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Ramiro E.

Notodo Notodo 29/08/2016 Ismael Llopis
Imagen principal del artículo "Ramiro E." © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Ramiro E."

Entrevista: Valentina Mercuri / Retratos: Ismael Llopis
Notodo: Acabas de publicar el libro Favorite Girl, que dedicas a tu preciosa hija Tonina, tu chica favorita. Después de autoeditar tus fanzines Girlzine, éste es tu primer libro. ¿Cómo se dio su publicación?
Ramiro E: Efectivamente, Favorite Girl es mi primer libro. Tenía muchas ganas de hacer uno y por fin se hizo realidad gracias a la Editorial Terranova. El editor, Luis Cerveró, es un realizador de vídeos que antes formaba parte de la productora CANADA. Tenemos un punto de unión: esa sensibilidad, esa estética de erotismo muy sutil, ese perfil de retrato femenino que sacamos. Además, a raíz del libro salió la posibilidad de colaborar con The Folio Club, que tenían ganas de hacer algo con Terranova y conmigo. Cuando me propusieron hacer la expo, yo no tenía tantas ganas porque quería centrarme en el libro, pero al final acepté y se la comisioné a Kris Stöhle y Marc Tamajón.
He sido un poco Peter Pan y he reflejado eso en la fotografía: mi obsesión por el universo adolescente
NTD: ¿Ha sido tu primera exposición?
Ramiro E.: No, ya había hecho cosas, pero yo no estoy muy vinculado al mundo de las galerías ni del arte. He expuesto mis obras, pero en otros contextos.

NTD: ¿Cuándo empezaste en este mundo?
Ramiro E.: Llevo muchos años, más de veinte.

NTD: ¿Cómo diste tus primeros pasos en la fotografía?
Ramiro E.: Estudié imagen, hice cursos, aunque no tengo ninguno potente detrás. He aprendido por mi cuenta, tampoco he tenido una experiencia profesional como ayudante de fotógrafo, algo que he echado en falta porque se aprende un montón. He sido muy autodidacta, para lo bueno y para lo malo.

NTD: ¿Por qué te estableciste en Barcelona? ¿El trabajo te trajo hasta aquí?
Ramiro E.: Quería un cambio y por cuestiones más personales acabé en Barcelona. Incluso viviendo en Madrid yo colaboraba con revistas de aquí. La gente siempre me asociaba con esta ciudad. Empecé a desarrollarme en el contexto de las revistas gratuitas y de tendencias, como Neo2, Vanidad, A Barna.
He sido un outsider tanto para el mundo de la moda como para el del arte
NTD: ¿Empezaste con la fotografía de clubbing?
Ramiro E.: Empecé haciendo fotos de música, como hace mucha gente, porque entras gratis a los conciertos. Ojo, que la fotografía de música es una profesión, a la que yo luego no me he dedicado. Yo colaboraba con revistas musicales alternativas.
A mí lo que más me gusta es la gente, más allá de las chicas, que es un perfil de gente que me llama la atención, o bien un determinado tipo de estética femenina. Y además me gusta la gente de la calle. Fue así que empecé a vincularme con las tendencias y la moda. El público de los conciertos reúne todas esas facetas que me interesaban. En esa época no existía el concepto de streetstyle que ahora está tan de moda y lo que me he dedicado bastantes años también. Yo en los años '90 lo hacía sin saberlo.



NTD: Te veo tan joven que me cuesta ubicarte en los '90 ya trabajando profesionalmente.
Ramiro E.: No soy joven, tengo 46 años. En los '90 ya iba a los primeros festivales, estuve en la primera edición del FIB en el '95. En esa época empecé a desarrollar ese gusto de hacer fotos a la gente. La luz ayudaba mucho, ya no era en una sala de conciertos oscura. De día puedes ver muy bien los looks.

NTD: Ahora lo vemos como algo normal, pero cuando empezaste no había casi festivales, ni tampoco revistas de tendencias.
Ramiro E.: Yo compro revistas de moda desde los ‘80. De adolescente compraba las de cine, luego pasé a las de música y poco a poco las de tendencias y finalmente de moda, que al principio no me interesaba tanto. Incluso en esa época la moda no estaba tan de moda como ahora. Antes éramos unos bichos raros a los que nos gustaba la moda. No conocía absolutamente a nadie que comprara revistas de tendencias, en España no existían todavía.
En los 2000 decía que no a muchos trabajos, era muy temperamental, un niñato
NTD: ¿Qué revistas comprabas?
Ramiro E.: Una que se llamaba The Face, a principios de los '90.

