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Ramón Mirabet

Notodo Notodo 09/11/2016 Roberto Juanes
Imagen principal del artículo "Ramón Mirabet" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Ramón Mirabet"

Entrevista: Roberto Juanes
Notodo: Este jueves 10 de noviembre presentas tu nuevo disco por primera vez en Madrid. ¿Cómo afrontas una fecha tan importante?
Ramón Mirabet: Lo afronto como un reto, porque en Madrid no se me conoce, o se me conoce muy poco, y la sala BUT tiene un aforo de 1.000 personas. El objetivo no es hacer sold out, pero al menos vender entre 300 y 500 entradas, para que la sala se vea bien y hacer un buen concierto.

Lo más importante para mí de este concierto es que puede ser la puerta que me abra la oportunidad de poder tocar en el resto de España. Porque Cataluña es un territorio que tenemos muy bien trabajado, hemos estado tocando en todos los sitios haciendo sold out, en todos los festivales, pero fuera de allí nadie sabe quién soy, entonces necesitamos que el boca a oreja comience a funcionar aquí. Cada vez que venimos a Madrid es una inversión, porque no sabes cómo va a funcionar. Es como volver atrás en el proyecto hace cuatro o cinco años, pero lo hacemos con mucha ilusión. Nos gusta el juego de ganarnos al público.



NTD: Creo que llevas unos días en la capital haciendo promoción de una manera poco habitual: tocando en la calle. ¿Cómo ha ido la experiencia?
Ramon: Sé que es una idea que se sale un poco de la norma, porque los grupos no vienen a Madrid a hacer promo y entre su tiempo libre se ponen a tocar en la calle, pero es que yo fui músico callejero durante seis años. Ahora hacía cinco años que ya que no tocaba en la calle, pero es una cosa que llevo muy adentro y que me gusta.
Hasta que no empecé a tocar en la calle, mi música sólo sucedía en mi habitación
El primer disco me lo pagué yo con el dinero de la gente, tocando en la calle, y siempre he luchado muchísimo y siempre he dado todo lo que he podido hasta el final, y lo mismo voy a hacer con este concierto del jueves. Vengo a Madrid, nadie me conoce, así que además de toda la promo que pueda hacer voy a hacer todo lo que esté en mis manos para que venga el máximo número de gente a este concierto, así que pensé: ¿por qué no me pongo a tocar por ahí? Daba un poco de pereza, porque llevar toda la guitarra, el ampli, el micro, el pie de micro y los cables desde Barcelona a Madrid, aparte de la maleta, pues es un poco rollo... pero todos los esfuerzos serán recompensados si el día 10 si puedo traer a 100 o 200 personas más que las que normalmente vendrían si no lo hubiera hecho.

NTD: ¿Y la gente ha parado a escucharte?
Ramon: Sí que ha ido bien, lo que pasa es que he pillado un fin de semana con lluvia. Pero cuando no ha llovido ha sido muy bonito. Aparte me ha gustado volver a revivir esa sensación de cuando tocaba en la calle.

NTD: ¿Cómo empezaste a ser músico callejero?
Ramon: Para empezar, está bien saber que para mí la música era algo muy mío, que guardaba para mí. Como cuando tenías un diario de pequeño y escribías tu cosas. Mi padre es músico, mi madre cantaba y he vivido rodeado de música, pero para mí era algo muy íntimo: teníamos un piano en casa, en una habitación y yo me encerraba allí y nadie me escuchaba cantar. Sólo me escuchaban cantar mis padres, pero mis amigos nunca. Tenía mucho pudor, mucha vergüenza, era como desnudarse delante de la gente y no podía. Y la música callejera siempre me había gustado. Cuando yo paseaba por el centro de Barcelona con mi madre y veía a los músicos que tocaban me atraía bastante, pero nunca me había imaginado haciéndolo yo. O sea, nunca me había imaginado ni cantar delante de nadie ni nada que se le pareciera.
Participar en el OT francés fue una gran experiencia pero lo pasé muy mal
Pero en 2005 hago mi último año de carrera [NdeR: Administración y dirección de empresas] como estudiante Erasmus en París. Allí paso mucho tiempo al lado del Sena y en Montmartre, donde hay muchos músicos callejeros, y empecé a seguir a un par que me gustaban mucho hasta que entablamos una relación de amistad. Y una noche me pongo a cantar con ellos en una canción. En ese momento para mí cambió todo, porque nunca me había imaginado que yo haría eso, pero mi cuerpo en ese momento me pidió cantar delante de la gente.

