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Rajoy quiere invitar a Trump a España para reforzar los lazos comerciales

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 26/09/2017 Javier Casqueiro
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Mariano Rajoy, a su llegada a Washington este lunes. © Diego Crespo Mariano Rajoy, a su llegada a Washington este lunes.

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Mariano Rajoy aterrizó este lunes, sobre las 19.15 horas de Washington, en la base aérea militar de Andrews con el único y anhelado objetivo de mantener una buena y productiva sesión de trabajo con el presidente norteamericano, Donald Trump. No hay una reivindicación concreta en el guion de esta primera visita oficial del presidente de España en esta etapa de la administración Trump en la Casa Blanca. Rajoy quiere conectar con Trump, devolverle la invitación para que acuda a España y posicionar al país como un mejor socio comercial y de inversiones en el futuro. En política internacional Rajoy quiere hacer valer el liderazgo de España en su dureza diplomática y de sanciones contra Corea del Norte y Venezuela, dos de las grandes obsesiones actuales de Trump.

Estados Unidos ya es el primer destino de exportaciones de España ajeno a la Unión Europea, el sexto cliente a nivel mundial, el segundo de las inversiones españolas en el extranjero con un total de 60.259 millones de euros, el segundo no europeo al que se exportan más mercancías y todos esos factores se pretenden aumentar durante esta nueva etapa del conservador Trump en la Casa Blanca. EE UU es el primer inversor en España con stock de 50,046 millones de euros. En Estados Unidos hay ya unas 600 empresas españolas asentadas, que ofrecen un total de 96.000 puestos de trabajo. España ha sufrido un déficit comercial con Estados Unidos que en 2016 creció un 17,7% hasta los 1.688 millones de euros.

Todas esas buenas cifras se quieren mejorar y esa es una de las razones principales del interés de Rajoy por celebrar una reunión de trabajo bilateral y sin cortapisas con Trump. La mayoría de esas inversiones españolas están concentradas en el sector financiero pero ahora se abre también un campo en el ámbito de las infraestructuras. En Moncloa mantienen que tras la recuperación económica del país, tras superar en gran parte la reciente crisis, ha fortalecido la imagen de España, sitúa la relación bilateral en un buen momento y se defiende que la cita con Trump podría servir para "reforzar la confianza mutua y consolidar la cotización como aliados con esta administración".

Es por todo eso por lo que en el entorno de Rajoy se etiqueta esta visita de trabajo como "muy importante” y se agradece especialmente el “tratamiento estupendo o excelente” recibido, al nivel del ofrecido por la Casa Blanca de la era Trump solo a otros cuatro o cinco mandatarios internacionales. Trump ha ofrecido a Rajoy y su comitiva, compuesta por el ministro de Exteriores (Alfonso Dastis) y tres secretarios de Estado (Jorge Moragas, Carmen Martínez Castro y Eva Valle), la Blair House ubicada frente a la Casa Blanca para que residan estos días como invitados especiales. Un gesto que no le ofreció Barak Obama cuando le recibió en la pasada legislatura.

Rajoy viajó a Washington dispuesto a casi todo por agradar a Trump. Todos los asuntos conflictivos han sido apartados, incluido Cataluña, sobre el que no se espera directamente y de partida un pronunciamiento del presidente norteamericano.

La Casa Blanca ha reservado para Rajoy este martes el más completo de los tratamientos a jefes de gobierno extranjeros: a las 12.15 horas de Washington Rajoy llegará a la Casa Blanca y se procederá a un saludo oficial; a las 12.20 se encontrarán casi a solas en el despacho oval, a las 12.35 comenzarán un almuerzo de trabajo con sus respectivos equipos y a las 13.45 darán una rueda de prensa conjunta en el Rose Garden. El presidente Rajoy regresará a España tras finalizar la entrevista.