NTD: ¿En qué te fijabas ojeando las páginas de esta revista?
Ramiro E.: Veía todo un mundo que en España no existía, eso me llamaba mucho la atención. También tengo que decir que era un poco snob y me gustaba lo que a nadie le gustaba.

NTD: Querías ser distinto...
Ramiro E.: Sí, lo reconozco.

NTD: ¿Viviste algo de la resaca de la movida madrileña?
Ramiro E.: Por edad podría haberlo vivido, podría haber estado en el Rock-Ola, por ejemplo. Pero no he estado porque también he sido muy pardillo, no era un moderno para nada. Era el típico nerd que no salía ni tenía amigos. Sólo a mediados de los '90 fue cuando empecé a vivir la eclosión indie.
No busco el lado más amable de una persona, sino el que me parece más interesante
NTD: ¿Viviste en el extranjero?
Ramiro E.: Estuve en Londres unos meses.

NTD: ¿Y qué te llevaste de Londres?
Ramiro E.: Un montón de cultura visual, estética, moda. Londres era mi meca absoluta, me encantaba todo el rollo britpop, nada de lo que venía de Estados Unidos. Yo ya no era ningún niño pero lo viví de manera infantil, estaba como en la Disneylandia de los grupos ingleses de la época.

NTD: ¿Cómo metabolizaste todo lo que veías en las revistas o en tus viajes a Londres?
Ramiro E.: Antes aquí todo parecía que estaba muy mal, muy atrasado. Ahora por ejemplo hay un talento increíble aquí en España. Lamentablemente hay cosas que no funcionan bien, pero ya son cosas difíciles de cambiar. También gracias a Internet ha cambiado todo a lo bestia, hay una competencia exagerada. Pero cuando yo empecé y volví de Londres, esto era bastante desolador. La realidad era bien diferente de las revistas que yo solía leer. Pero tampoco yendo a Londres yo podía vivir 100% esa realidad porque a mí no me alcanzaba el dinero para comprar esa ropa, por ejemplo. Por lo menos pude ir a los clubs, a conciertos.

NTD: En cambio en Madrid la escena era totalmente distinta. ¿Cómo te enfrentaste a esa realidad?
Ramiro E.: Hubo una evolución y cuando aparecieron las revistas de tendencias pude materializar lo que me inquietaba y que no veía que hubiera. Había muchos fotógrafos interesantes pero ninguno con el que yo me pudiera identificar, eso me permitió buscar mi camino y encontrar un hueco.

NTD: ¿Cuándo decidiste que querías ser fotógrafo?
Ramiro E.: Nunca lo he sentido.

NTD: ¿Te has dedicado a otras cosas?
Ramiro E.: No, aunque nunca he sido un fotógrafo vocacional, incluso dedicándome a ello siempre he sido un poco antifotógrafo, un poco cabezón. He intentado llevar siempre un camino autodidacta, muchas veces metiendo la pata y gracias a eso también guardándome en un terreno muy personal que hizo que no me contaminara de cosas, ni las buenas ni las malas.

NTD: ¿Todavía sigues en tu burbuja?
Ramiro E.: No tanto.
Incluso dedicándome a la fotografía siempre he sido un poco antifotógrafo
NTD: Me imagino que empezaste con la fotografía analógica.
Ramiro E.: En esa época prácticamente no había digital, y yo he hecho analógico hasta muy tarde. Dejé de hacerlo poco antes de que se volviera a poner de moda.

NTD: ¿Por qué?
Ramiro E.: Porque no sabía, no le había cogido el punto al digital. Me gustaba la imagen y por cuestiones técnicas. Nunca me ha gustado el retoque con Photoshop y me sentía más cómodo con la imagen que me salía del carrete y el revelado. No te voy a decir de haber tenido el presupuesto de trabajar con un retocador no lo hubiera hecho. Aunque creas que no, algunas de las fotos del libro sí están retocadas, lo que pasa es que es un retoque que no se nota. Es un retoque que intencionadamente va a dejar esa imperfección. El retoque es más de color, porque ahora lo ajustas mejor en posproducción que con los métodos tradicionales.