Yo no era tan joven, tenía 21 años. Digo que no era tan joven porque a veces los músicos empiezan con 14, 15, han estudiado música toda su vida. Para mí era algo muy nuevo y canté delante de la gente, y la sensación que tuve, la reacción que tuvo el público, eso me marcó, lo cambió todo. Entonces volví a casa y les dije a mis padres que no quería empezar a trabajar y que quería viajar, que quería aprender inglés, conocer gente, vivir experiencias y quería probar tocar en la calle para intentar pagarme los viajes, el dormir, el comer. Yo no sabía ni tocar la guitarra ni nada, así que me compré una, me aprendí dos o tres temas y me fui. En un principio la aventura iba a ser de un mes y acabaron siendo seis años. En esos seis años estuve viajando físicamente y además realizando un viaje interior, el cuerpo me fue pidiendo cosas, cada vez más y hasta el día de hoy.



NTD: Diste un cambio completo, de no dejar que nadie te escuchara por pudor a necesitar que tu música llegue al mayor número de gente posible.
Ramon: Es que es tan bonito cantar delante de la gente. Es una sensación parecida a tirarse en paracaídas. Por ejemplo, antes tenía mucho pudor en desnudarme delante de la gente y ahora me encanta, es como algo muy visceral, muy natural, muy auténtico. Y no sólo yo cantando o los músicos tocando, también la reacción de la gente, es un momento de conexión muy íntimo y auténtico. Antes no lo sabía, pero es lo que más me gusta en la vida.

NTD: Y dentro de todo este viaje, ¿dónde entra tu experiencia en el programa de televisión francés? Porque no parece tener mucho que ver con esta manera de ver la música que describes.
Ramon: Sí y no. En el 2006 me puse a viajar y a tocar en la calle, y cuando pasaron tres años y volví a Barcelona mis amigos y mi familia fliparon. Mi intención era pasarme ese verano tocando en casa, en Barcelona, pero como aún me daba un poco de pudor me di una vuelta por España, siguiendo la costa mediterránea, luego la Atlántica, pasando por Madrid y volviendo a Barcelona, donde me instalo. Ese verano cambia también mi vida, porque por primera vez canto en casa pero coincide que se mueren mis dos abuelas con dos o tres meses de diferencia y por dos accidentes un poco inesperados. Fue muy curioso, porque se murieron las dos unos tres días después de haberme visto cantar. Eso marcó mucho mi vida personal e hizo que quisiera volverme a marchar para refrescarme.
Preferí volver a tocar en la calle antes que seguir haciendo duetos con Katy Perry
Y me fui a Francia, porque en ese verano también conocí a una chica de la que me enamoré, pero era de París y se volvió. Además fui a París porque mi abuela materna era muy bohemia, tenía un circo donde creció mi madre, y cuando estaba tocando en la calle siempre me decía si pudiera se iría conmigo. Decidí llevarme una botellita de agua con sus cenizas y tirar su cenizas en el Sena. Todo esto pasó cuando había unos castings de un programa, y esta chica con una amiga decidieron inscribirme.



NTD: ¿Sin que lo supieras?
Ramon: Yo lo supe porque ellas me dijeron: si coincide el casting cuando estás aquí apúntate porque es un programa muy chulo. Yo tenía clarísimo que no lo iba a hacer. No había visto nunca este tipo de programas, no porque no me gusten, simplemente porque estaba por ahí viajando. Se pusieron tan pesadas que les dije: si coincide me apunto. Lo gracioso de todo es que cuando yo iba a ir a París no coincidía, era la semana anterior, pero pocos días antes de ir tuve que cambiar las fechas porque ellas dos tenían exámenes y me iba a quedar sólo, entonces cambié las fechas para la semana siguiente y coincidió. Así que fui.

