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Rajoy, fuera de España en una semana clave para afrontar el 1-O

Logotipo de Cadena SER Cadena SER 25/09/2017 María Jesús Güemes

Mariano Rajoy va a estar fuera de España buena parte de la semana que viene. En un momento clave para nuestro país, el presidente del Gobierno viaja primero a Estados Unidos y luego tiene previsto acudir a Estonia. Se va a recabar apoyos internacionales a tan sólo unos días del 1 de octubre. La fecha que los soberanistas catalanes han fijado en el calendario para celebrar su referéndum ilegal.

Así, en busca de aliados, el martes Rajoy verá a Donald Trump. Tienen un almuerzo de trabajo y, después, ambos comparecerán ante los medios. Será una rueda de prensa en la que, sin lugar a dudas, se les preguntará por Cataluña. En la Moncloa esperan que, entonces, el presidente estadounidense tenga un gesto como el de Barack Obama en 2015 cuando señaló que los americanos "estaban comprometidos a mantener la relación con una España fuerte y unida".

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María Dolores de Cospedal dio ayer por hecho que eso ocurrirá. Fue tras una reunión con su homólogo James Mattis. "Me transmitió una idea muy clara de apoyo al Gobierno español en la defensa del Estado de Derecho y de la legalidad que se está haciendo en Cataluña, con esta claridad y con esta rotundidad. Y yo se lo agradecí enormemente porque es el respaldo de la democracia más importante del mundo", comentó la ministra de Defensa en una rueda de prensa en Washington.

Además, para los populares, la foto en la Casa Blanca servirá para reforzar la imagen de su líder. Rajoy es muy consciente de que, dentro y fuera, se examina su respuesta a una crisis institucional de gran envergadura.

Después de ese encuentro, el jefe del Ejecutivo tiene previsto acudir también a una cumbre europea en Tallín. En esta se va a hablar de la agenda digital pero a él lo que le interesa es ver a sus socios y salir de allí, logrando un nuevo cierre de filas frente al independentismo. Ese es su plan, a menos que todo estalle por los aires y se vea obligado a quedarse. Aunque los suyos aseguran que no pasa nada si él no está. Insisten en que, en su ausencia, se puede activar cualquier medida extraordinaria si hace falta. "El teléfono del avión presidencial funciona", señalan.

La cita europea les parece fundamental para explicar bien los pasos que se han dado. Saben que algunos dirigentes se han alarmado tras las detenciones de altos cargos del Govern y las protestas callejeras. Por eso considera les parece importante contar que desde el Ejecutivo se ha recurrido al Tribunal Constitucional, se han intervenido las cuentas catalanas y se ha activado el control de los Mossos para impedir que vayan a más. Pero también que no se descarta nada, como aplicar la Ley de Seguridad Nacional, el artículo 26 de la Ley de Estabilidad Presupuestaria o el artículo 155 si fuera necesario.

En la Moncloa están convencidos de que la Generalitat tiene ya escrito el resultado de su consulta y que a los soberanistas les dará igual que no tenga ninguna legitimidad. Sólo esperan que, a partir del 2 de octubre, se eleven unas cuantas voces reclamando diálogo para "reconducir" la situación. "Es la hora de hacer política. Mucha política", señalan varios cargos conservadores. Algunos cruzan los dedos, confiando en que exista una solución. Otros piensan que todo esto "va a acabar muy mal". Dan por hecho que Puigdemont proclamará la independencia de forma unilateral.

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