NTD: Hablémonos de los sujetos de tus fotografías: chicas que están en el límite entre la adolescencia y la madurez.
Ramiro E.: Me interesa mucho esta estética, pero la mayoría de las chicas que aparecen en el libro no son menores de edad. Independientemente de la edad son chicas que tienen una estética muy mía. Quizás yo también he sido un poco Peter Pan y he reflejado eso en la fotografía, esa obsesión por el universo adolescente.

NTD: ¿Cómo eliges a esas chicas? ¿Cómo las encuentras?
Ramiro E.: Es muy intuitivo y tengo muy claro cuándo me gusta alguien. Es instintivo. Las conozco por contactos, amigos, en la calle. Uno de los medios que más me ha ayudado en estos años ha sido las redes sociales. En los círculos a los que tengo acceso es fácil. Detrás de eso hay muchísimas fotos que desearía haber hecho y no he hecho. Y me refiero sobre todo a determinados contextos que se alejan del mío.
En los '80 era el típico nerd que no salía ni tenía amigos; pero a mediados de los '90 empecé a vivir la eclosión indie
NTD: ¿Suele pasar que no entiendan tu trabajo?
Ramiro E.: Me ha pasado. Yo no busco siempre el lado más amable o favorecedor de una persona, saco el lado que a mí me parece más interesante, y esto me lo han reprochado bastante. No es feísmo, es buscar algo que quizás esa persona quiere ocultar. Con eso tengo un gran dilema: por un lado está mi propuesta visual, pero por otro lado a mí me duele cuando una chica no se gusta. Lo puedo entender porque yo también me odio a veces cuando me veo en foto.

NTD: Es difícil no herir la sensibilidad de las personas.
Ramiro E.: Como te decía antes, yo he vivido mucho en mi mundo, quizás no haya empatizado tanto como hubiese tenido. No sólo es la empatía de la otra persona hacia mí. Con la edad he cambiado, con el ser padre me siento más responsable… Pero creo que puede haber un término intermedio.

NTD: ¿Tienes algún fotógrafo de referencia?
Ramiro E.: He tenido impactos que me han cambiado mucho. En los años ’90 descubrí a una retratista holandesa que se llama Rineke Dijkstra o fotógrafos de moda que me marcaron mucho como Juergen Teller.

NTD: ¿Y qué nos dices de tus musas?
Ramiro E.: He tenido muchas. En cada momento he tenido una distinta. Ahora, por ejemplo, es una chica de Madrid que se llama Ángela Huete. Aunque tengo que reconocer que mi musa siempre es la siguiente. Hay una película de los ’50 de Jean Renoir que se llama French Cancan y que ilustra gráficamente este sentimiento. La historia reconstruye la creación del Moulin Rouge y la persona que está detrás va descubriendo siempre a su nueva musa. Relata el momento en el que cuando llega la nueva ya se está fijando en la siguiente. Algo irremediable, y siempre con los celos de la anterior.
Por un lado está mi propuesta visual, pero por otro me duele cuando una chica no se gusta
NTD: ¿Alguna vez te han dicho algo sobre tu trabajo con lo que no estabas de acuerdo?
Ramiro E.: Me han llegado comentarios de haters. Técnicamente siempre he tenido un estilo muy tosco, nunca me he querido desarrollar técnicamente la perfección porque no me interesaba y eso para mucho público, incluso para gente con cierta sensibilidad, puede no haberle llegado mi trabajo.

NTD: Ahora trabajas de fotógrafo en plantilla para una grande marca. ¿Del streetstyle no se puede vivir?
Ramiro E.: No, de eso no se vive bien. Yo me lancé como fotógrafo moderno de tendencias por los 2000 y me fue relativamente bien. Pero por no venderme no me abría a todo el mercado. Decía que 'no' a muchos trabajos. Hacía lo que me apetecía en ese momento, era algo completamente temperamental. Era un niñato, vamos.
De repente, de no ganar un duro, pasé a hacer una campaña para los tejanos Lois, un año en Berlín y el siguiente en Tokio. Era una campaña con gente real, con una estética muy cruda, una imagen poco trabajada, de transparencia absoluta. Fue muy loco.

NTD: Lo cuentas como si no lo hubieras disfrutado.
Ramiro E.: Sí que lo disfruté, lo que digo es que ves que te van bien las cosas, se te puede subir un poco y no eres capaz de ver en qué mundo estás.

