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Ramón Sánchez-Ocaña: "El colesterol es absolutamente necesario, el problema es tenerlo elevado"

La Vanguardia La Vanguardia 04/06/2014 Lorena Ferro

El colesterol es ese pequeño monstruo que muchos temen pero que no todo el mundo conoce bien. Con la voluntad de explicar qué es y qué riesgos comporta, el periodista especializado en divulgación científica y salud Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) presenta Vivir bien sin colesterol (Salsa books), una guía que forma parte de una colección qua aborda algunos de los problemas de salud que más interesan a la sociedad como el dolor de espalda o (próximamente) la diabetes. Sánchez-Ocaña reivindica la importancia de conocer nuestra tasa de colesterol –algo que se puede averiguar con un control rutinario- para poder actuar en consecuencia y advierte de los peligros de las temidas grasas trans. Una dieta equilibrada en la que las grasas animales queden prácticamente desterradas y algo de ejercicio parecen ser los grandes aliados para mantener a raya esta sustancia en nuestro organismo y evitar problemas serios.

- Se habla mucho de colesterol pero ¿Realmente sabemos lo que es?
Tenemos muy poca idea, aunque sabemos que es algo que puede ser perjudicial. Tenemos muy poca idea de que es una sustancia que se comporta como si fuera una grasa, aunque realmente no lo es. Viaja por el organismo a través de la sangre y si se tiene un exceso se puede depositar en nuestros vasos sanguíneos, en nuestras tuberías internas. Ese es el gravísimo riesgo que tiene el colesterol: que si se deposita puede dificultar el paso por esas tuberías o atascarlas. El problema es que una tasa de colesterol alta no duele ni molesta y eso es lo verdaderamente grave.

- Pero, a pesar de que lo identificamos como algo malo, el colesterol cumple una función.
Sí. No es en sí nocivo sino que es absolutamente necesario. Nuestro hígado produce la mayor parte del colesterol porque lo necesitamos. La membrana que cubre nuestras células es puro colesterol, las hormonas son colesterol, la funda que tienen los nervios es colesterol. El problema es tenerlo elevado porque entonces se deposita y aparece esa placa que puede obturar las arterias. Si pasa en alguna vena del cerebro se puede reventar, crear una hemorragia cerebral o un ictus… puede ocasionar problemas muy serios.

- Existe el colesterol bueno y malo ¿Qué significa?
No es que tengamos dos vías de colesterol. Tenemos dos tipos de lipoproteínas que es por donde viaja realmente el colesterol. Unas lipoproteínas de baja densidad que son las que llevan el colesterol desde el hígado a todas las células y otras de alta densidad que formarían el colesterol bueno, cuya misión es justo la contraria: coger el colesterol que le sobra a las células y llevarlo otra vez al depósito del hígado. El problema es que así como con la dieta podemos aumentar muchísimo el colesterol malo, no tenemos un sistema para aumentar el colesterol bueno, que sería lo ideal.

- …
El único sistema lo tienen las mujeres hasta la menopausia. Por los estrógenos están protegidas y tienen una tasa del colesterol bueno muy aceptable y no suelen subir mucho la de colesterol malo. Pero a partir de la menopausia se nivelan los riesgos y el colesterol malo sube y el bueno se estanca.

- ¿El colesterol entiende de sexos? ¿Se da más en hombres que en mujeres?
No necesariamente, pero por el tipo de vida que llevamos normalmente está más alto en los varones. A partir de la menopausia el riesgo de problemas cardiovasculares crece en la mujer y se equipara al del varón con una particularidad: en la mujer suele ser más grave. De hecho una de las primeras causas de mortalidad en la mujer es el ictus, precisamente por estas cuestiones.

- Hace un momento comentaba que la gente desconoce sus niveles de colesterol ¿Qué parámetros son normales?
Hay dos cosas de las que debemos saber cuál es nuestra tasa: el colesterol y la hipertensión. Nuestras cifras de tensión arterial son un factor de riesgo si están elevadas. Y si además se une el colesterol y además fumamos, son tres factores muy graves que se multiplican. En cuanto a la tasa de colesterol, hasta hace poco tiempo se admitía fácilmente que tener 250 de colesterol era una cantidad asumible. Desde hace pocos años se pretende que esté alrededor de 200 y, según las últimas estimaciones americanas se pretende bajar hasta 180. Creo que una tasa de alrededor de 200 está bien.

