cataluña. Las críticas cada vez más acerbas de Ciudadanos a los dirigentes socialistas no han sido secundadas ni jaleadas por Rajoy, su gobierno ni su partido. Unidad ante todo por si Puigdemont declara la independencia de Cataluña.

De esta posibilidad Rajoy ya ha hablado con Pedro Sánchez y Albert Rivera. Su diálogo es constante e incluso se ha podido producir alguna reunión muy reciente, que no ha sido desvelada, después de la vuelta del presidente de su viaje a Estados Unidos. El intercambio de información e impresiones de cómo puede transcurrir la jornada de este domingo ha sido una constante, con la preocupación por la actuación de los Mossos, pero también en torno a qué ocurrirá en las horas y días siguientes.

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No duda Rajoy de que tendrá que llegar una etapa de distensión en la que se podrá plantear un diálogo político, pero antes tendrá que afrontar las actuaciones inmediatas de los partidos secesionistas.

"Todo está previsto para hacer frente a cualquier decisión de la Generalitat", insisten en fuentes gubernamentales. La exigencia del gobierno central a Puigdemont será que convoque elecciones de inmediato pero si la respuesta es una declaración de independencia se pondrán en marcha todas las medidas legales que aten las manos a los gobernantes catalanes. "Todas las carpetas con distintas respuestas están preparadas", señalan estos interlocutores. La activación del artículo 155 se cita como "el botón nuclear" pero no se descarta en absoluto por lo que el presidente tiene todos los informes pertinentes sobre cómo el gobierno central podría hacerse con todos los resortes de poder de la Generalitat de manera provisional hasta que se celebraran nuevas elecciones.

Para este tortuoso y dramático viaje el Gobierno quiere contar con Pedro Sánchez y Albert Rivera. Con el primero, la relación ha mejorado sustancialmente y se mantiene en el mismo buen nivel con Rivera, según fuentes del gabinete de Rajoy. El presidente también mantiene un contacto permanente con Felipe VI, que ha anulado su agenda de la próxima semana por si tiene que hacer alguna declaración sobre Cataluña. Esta siempre será previamente acordada con el Ejecutivo, que aprovecharía la presencia del Monarca en algún acto para que se pronunciara, según fuentes gubernamentales.

Nuevo sistema de votación

Antes tendrá que transcurrir este domingo, cuyo desarrollo marcará un antes y un después en la trayectoria política de Rajoy. El presidente y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría vivirán el día clave en La Moncloa, desde donde mantendrán un contacto permanente con Juan Ignacio Zoido, que se desplazará al ministerio del Interior para conocer de primera mano las actividades de la Policía, la Guardia Civil y los Mossos. El ministro de Justicia, Rafael Catalá, también estará en primera línea en esta jornada, además del ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo.

Los principales integrantes del Ejecutivo ya siguieron ayer las manifestaciones que se produjeron en Cataluña y en el resto de España con el referéndum como telón de fondo, así como la actuación del Govern y sus aliados en el proyecto independentista.

El Ejecutivo central da por supuesto que los independentistas catalanes están buscando alguna otra fórmula de votación, toda vez que la interceptación de papeletas electorales y el cierre de colegios ha hecho materialmente imposible que el referéndum se celebre con normalidad, con garantías y en urnas. Tanto en La Moncloa como en el PSC se comparte desde hace semanas la preocupación porque los independentistas opten en el último momento por un sistema de votación online, que permita una gran participación. Sin embargo, el Gobierno cree que la intervención de la Guardia Civil dificulta esta opciónlos agentes se personaron ayer en el Centro de Telecomunicaciones y Tecnología de la Información de la Generalitat para comprobar el bloqueo de las aplicaciones que permitirían una votación telemática— y constató ayer poca actividad para ocupar colegios y mantenerlos abiertos para votar.

La estrategia final de las dos partes dependerá de cómo se desarrolle la jornada de hoy. También la respuesta del Gobierno, que ya tiene dos cosas claras. Primero, que hará partícipes a Sánchez y Rivera de cualquier decisión de calado. Y segundo, que ni Carles Puigdemont ni Oriol Junqueras son interlocutores válidos para abrir un diálogo con el que buscar una salida política al pulso entre el Gobierno y el Govern.

Moderación pero no audacia

Tras ceder el protagonismo de la respuesta al desafío independentista al Tribunal Constitucional, el Supremo de Cataluña y la Fiscalía, el Gobierno se prepara para la llegada del momento clave de las decisiones políticas. Fuentes con décadas de servicio en puestos de responsabilidad del PP describen a Rajoy como el político ideal para afrontar la crisis previa al referéndum ("por su moderación", explican) y plantean interrogantes sobre el papel que jugará una vez pasada la fecha de la consulta ("se necesitará audacia", dicen, "y no está entre sus características").

El presidente del Gobierno decidió mantener un perfil bajo los cuatro días previos a la consulta y descartó cualquier comparecencia pública. Sin embargo, Rajoy tendrá que hacer pública su respuesta al referéndum cuando termine el tenso descuento de las 11 horas que durará la votación ilegal de este domingo (de 9 a 20.00).

El jefe del Ejecutivo no ha buscado en todo el proceso grandes fotografías internacionales que muestren el apoyo de sus aliados al Gobierno, con la única excepción del encuentro mantenido esta semana con Donald Trump, el presidente de Estados Unidos. No está previsto que La Moncloa varíe esa estrategia cuando comience a ejecutar la respuesta política a la crisis catalana.

Hace ya tiempo que el Gobierno apostó por subrayar el carácter interno del reto independentista, abogando por no internacionalizar el conflicto territorial que vive España. De hecho, el equipo de Rajoy ha transmitido a sus homólogos de las principales potencias europeas que no hay necesidad de que se pronuncien en favor del Gobierno, así como la sugerencia de que se remitan a la aplicación de la ley y de la Constitución en el caso de que sean interpelados en público sobre Cataluña.

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