NTD: ¿Cómo llegabas a un compromiso con la marca entre tu estética y la suya?
Ramiro E.: Cuando me llegaban esos trabajos era porque el cliente quería algo que era mi rollo. En el mundo profesional de la moda tuve la suerte de encontrar a gente afín, que me permitía hacer lo que yo quería.
Cada vez son más jóvenes: llegará un momento en que habrá un súper fotógrafo con 11 años
NTD: ¿Hay una publicación o marca con la que te sentiste especialmente a gusto trabajando?
Ramiro E.: Mi auténtico idilio fue con Yo Dona, no tanto con la revista como con el equipo. Trabaja con la directora de moda y la estilista, éramos un equipo. Yo elegía a la modelo, algo inaudito para una revista de moda. También hacía la selección de fotos finales, incluso hacía una propuesta de maqueta. Era un cliente ideal.

NTD: ¿Ahora las cosas han cambiado?
Ramiro E.: Ya estoy un poco fuera de ese mundo...

NTD: ¿Qué sector de la fotografía está mejor retribuido?
Ramiro E.: Supongo que la publicidad. En moda no te creas que hay tanto dinero, y menos en las revistas. Ha habido una bajada muy grande con la crisis.

NTD: Ahora separas tu trabajo profesional del personal.
Ramiro E.: Sí, y tan digno y tan contento. Incluso le he cogido el gusto porque me ha permitido aprender otras cosas.



NTD: Este aspecto también refleja tu evolución personal: de adolescente encerrado en su mundo, queriendo ser distinto a todas costas, con el tiempo has aprendido a adaptarte y mediar.
Ramiro E.: Yo creo que en mi caso he sido muy radical. Han sido 20 años... ahora hay una generación que en un mes puede vivir lo que yo viví en 20 años. He ido muy lento.

NTD: ¿Te refieres a algunos jóvenes fotógrafos en especial?
Ramiro E.: Ahora hay un talento muy grande floreciendo. Son personas con las que no me identifico. Yo ya noto una diferencia generacional y me siento un carca. Te estoy hablando de gente de veintipocos. Cada vez son más jóvenes, llegará un momento en que habrá un súper fotógrafo con once años, está a la vuelta de la esquina. Ahora hay un tándem en Madrid que se llama Filip Custic y Kito Muñoz: hacen un trabajo muy digno.
Me gusta la gente de la calle: así empecé a vincularme con las tendencias y la moda
NTD: Hablas de los jóvenes con cierta distancia pero sabes retratarlos perfectamente.
Ramiro E.: No tiene nada que ver una cosa con la otra. Yo ahí estoy trabajando. No noto la diferencia generacional cuando los retrato porque ésa es mi temática. Pero sí lo noto cuando me junto con ellos. Conecto muy bien con ellos y tengo una buena relación con mis musas, por ejemplo.

NTD: Siempre has estado al tanto de las tendencias y a la vez fuera de ellas.
Ramiro E.: Cuando algo está muy de moda lo miro con cierto miedo. Siempre he estado en tierra de nadie. Por ejemplo, en la moda siempre he sido un outsider y en el mundo del arte también. A veces porque quiero y a veces porque no me invitan. También en la época del Tumblr, me aburría. Era como el Fotolog pero bonito. La gente hace fotos bonitas y a mí me apetece algo más. Nunca me verás poniendo un hashtag #analogic o #filmisnotdead, nunca seré partícipe de eso.

NTD: ¿No te sientes parte de ningún fenómeno?
Ramiro E.: He formado parte de todos, quizás he formado parte de una generación de las revistas de tendencias, un poco de Fotolog y MySpace.
Antes éramos unos bichos raros a los que nos gustaba la moda
NTD: ¿Ahora no eres de Instagram?
Ramiro E.: Lo tengo, pero no me siento parte de ello. Nunca he renegado de ello aunque no me gusta subirme a determinados carros. Incluso el cine indie, que es un gueto, y a mí no me gustan los guetos. A la vez, entiendo que formo parte de muchos guetos.

NTD: ¿Alguna otra obsesión que nos quieras revelar?
Ramiro E.: Colecciono discos infantiles.

NTD: ¿Esto es desde que eres padre?
Ramiro E.: No, siempre me ha gustado la música infantil.

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