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Rajoy convoca a todos los partidos para "reflexionar sobre el futuro" tras el 1-O

Logotipo de El Mundo El Mundo 02/10/2017 elmundo.es
El presidente de España, Mariano Rajoy. / EFE © EFE El presidente de España, Mariano Rajoy. / EFE

El presidente del Gobierno ha decidido abrir a partir del lunes una nueva etapa, una nueva fase política para buscar soluciones y «reflexionar sobre el futuro». Lo hará con los representantes de todas las fuerzas parlamentarias a los que convocará para trazar un plan que permita desde ya mismo «el restablecimiento de la normalidad institucional» en Cataluña.

Así lo manifestó en la noche del domingo en una comparecencia en el palacio de la Moncloa en la que sentenció que «el referéndum de autodeterminación no ha existido» porque lo impidió la ley. «Hoy ha prevalecido la democracia porque se ha cumplido la Constitución», aseguró.

Rajoy, acompañado por por la vicepresidenta Soraya Sánez de Santamaría; el ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo y el titular de Exteriores, Alfonso Dastis, recalcó que los únicos responsables de todo lo acontecido este domingo en Cataluña son «los que han promovido la vulneración de la legalidad» y han «engañado» y «dividido» a los catalanes. Ninguna duda quedó de que su dedo acusador señalaba a Carles Puigdemont, a los miembros de su Govern y a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell.

Los señaló a todos ellos como los promotores «con premeditación» del «ataque al Estado de Derecho», los protagonistas de una sucesión de «arbitrariedades y abusos» que pretendían hacer pasar por «un ejercicio democrático».

No hizo mención el presidente al futuro que les espera ante los tribunales pero no dudó en acusarles abiertamente de haber vulnerado los derechos fundamentales y haber traspasado todos los límites del decoro democrático. En definitiva, les reprochó con toda dureza haber pretendido «chantajear a la nación». Lo sucedido este domingo en Cataluña fue en su opinión toda una «provocación» ante la que un Gobierno democrático no podía permanecer impasible.

«España es una democracia madura, avanzada y tolerante, pero también firme y determinada y yo como presidente tengo la obligación de cumplir y hacer cumplir la ley», afirmó antes de asegurar que «no ha habido un referéndum de autodeterminación en Cataluña y que el Estado de Derecho mantiene su vigencia y su fortaleza, que responde a quienes lo contravienen, que reacciona frente a los que lo quieren subvertir y que actúa con todos sus recursos legales ante cualquier tipo de provocación y lo hace con eficacia y serenidad».

Uno de los empeños de Rajoy fue el de evidenciar que el Gobierno, la Justicia y las Fuerzas de Seguridad del Estado han actuado con la firmeza debida en cumplimiento de la legalidad constitucional.

A sabiendas de que las imágenes que proporcionó el día con enfrentamientos entre quienes pretendían votar en la consulta ilegal y la Guardia Civil habían impactado en los españoles, el presidente admitió que «hubiera sido más fácil para todos mirar hacia otro lado mientras se perpetraba un ataque tan grave contra la legalidad», pero insistió en que en un país democrático eso no era posible porque las instituciones deben demostrar su lealtad y compromiso con el Estado de Derecho y con la vigencia del orden constitucional.

«Hemos hecho lo que teníamos que hacer, hemos cumplido con nuestra obligación actuando con la ley y sólo con la ley y hemos demostrado que el Estado tiene recursos para responder a los ataques», aseguró.

«Ha fracasado pues un proceso que sólo ha servido para sembrar división, enfrentar a los ciudadanos, soliviantar las calles y provocar situaciones indeseadas. Sólo ha servido para causar un grave daño a la convivencia, un bien que debemos empezar a recuperar cuanto antes», reflexionó el presidente antes de asegurar que no cerrará «ninguna puerta» al diálogo pero siempre dentro del marco constitucional.

Fue entonces cuando pidió a la Generalitat que «renuncie a dar nuevos pasos» por el camino equivocado, que «no se empecine en el error».

Rajoy llamó a la unidad de los partidos que defienden los fundamentos constitucionales y anunció que convocará a los representantes de todas las fuerzas con representación parlamentaria para abrir una reflexión sobre un futuro que, dijo, «tenemos que afrontar juntos».

Se inicia así a todas luces una fase de diálogo en la que las principales fuerzas políticas expondrán sus planteamientos respecto a la cuestión catalana sin obviar la necesidad de emprender una reforma de la Constitución que cierre definitivamente el modelo autonómico. El lunes, el presidente del Gobierno solicitará comparecer de inmediato en el Congreso de los Diputados.

En Moncloa la alerta se mantuvo encendida durante toda la jornada y los acontecimientos se siguieron al minuto. Rajoy, Santamaría, Méndez de Vigo, Catalá, Zoido... mantuvieron una línea continua de comunicación con el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, y con el coordinador de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Diego Pérez de los Cobos.

El primer objetivo se puso en recalcar la obligación del Gobierno de hacer prevalecer el Estado de Derecho aun a sabiendas de que las imágenes que se sucederían a lo largo de la jornada no serían «agradables». Amparar la actuación de la Policía Nacional y de la Guardia Civil como garantes de la ley y desmontar en la medida de lo posible las acusaciones de «represión» y «violencia».

Rajoy lo hizo expresamente en su comparecencia agradeciendo a todos ellos su lealtad a la Constitución y haciendo extensible su reconocimiento a la mayoría de catalanes que decidieron no secundar la convocatoria ilegal dando así, dijo, «pruebas de civismo y de respeto insobornable a los principios de la convivencia».

La primera comparecencia ante los medios de comunicación correspondió a la vicepresidenta que no pudo ocultar el malestar que había generado en Moncloa la toma de posición del primer secretario del PSC, Miquel Iceta, responsabilizando al Ejecutivo en la misma medida que a la Generalitat del desaguisado. Santamaría abogó por mantener ahora más que nunca la unidad de las fuerzas constitucionalistas pero no dudó en reclamar a Iceta y a los dirigentes de Ferraz que dejen de lado sus «cálculos electorales».

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