La verdad es que cuando la gente dice que no engancha mucho con mi historia, si yo explico todo esto y por qué decidí hacerlo sí que lo hace. Mi idea en ese momento no era triunfar en la música ni demostrar nada a nadie, yo estaba viviendo mi vida y lo que quería hacer, y yo estaba viviendo experiencias y quería conocer a gente. ¡Dime si no es una experiencia hacer un programa así en un país extranjero! Es una experiencia brutal y por eso decidí hacerlo. Además todo fue como muy rodado, me trataron súper bien, me iban pagando más billetes para ir a París según superaba castings y yo podía ir a ver a esta chica.
Estar en la televisión me ayudó a conocer mis límites y saber cuál era mi camino
NTD: Y quedaste tercero, lo cual no parece algo fácil.
Ramon: Yo creo que a la gente le caló mucho mi historia, o lo que transmitía de mi historia, porque no me dejaron contarla mucho. Para la producción y la cadena yo era un latino y querían que hiciera cosas mezclando francés y español, y claro, ese no era mi sitio. No por el programa, sino por el personaje que me tocó hacer. Bueno, no que "me tocó", pero la televisión es un monstruo tan grande que las cosas estaban hechas para que yo hiciera eso.

Entonces me costó mucho adaptarme, quise abandonar el programa muchas veces y eso la gente lo vio. De hecho, si ves cualquier gala lo hacía fatal. El público tampoco sabía bien bien mi historia ni cuál era mi universo musical. Yo iba a las entrevistas en Francia y era muy difícil contar mi pasado, porque iban por otro sitio. También tenía menos experiencia en llevar las entrevistas por el terreno que yo quiero, pero era complicado, y musicalmente tenía muy pocas tablas.

En ese momento era un gato salvaje que no puedes acariciar. Estaba tocando en la calle lo que me daba la gana a la hora que me daba la gana, y de repente me quitaban la guitarra, me daban un mico en un escenario súper grande con una canción que no la sentía. Era complicado, en ese momento yo no tenía las tablas que tengo ahora para saber lo que pide un tema y lo que no. Pero era bonito, porque era auténtico y es lo que la gente vio. Yo ahí realmente me lo pasé muy bien, hice muchos amigos.
Estuve seis años viajando por el mundo porque creía que ese era mi sitio
Pero dentro de este viaje interno del que estábamos hablando, allí yo lo paso muy mal y me crea muchas dudas. Estaba acostumbrado a que todo me fuera muy bien tocando en la calle, a pagarme mis viajes, a vivir de la música, y vivir bien, y de repente hacerlo mal. Me sentí muy perdido y llegué a plantearme dejarlo todo. Recibí muchas críticas de los periódicos, de las revistas, de las webs. Menos el público, todo el mundo me criticaba muchísimo: que si cantaba mal, que si mi acento… Entonces lo pasé bastante mal en ese sentido y eso me podía haber hundido o haberme dado más fuerza.

Después de tocar en el Olympia de París, hacer duetos con artistas franceses, con Katy Perry y no ser feliz decidí romper con todo, volver a Barcelona, grabar una maqueta y hacer lo que yo mejor sabía hacer que era tocar en la calle. Me fui otra vez pero solo a París durante tres años hasta conseguir el dinero necesario para pagarme el disco. Fue la primera vez que yo tuve esa inquietud de grabar un disco y de reivindicarme como músico y decir: no me voy a hundir y ahora vais a conocer quién soy yo de verdad. Mi inquietud ya no era cantar en la calle, sino sacar un disco y me conociera la mayor gente posible.



NTD: Después de salir tanto en la televisión, ¿te reconocía la gente cuando tocabas en la calle?
Ramon: Era muy bueno porque toda la gente de Bélgica, Suiza y Francia me reconocía, pero aparte los españoles me decían: "coño, ¡pero si este tío es de Barcelona!". Luego, también hacía mucha música americana y eso a la gente anglosajona le gusta mucho, y a los asiáticos les gusta todo. Mi público realmente era todo el mundo y me trataban muy bien.