- El estilo de vida supongo que contribuye a que estas tasas cada vez sean más elevadas, igual cuanto más bajo se ponga el límite, más conciencia…
Es posible… Lo primero que hay que hacer y lo que recomendaría cualquier médico es seguir una dieta en la que se excluyan las grasas animales, excepto las del pescado, porque son las que aportan más colesterol. Los sesos tienen mucho colesterol, sin embargo, las grasas saturadas aportan más colesterol a nuestro organismo que si comiéramos sesos o una yema de huevo. Ese es el problema. Y hay un tipo de grasas que todavía se emplean en la industria alimenticia en precocinados como las pizzas y también en bollería industrial que son las denominadas grasas trans. No solo elevan el colesterol malo sino que disminuyen el bueno pero en los componentes no figuran como trans sino como “grasas vegetales hidrogenadas” porque grasas trans tiene muy mala prensa. Cuando se empezaron a utilizar no se sabía que eran tan nocivas y a la industria le venía muy bien porque no se enranciaban los productos y mantenían su estabilidad mucho mejor. Ahora se ha recomendado a la industria que vaya retirándolas.

- Hay que estar alerta con estas grasas si las vemos en las etiquetas entonces.
Sí, no es que sean veneno, pero mejor no ingerirlas y desde luego no hay que abusar.

- ¿A qué nos exponemos si tenemos el colesterol alto?
Es como cuando las tuberías tienen demasiada cal. El colesterol es una grasa que se va depositando y al depositarse en nuestras propias tuberías puede ir creciendo una especie de obstáculo que va haciéndose mayor y que puede dificultar el riego. Puede que al principio no tenga mayor problema, pero es un riesgo que está ahí. Y como esa placa va aumentando puede acabar atascando las tuberías y no recibir sangre. Si es una coronaria se necrosa la parte que no recibe sangre y eso se traduce en un infarto de miocardio. Y si va recibiendo poca cantidad tenemos una insuficiencia cardiaca. Son problemas muy serios no solo a nivel de corazón o de cerebro sino de toda la circulación.

- Es preocupante que cada vez más niños tengan colesterol.
Sí… Cuando el colesterol es muy alto hay una enfermedad genética que se llama hipercolesterolemia familiar: tener genéticamente el colesterol alto. Hay gente que tiene una vida absolutamente normal, come correctísimamente y hace ejercicio pero ignora que tiene este problema. Por eso debemos saber cuál es nuestra tasa de colesterol porque hay una medicación suficiente como para que ese riesgo se disminuya.

- ¿En estos casos la única solución es la medicación?
Prácticamente sí porque normalmente es una tasa muy alta que no se puede reducir fácilmente. Hay que ponerse en manos del médico y él aconsejará, en cada caso, la medicación pertinente.

- Para el resto supongo que la mejor recomendación es la prevención ¿Qué hacemos?
Si se tiene más de 200 lo primero que va a recomendar el médico es una dieta en la que no se consuman grasas saturadas, grasas animales, excepto las del pescado. Y hay dos grasas vegetales que no se deben consumir: la de coco y la de palma. Y, desde luego, hay que hacer ejercicio; no tiene por qué ser un deporte competitivo ni un ejercicio brutal: basta con andar, pero de una forma constante. Hay que plantearse andar 30-45 minutos como si fuera una necesidad diaria o por lo menos cinco días a la semana. Haciendo un poco de ejercicio y con la dieta normalmente se va a reducir la tasa de colesterol alrededor de un 15 o hasta un 20 %. Y si hace falta reducir más, el médico dará las indicaciones oportunas.

