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Rajoy y Sánchez no logran una respuesta común al secesionismo

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 03/10/2017 Anabel Díez, Juan José Mateo, Elsa García de Blas
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Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, antes de su reunión. © ÁLVARO GARCÍA Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, antes de su reunión.

Los partidos constitucionalistas coinciden en que el 1 de octubre no se celebró en Cataluña un referéndum que justifique en sentido estricto esa denominación, pero esa jornada ha dejado secuelas aún impredecibles. El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, tenía prisa por conocer de primera mano cuál era el ánimo político de Pedro Sánchez y de Albert Rivera, líderes del PSOE y de Ciudadanos, respectivamente, y ayer comprobó que no hay unidad de criterio.

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El bloque constitucionalista no tiene en estos momentos una propuesta común sobre cómo abordar los pasos que puede dar el gobierno catalán, previsiblemente, la declaración unilateral de independencia. El jefe del Ejecutivo no quiere adelantarse a tomar iniciativas hasta no conocer qué hará el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y sus socios. Tampoco se las adelantó a Sánchez y Rivera, aunque reconoció a este último que todas están sobre la mesa, incluida la activación del artículo 155 de la Constitución, que permitiría al Ejecutivo "obligar" al Govern a volver a la legalidad.

No hay sobre la mesa una propuesta del Gobierno para detener esa posible declaración de los secesionistas, en tanto que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, le instó ayer a que no aguarde a que lleguen hechos consumados sino que tome las riendas con los instrumentos que ofrece la Constitución para que en Cataluña se celebren elecciones. El jefe del Ejecutivo no compareció tras estas reuniones, tampoco Pedro Sánchez, pero del comunicado que emitió La Moncloa se desprendió que no era día de anuncios.

“El presidente del Gobierno ha mostrado su disposición a estudiar con responsabilidad y lealtad las propuestas que el resto de las fuerzas políticas quieren formular, en el bien entendido de que solo están animadas por la defensa de nuestro sistema democrático”, fue la versión oficial con la que el equipo de Rajoy respondió a Sánchez, que le pidió diálogo inmediato con todas las fuerzas políticas “con ambición y sin exclusiones”; y a Albert Rivera, que le instó a tomar medidas urgentes.

“Si alguien tiene una propuesta, que la ponga encima de la mesa, porque quedan 72 horas para que declaren la independencia y eso no se para con un burofax del Tribunal Constitucional”, instó el líder de Ciudadanos tras su reunión en La Moncloa con el jefe del Ejecutivo. Una ironía dedicada a Sánchez, que es partidario de que las medidas más fuertes sean de la responsabilidad del Tribunal Constitucional. “El gobierno debe utilizar el artículo 155 de la Constitución para convocar elecciones en Cataluña”, expuso el dirigente de Ciudadanos, el único que compareció ante los medios de comunicación ya que Rajoy y Sánchez se expresaron mediante comunicados.

Rivera y el 155

El Gobierno no ha descartado en absoluto la utilización del artículo 155 de la Constitución, pero en el mismo caben numerosas posibilidades de actuación, aunque todas por explorar y regular, señalan fuentes gubernamentales. La propuesta no fue avalada ayer por Rajoy, aunque tampoco fue rechazada.

“Qué fácil es opinar y qué difícil es decidir”, señaló antes de la reunión el coordinador general del PP, Fernando Martínez Maillo, sobre la propuesta de Rivera. “Hablar del 155 ahora mismo no es lo más coherente porque primero tenemos que saber con certeza cuáles son los pasos que dé la Generalitat”, dijo el número tres del partido que sostiene al Gobierno. “Eso no quiere decir que hagamos dejación de nuestra responsabilidad, sino que valoramos cada situación desde el punto de vista de la sensatez y de la eficacia”.

Este criterio transmitido por el PP sirve de hilo conductor de la estrategia de Rajoy, que mantiene invariable su línea de no actuar hasta que la Generalitat no se exprese primero. Por tanto, las propuestas de Rivera y Sánchez serán estudiadas pero sin ánimo de ponerlas en práctica de manera inmediata. El secretario general del PSOE le instó a que abra el diálogo con Puigdemont, lo que no le pareció oportuno al presidente de Ciudadanos, habida cuenta de que considera “desleal” el comportamiento del presidente de la Generalitat.

El presidente del Gobierno hará las cosas al ritmo que considere más oportuno para defender la legalidad constitucional y mantener la unidad con el PSOE y Ciudadanos. Así mantiene su decisión de comparecer en el Congreso de los diputados para protagonizar un pleno sobre la situación en Cataluña, pero no lo hará durante esta semana. Su segundo anuncio fue la reunión con todos los portavoces, sin excluir a nadie, y, por tanto, tendrá que convocar a Podemos pero también al PdECAT y a ERC. No lo hará tampoco de manera inmediata.

En esa reunión del pleno del Congreso el jefe del Ejecutivo hará un informe de lo ocurrido el 1 de octubre en Cataluña, según los datos que recopile durante estos días. Por su parte, los socialistas pedirán explicaciones a Rajoy “por las cargas policiales”, como ya hizo el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, al mediodía del día ante las situaciones de mayor violencia. Y Ciudadanos será crítico con la falta de preparación para evitar la votación y la falta de efectivos policiales.

En ese pleno pedido por Rajoy, los grupos de oposición hablarán de cargas policiales, de agresiones también a policías y guardias civiles, de la pasividad de los Mossos d'Esquadra, del porqué se abrieron los colegios, además de “la falta de efectivos”, como señaló Rivera, que habló de “errores” en un día “muy triste”. Desde el Gobierno se reiteró todo el apoyo a las Fuerzas de Seguridad del Estado y en ningún momento se reconoció que hubiera habido fallos en la planificación y en la respuesta al desafío soberanista, una vez que los Mossos no acutaron como, al parecer, el gobierno confió en que lo harían. Durante sus encuentros con Sánchez y Rivera, Rajoy solo aludió a “los más de 400 agentes que han tenido que ser atendidos y que en 40 casos exigieron atención inmediata”.

Temor por el PSOE

Desde el primer momento, el Gobierno previó que de la reunión de ayer no iba a salir una unidad de acción. “Las reuniones de esta tarde tienen como objetivo compartir criterios, analizar situaciones y reforzar la unidad", anticipó Fernando Martínez-Maillo, el coordinador nacional del partido que sostiene al Ejecutivo, tras la reunión del máximo organismo directivo de la formación, que ha presidido el Jefe del Ejecutivo. "El Gobierno y las instituciones no van a dar un paso atrás. No pueden. Y Puigdemont, desde ayer, lo sabe". 

La preocupación del Gobierno está en varios frentes pero uno de ellos es el PSOE. No lo dirá en alto porque se pretender mantenerse unidos “en lo esencial” que es rechazar todas las acciones de los independentistas”. Hasta ahora han respetado e incluso comprendido las dificultades que tienen los socialistas en Cataluña y la presión que sufren sus parlamentarios y, sobre todo, sus alcaldes. Después de la reunión con Pedro Sánchez, el jefe del Ejecutivo comprobó que sus temores están fundados aunque no tanto como para que se enciendan las alarmas. “Sin el PSOE todo es más difícil", reconocen en la dirección del PP.

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