Hubo algunas revistas donde sacaron fotos en plan "¡dónde ha acabado Ramon!", como si fuera algo negativo; y en realidad no se estaban dando cuenta que a mí todo eso me dio mucho. Yo estaba perdido y volver atrás fue como volver a los orígenes, saber cuál era mi camino. Ese programa me regaló el que naciera en mí la necesidad de grabar un disco, conocer mis límites y ver que no todo era tan fácil y no todo lo hacía bien, que tenía que aprender mucho y que si quería hacer esto tenía que luchar y subir los escalones uno a uno, no saltármelos. Ahora estoy viviendo esos escalones uno a uno y es lo que más me está gustando.
Quien confía en mí desde el principio y se sube al barco se hunde hasta el final
NTD: ¿No pensaste que quizás podrías aprovechar el ser una cara conocida para dar a conocer tu trabajo, aunque sea un estilo diferente al que hacías en el programa?
Ramon: Sí que es un estilo que calaría, pero en el circuito que yo estaba no. Cuando iba a ver a los A&R de las discográficas no eran los adecuados para mi música. Yo iba a ver los que trabajaban en productos mas mainstream, de otro tipo de consumo, más a corto plazo y dirigido a grandes masas. Pero creo que sí hay un mercado en Francia para mi música, además que es un país súper abierto a todo. Evidentemente, intentarlo allí es lo primero que piensas. Cuando me fui a tocar a la calle para conseguir dinero para financiarme el disco mi idea era sacarlo allí, llevarlo ya hecho a las discográficas y publicarlo.

Pero no fue así gracias a Warner Music España, que se interesó un montón por mi historia, me abrieron las puertas de par en par y me han dejado hacer siempre lo que he querido. Warner Francia, por ejemplo, no se ha interesado, porque allí estoy en otro circuito. ¿Por qué no voy a Francia y saco mi disco allí y toco? Porque no lo siento así, creo que las cosas tienen que hacerse poco a poco.

En Cataluña soy un músico al que le están yendo bien las cosas y ahora es el momento de ir a Madrid para abrir territorio y llegar a España. Una vez que en España se me conozca será el momento de ir fuera. Pero yo creo que es lo mejor, porque si tu vas por ejemplo a París o a China puedes tocar. Quiero decir, coges una sala, vas y tocas, y la experiencia te la llevas, pero si no hay nadie que trabaje el concierto antes y no hay repercusión después en realidad se queda en nada, y yo lo que quiero es hacer las cosas bien. Claro que me gustaría que la gente que me seguía en Francia escuchara lo que estoy haciendo ahora. Tengo ganas, porque en realidad es un sentimiento humano y normal, pero no tiene que ser así, no tengo que intentar demostrar nada a nadie. Tengo que hacer las cosas poco a poco y es cuando salen bien.



NTD: Ahora tu nombre empieza a ser más conocido en el resto del país desde que una canción tuya sonó en el anuncio de Estrella Damm. ¿Cómo llega tu música hasta la televisión?
Ramon: Allí donde me han funcionado las cosas es por la historia que tengo detrás. Cuando la gente escucha mi música y conoce mi historia de repente todo se unifica y coge una identidad, y eso en Cataluña se ha conocido. Estrella Damm sabía de mi historia porque se vuelcan muchísimo con la cultura en Cataluña, invierten dinero en muchos festivales, conciertos y en teatros. Entonces se hace un vínculo especial, saben quién es cada grupo. Y también es cierto que los anuncios que han empezado a hacer desde 2009 transmite unas cosas que yo he vivido viajando y tocando en la calle. A lo mejor he estado más por Europa y no tanto por el Mediterráneo, pero sí que la idea que transmiten es lo que yo he vivido en primera persona.
Cuando la gente escucha mi música y conoce mi historia todo se unifica, coge una identidad
Era algo que yo quería hacer, y a mí me pasa una cosa: cuando piensas algo acaba pasando. Me lo propusieron ellos mismos y yo evidentemente tenía muchas ganas. La canción la hice de cero, me fui a Formentera una semana entera en Mayo y más que una canción quise componer como un estado de ánimo. Es como algo muy visceral, y la experiencia ha sido muy bonita, poder tocarla en los conciertos y que la gente la cante.