- ¿Qué alimentos ayudan a prevenir el colesterol?
Hay gente muy devota de muchos remedios naturales. Se dice que la lecitina de soja podría tener un efecto desengrasante de las arterias o que una manzana diaria también ayuda… Tiene mucha gracia porque quién preconizaba mucho lo de la manzana era un catedrático de la Universidad de Oviedo que decía que habría que mirar entonces a ver si la sidra también ayudaba a evitar el colesterol (risas). Lo que sí funcionan son los esteroles. Hay leches o pequeños envases con productos lácteos que tienen esteroles vegetales que compiten con el colesterol y le plantan cara: secuestran el colesterol y se lo llevan a las heces. Pero todos estos remedios tienen un límite: no podemos bajar la tasa de colesterol si lo tenemos a 300 tomando este tipo de productos.

- En este sentido ¿La publicidad no ha encontrado un poco un filón en el colesterol con estos productos?
Sí… El colesterol me ha perseguido toda mi vida (risas) y he sido un poco víctima de esta publicidad. Por ejemplo, hay una leche a la que se le quita la grasa animal y se le pone grasa vegetal saludable; a eso no se le puede llamar leche aunque lo parezca. Pero si le quitas la grasa animal te ayuda a regular el nivel de colesterol. Los esteroles vegetales sin duda son útiles, pero es un nicho de publicidad que evidentemente se está aprovechando.

- ¿No cree que hay productos que venden un bienestar que quizás no se debería conseguir tomando un líquido de un potecito sino llevando una vida saludable?
¡Claro! Es mucho más fácil tomar un potecito que hacer ejercicio o seguir una dieta. Pero hay que tener claro que no basta solo con tomar estos productos.

- Y además de las grasas trans ¿Qué alimentos hay que mantener alejados para escapar del colesterol?
Hay que consumir con mucha prudencia embutidos, quesos curados, carne roja… Lo que tiene grasa animal. La carne roja que tiene grasa animal no visible que está alrededor del 20%.

- Antes apuntaba que los dos pilares para evitar el colesterol son una buena alimentación y ejercicio ¿Es más importante alguno de los dos?
La dieta porque es directamente responsable de la subida de colesterol. Lo que pasa es que el ejercicio nos ayuda a reducirlo. Por eso lo importante del ejercicio para el colesterol es que sea constante más que duro. No se trata de hacer ejercicio para quemar calorías sino para activar la musculatura y la circulación.

- Al final todo se reduce a vida sana.
Claro. Cuando compras un coche hay que hacerle rodaje y ponerle el combustible correcto para que no estropee. El combustible de nuestro organismo es la alimentación.

- Antes bromeaba con la sidra pero ¿El vino es bueno para reducir el colesterol?
Durante un tiempo se dijo que lo único que podía subir un poquito el colesterol bueno era un poco de vino tinto, pero esto está un poco en entredicho porque también se dijo que el vino tinto era anticancerígeno y siguiendo esto ningún alcohólico tendría cáncer. Un poco de vino podría ser beneficioso, pero no se puede recomendar a nadie beber para subir el colesterol bueno.

- También hay mitos acerca de productos que son malos para el colesterol, como el marisco.
Puede tener ácido úrico o algún tipo de grasa determinada pero en general aporta nutrientes importantes y ácidos grasos de los buenos. Puede tener colesterol pero no es la sustancia mayor que puede tener. Creo que es un error no comer marisco por el colesterol y esto lo dicen los expertos. Otro de los mitos es que lo del colesterol es una moda y que no importa…

- Cada vez hay mejores alimentos, pero por el ritmo de vida a menudo se acaba ‘tirando’ de precocinados.
De ahí la importancia de reclamar la dieta mediterránea que lleva implícitas varias cosas: el aceite de oliva, el pescado azul, legumbres a fuego lento y otro aspecto que solemos descuidar, esa siesta después de comer (risas). No hay más que ver que las mujeres griegas y las catalanas son las más longevas del mundo y eso obedece a algo. Es importante un consumo elevado de verduras y de pescado.

- Por último. Dénos un consejo final para vivir bien sin colesterol.
Primero hay que conocer la tasa que se tiene y después procurar huir de las grasas animales. Con eso y hacerse el propósito de andar todos los días un ratito hay suficiente. Siempre digo que de la salud hay que ocuparse pero no preocuparse porque una obsesión por cualquier aspecto de la salud nos va quitando salud. Lo hay que hacer es estar al tanto.

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