Trump es presidente de Estados Unidos desde enero pasado y Rajoy fue revalidado como jefe de Gobierno en España en noviembre y desde entonces han podido cruzarse en alguna cumbre o hablar brevemente en tres ocasiones, la última con motivo de los atentados de este verano en Barcelona y Cambrils.

Donald Trump ya le comentó a Rajoy en la primera charla que quería verle en su despacho en la Casa Blanca pero la cita al final se ha demorado. En La Moncloa precisan que en este tiempo Trump ha estado ya con una decena de jefes de gobierno europeos pero solo les ha ofrecido una sesión con almuerzo a cuatro o cinco. Rajoy viaja con la idea de reiterar en persona a Trump una invitación formal para que visite España. En una de sus charlas telefónicas, el presidente norteamericano ya le comentó que había estado de joven en Barcelona.

Rajoy concede tanta importancia a ese encuentro que acudirá a Washington, en un desplazamiento de menos de dos días, pese a la grave situación de crisis política que se vive en España por la deriva separatista de Cataluña. No se quiere perder la oportunidad ni la imagen con Trump en el despacho oval y el Rose Garden pero también se calculan bien los tiempos para poder estar el miércoles de vuelta en Madrid.

En el programa preparado para la estancia en Washington, muy previsible, no se ha incluido forzar ninguna exposición de Trump sobre Cataluña. Fuentes oficiales de La Moncloa sostienen que no hace falta. Indican que hace tiempo que se conocen los pronunciamientos inequívocos de EE UU y la Casa Blanca a favor del cumplimiento de la ley y la Constitución sobre un asunto interno de España. Y opinan que la importancia de esa “reunión de trabajo” bilateral “trasciende con mucho” el actual conflicto territorial en Cataluña. En el ejecutivo son conscientes de que habrá preguntas sobre Cataluña en la rueda de prensa pero no se esperan sorpresas en las respuestas.

En ese almuerzo de trabajo es donde Moncloa piensa que podrían abordarse aspectos de la relación bilateral comercial, futuras inversiones, aspectos sobre política de Defensa (aunque no una solución final a la retirada definitiva de los escombros que quedan por retirar como consecuencia de las bombas de Palomares) y el papel que se espera de España en la OTAN y como socio interlocutor en la Unión Europea y para Latinoamérica. Las bases españolas de Rota y Morón, cuyo uso está cedido a los Estados Unidos, tienen un carácter estratégico para el ejército norteamericano como demostró el propio Barak Obama en 2016 al visitar Rota por primera vez por parte de un líder de ese país.

En el ejecutivo español prevén que Trump querrá hablar con Rajoy de las crisis actuales con Corea del Norte y con Venezuela. Sobre Corea, España acaba de expulsar del país al embajador de ese país tras varias advertencias contra su política de ataques con misiles. El expulsado embajador denunció este lunes en Madrid, antes de dejar España, que se le invitaba a marcharse para agradar al presidente Trump. Con respecto a Venezuela se aprovechará para ensalzar delante de Trump la disposición a liderar dentro de la UE medidas drásticas (sanciones) contra ese país caribeño.

El Gobierno de España, a pesar de esforzarse en esta etapa de Rajoy por minimizar las diferencias, mantiene a su manera algunos contenciosos con la nueva administración Trump. Es decir, sin expresarlos vivamente. Pero en el ejecutivo no ocultan que la posición no puede ser la misma que tiene el presidente norteamericano contra los tratados de libre comercio (“Las diferencias son matices, Trump defiende un comercio equilibrado y eso no está reñido con el libre comercio”, sostienen en Moncloa) ni tampoco en cuanto a la velocidad de la inversión en Defensa. Trump ya regañó a sus socios en la OTAN por sus exiguas aportaciones al fondo de la organización y reclamó un cifra cercana al 2% de sus presupuestos. España no lo cumple pero disculpa: “Nosotros sí nos estamos esforzando y ese compromiso es para 2024”.

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