Hicimos hace poco un concierto muy bonito en un festival que se llama Ewan Fest, en Asturias, y antes de tocar le dije a los músicos: oye, la canción de Damm no la hacemos, porque si no la canta la gente no funciona. Ellos insistieron y al final la tocamos y fue muy chulo. Hay un vídeo en YouTube que grabó alguien del público y en el que se ve cómo cuando empezamos a tocarla la gente se levanta y desde ese momento el concierto es una fiesta.

NTD: Vamos a hablar del disco nuevo, Home is where the heart is. Con tanto viaje por el mundo, ¿dónde está el hogar de Ramón Mirabet?
R.M.: Recuerdo que faltaban dos semanas para que saliera el disco y aún no tenía título, y esta frase era algo que yo quería poner en alguna canción, y dije: no, es que esta frase es el título del disco. El primer disco se llama Happy Days, y para mí era una expresión que significa “esto es vida”. Los australianos lo dicen mucho y me gustaba. Tengo un amigo de Tasmania que siempre lo decía, y ese chico me marcó mucho porque viajamos juntos, así quise poner Happy Days porque fue una época de mi vida donde fui muy feliz y realmente me encontré como persona. Cuando acabas tus estudios tienes un momento en el que estás un poco perdido y a mí la calle me dio muchas respuestas. Happy Days para mí fue esto, esa etapa de mi vida en la que hice lo que quería hacer, cuando lo quise hacer, y me dio conocer a mucha gente, vivir muchas experiencias y por eso se llamaba así.
Cuando acabas los estudios sueles estar un poco perdido: a mí la calle me dio respuestas
En el segundo disco quería hablar también de esa etapa, pero dando las gracias a la gente en casa que me ha acogido tan bien. Porque al final he estado seis años viajando, tocando en la calle, cantando en inglés, pensando en que Barcelona, Cataluña o España no tendría nunca un sitio cantando en inglés, y más cuando yo no tenía ningún padrino ni discográfica ni amigos músicos que me ayudaran. Yo viajaba por ahí porque pensaba que ese era mi sitio, y en cada pueblo que he estado en Europa me sentí como en casa, la gente me trató como en casa. Por eso Home is where the heart is, porque al final te puedes sentir como en casa en muchos lugares, de hecho cuando he vuelto a pueblos donde he tocado siempre voy a visitar a gente que me ha hospedado en sus casas.



De hecho, en el disco hay una canción llamada Glenfinnan dedicada a un pueblo en Escocia adonde he ido varias veces. Entonces mi casa ha sido muchos lugares, pero también es una forma de dar las gracia a mi verdadera casa, porque ha sido volver a Barcelona y hacer sold out en la Sala Apolo dos veces, y que la gente haga suya mis canciones, que pague por venir a verme a un concierto. Me he sentido como en casa en muchos sitios pero ha sido en mi casa donde sobre todo después de esta experiencia en Francia me he sentido músico de verdad.

NTD: Han pasado tres años desde Happy Days. ¿Qué ha cambiado entre los discos?
Ramon: ¿Sabes qué pasa? Que cuando uno no sabe nada lo único que puede hacer es madurar y aprender, y yo realmente he aprendido. Me fui a la calle sin saber tocar la guitarra, he aprendido a medida que iba haciendo, y mi experiencia con músicos detrás, con canciones propias en un escenario es súper pequeña. Yo de hecho no he estudiado ni música, no se hacer nada, lo único que hago es aprender, entonces es lógico que se vea un cambio entre discos. Incluso musical, porque yo al final no se qué estilo quiero hacer, hago lo que me apetece.
Me gusta toda la música excepto el electro-latino, que me cuesta mucho escucharlo
En el tercer disco quiero seguir creciendo, madurando las letras, las canciones. El primer disco por ejemplo no tenía estribillos, este segundo sí, y el tercero no sé qué estilo de música haré, pero seguiré creciendo. Es que cada concierto que hago, incluso cada concierto que veo, aprendo muchísimo. Me estoy acordando de uno que hicimos en las fiestas de la Mercé en Barcelona, en la playa de Bogatell, con Sidonie. Había 20.000 personas y fue un conciertazo super bonito, pero luego al ver a Sidonie le dije a Marc: "tío, ahora después de vuestro concierto soy mejor aún". Es que cada cosa que hago, que veo, me hace mejor, aprender muchas cosas. Entonces no se a donde voy a llegar, solo se que cada vez aprendo más y me siento más seguro.

NTD: También es un disco mucho más amplio estilísticamente, hay una combinación de folk, música negra, sonidos sesentetros que antes antes no estaban.
Ramon: Hace poco fui al concierto de un guitarrista australiano que se llama Tommy Emmanuel y contaba que él se dedicaba a la música porque de pequeño escuchaba mucho a un guitarrista y quería imitarlo. A mí me pasa eso pero con todo. Es que me gusta todo, absolutamente todo, y cuando escucho algo digo: quiero hacer esto, quiero hacer lo otro. Menos el electro-latino, que me cuesta muchísimo escucharlo, me gusta todo. Desde la ópera y la música clásica, al jazz, la música electrónica. Lo que sí es cierto es que se ven mucho más raíces, lo que he escuchado de pequeño, porque es lo que llevo más dentro.



NTD: En este disco vuelves a repetir con Marc Parrot como productor. ¿Qué aporta él a tus canciones?
Ramon: En este segundo disco sí que he hecho más coproducción, hay algún tema que he producido yo solo. Estoy descubriendo este mundo de la producción que me encanta, me gusta muchísimo. Incluso me das un tema de reggaetón y lo disfrutaré produciendo, imagínate. Con Marc Parrot empecé esta aventura de casualidad, porque me lo presentaron y estaba perdidísimo. Tenía ya el dinero disponible para grabar el disco pero no sabía dónde grabarlo y nunca me imaginaría que lo haría con Marc. Fue él el que dijo 'grábalo conmigo'. Yo quería que él me asesorara un poco por los caminos, por dónde tirar, pero salió así. Además, somos los dos muy cabezotas y muy perfeccionistas, pero ambos vemos las cosas de manera diferente y encontramos un punto intermedio donde las cosas funcionan. En este segundo disco sí que me he metido yo más en la producción, y por ejemplo el tema de Estrella Damm el productor he sido yo con la ayuda de otro que estaba metido en la producción del cortometraje, y Marc no intervino. Estoy intentando empezar a tener mi toma de contacto con la producción yo solo.
Mi sueño es que la música vuelva a tener una labor más social, que no sea sólo para bailar
NTD: ¿Para ser más independiente?
Ramon: No, porque en el tercer disco tengo ganas de trabajar con alguien más, Marc o algún productor extranjero. Pero creo que aún no es el momento de producirlo yo solo.

NTD: También repites plantel de músicos.
Ramon: Quien confía en mí desde el principio y se sube al barco se hunde hasta el final. Y no sólo los músicos, también los que me ayudaron a hacer la portada del disco, las fotos. He tenido la suerte de que mis amigos me han ayudado en todo, incluso las maquetas me acuerdo de que íbamos todos a mi casa y hacíamos como un taller de chinos y poníamos la pegatina encima de la galleta del CD, la cartulina… Me han ayudado todos siempre, incluso ahora venden el merchandising. Me gusta compensarlos de alguna manera, y si van bien las cosas seguir todos juntos.



NTD: En este disco hay una canción que se desmarca un poco del resto por su mensaje. Me refiero a Wake Up, donde muestras una vena reivindicativa.
Ramon: Mi padre me enseñó mucha música negra, pero él siempre ha sido más músico que otra cosa, no estaba tan metido en el movimiento social que había en los 70 en Estados Unidos. Pero mi madre sí que me enseñaba esa parte musical más comprometida, más social. Por ejemplo con cosas de Joan Baez o el movimiento punk. Yo la verdad es que aún no he hecho ninguna música reivindicativa. Sí que reivindico cosas, como el hacer lo que uno quiere, el intentar ser feliz, amar lo que uno hace, algo más personal, pero nunca que trascienda mas de esto.
Cada cosa que hago y veo me hace ser mejor músico
Wake Up sí que es una canción que es diferente. Si ves la letra hace un poco de referencia al mito de la caverna de Platón, están todos ahí metidos viendo unas marionetas hasta que uno sale y dice: tíos que la realidad no es esta. A mi me encantaría cambiar cosas con la música, mi sueño es que la música vuelva a tener una labor más social. Mi madre vivió el post-franquismo y en ese momento había la sensación de que la gente podía cambiar cosas. Ahora estamos como muy conformistas en todo, la música ha dejado de ser un vehículo para comunicar. La música es ahora un vehículo para bailar, para pasárselo bien. Antes también, pero había algo más.

Entonces salió esta canción, Wake Up, que es un poco una contradicción, porque es más “animada” que el resto, la producción es también un poco especial. Ese beat que hay más electrónico a mi el principio me tiraba un poco para atrás, no me acababa de identificar del todo, pero al ver que la gente decía que molaba decidí dejarlo. Me gusta esta contradicción, que sea una canción más bailable, alegre y que realmente si escuchas la letra no lo es, es más reivindicativa. Me ha marcado mucho ver lo que está pasando con el tema de los refugiados en las islas griegas.



Tengo una amiga que se ha ido a pasar quince días con un velero a pegarse una fiesta que te cagas en una isla griega, y a lo mejor a tres kilómetros de allí hay gente que se está ahogando. Esa contradicción, que también la tiene la canción, es lo que a mi me hizo pensar mucho. De hecho, puedo adelantar que dentro de poco va a salir un videoclip de Wake Up en versión acústica con imágenes de estas contradicciones que hemos ido tomando y es muy chulo, seguramente el mejor que hemos hecho. Y es la primera vez que yo voy a mostrar un interés que trasciende más allá de lo musical.
Antes tenía mucho pudor en desnudarme delante de la gente y ahora me encanta
NTD: Además has incluido dos versiones, Sinnerman de Nina Simone y una muy especial que cantas con tu madre, There but fortune de Joan Baez. ¿De dónde surge esa idea?
Ramon: En los dos discos hay algún pensamiento hacia mis padres. En el primer disco está Banks of the Ohio, que es una canción popular que cantaba Joan Baez. Cuando era pequeño mi madre tenía un cancionero de Joan Baez y ella cantaba mientras yo le hacía la segunda voz a capella. Creo que esos fueron mis inicios cantando. En el primer disco quise poner esa canción porque la siento muy mía, y la hice como un regalo a mi madre. Mi padre, al ser trombonista y arreglista, siempre me ha hecho arreglos cuando hay tríos de metales, también en el segundo disco. Además, él está enfermo y ha dejado de tocar desde hace unos seis años, pero aún es tan buen músico. Le han operado tres veces de la cabeza y ha perdido toda esa fuerza física que se necesita al ser trombonista. Ha perdido muchas facultades y cuando hablas con él lo notas, pero cuando te tiene que hacer un arreglo, esa parte la tiene aún intacta. Para mí, que mi padre, con todo lo que ha pasado, pueda aportarme eso y ademas me haga pasar tiempo con el y trabajar juntos es super chulo.

Y con mi madre quería hacer algo especial. Tenía unos audios suyos de cuando ella tenía 17 años en los que cantaba. Entonces tuve la idea de recuperar una canción de esas, llevarla al estudio y poner mi voz. Me hacía mucha gracia el hecho de que una canción de mi disco estuviera grabada en 1975 y en 2016, o el hecho de que mi madre con 17 años sin saberlo ya estuviera grabando el segundo disco de su hijo. Era como que todo de repente encajaba, como viajar en el tiempo y cantar con ella pero cuando era joven y soñaba también en algún día ser cantante.



NTD: Volviendo al concierto de Madrid, ¿qué se va a encontrar alguien que no te ha visto nunca?
Ramon: Algo muy auténtico, natural, sin impostar nada. Estoy haciendo algo que realmente es lo que siento y muy auténtico, orgánico, sencillo y se van a encontrar con esto. Con alguien que no tiene ninguna especie de complejos en tocar en diferentes estilos y con un grupo de gente con una ilusión enorme de hacer un buen concierto en Madrid. Porque para la gente a lo mejor va a ser un concierto más y diez euros menos, pero para mi puede ser un concierto que puede cambiar muchas cosas y que me abra las puertas de seguir viniendo a Madrid, ir a Bilbao, Coruña, Sevilla, Valencia y a estar en festivales. Se van a encontrar con todo esto, con todos estos sueños.

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