Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Reencarnarse en un chatbot o cómo sobrevivir digitalmente a la muerte

malavida malavida 06/07/2016 Sergio Agudo
Iglesia y cementerio © Proporcionado por malavida Iglesia y cementerio

Un investigador del MIT está desarrollando una tecnología que replicará a personas ya fallecidas en redes sociales mediante chatbots. Se llama augmented eternity y se basará en las publicaciones en las ya citadas redes, blogs y etcétera

Si te parece siniestro cuando la página de Facebook de una persona ya fallecida sigue mutando y expandiéndose después de que el trágico momento del final de la vida haya pasado, preparate porque ya ni la muerte va a privar a nadie de seguir publicando y compartiendo contenido a través de redes sociales o páginas de blog personal. Esto es posible gracias a augmented eternity, un movimiento que, según se recoge en The Guardian, tiene como objetivo convertir la huella digital de una persona en una especie de bot que trascenderá la muerte usando la inteligencia artificial.

Este chatbot funcionaría como los de Telegram o como los bots de Facebook Messenger. Es decir será capaz de responder preguntas o desarrollar un discurso, hasta el punto de imitar casi a la perfección el estilo de conversación de un individuo.

La investigación que ha puesto en marcha el desarrollo de augmented eternity ha sido conducida por el doctor Hossein Rahnama del MIT, quien ha comenzado una especie de cruzada para convertir esta visión del futuro en una realidad. Rahnama se ha aliado con investigadores de la Universidad de Ryerson, describiendo su objetivo como "tender un puente en el hueco entre la vida y la muerte eternizando nuestra identidad digital".

Quien más y quien menos tiene algún post en Facebook o algún tuit del que arrepentirse, con lo que esta posibilidad puede resultar tan prometedora como aterradora. Todo esto recuerda siniestramente al primer episodio de la segunda temporada de la serie Black Mirror. En él el novio de una chica muere asesinado antes de que ella sepa que está embarzada. Como una forma de ayudarle a superar el dolor, un amigo inscribe a la chica en un test de un programa que escanea la actividad en Internet de su novio y que después se comunicará con ella a través de la red como si aún estuviese vivo.

¿Cómo "resucitar" a alguien con un bot?

Para quienes hayan leído todo lo anterior y hayan tenido un pequeño escalofrío al pensar en encontrar una versión de algún amigo o familiar en una red social, que ha sido resucitada por la inteligencia artificial y que imita su estilo de redacción, todavía queda una pregunta muy importante por responder: ¿qué algoritmos se tendrán que utilizar para "resucitar" a un muerto? Por supuesto que utilizar un bot como augmented eternity nos podría ofrecer grandes posibilidades, como por ejemplo hablar con Tolstoi, Einstein o Freud.

Personalidades como las que acabamos de citar tienen suficiente literatura editada por o sobre ellos que podría dar datos más que suficientes para adaptar sus estilos en un bot. Ahora bien, la precisión con lo que esto se hará dependerá de la cantidad de escritos editados durante la vida del fallecido. Los algoritmos que se usarán para crear estas inteligencias artificiales requieren de grandes cantidades de datos para conseguir captar la dicción, las preferencias y los rasgos de personalidad que representan a un individuo.

Los datos del bot se generan por lo que compartimos en redes sociales © Proporcionado por malavida Los datos del bot se generan por lo que compartimos en redes sociales

Esta es una gran razón por la cual Rahnama cree que el público potencial de augmented eternity son los millennials. Recrear la vida de una persona nacida al calor del nuevo milenio podría resultar más fácil: los jóvenes actuales comparten muchísimo contenido a través de las redes sociales, prácticamente todo lo que hacen.

En el pasado no podías hacer esto porque no tenías una huella digital lo bastante grande sobre nadie para poder hacer este tipo de predicciones sofisticadas. De aquí a 50 ó 60 años los millennials habrán llegado a una edad en la que habrán generado zettabytes de datos de forma individual. ¿Qué se puede hacer con esos datos? ¿Puedes cogerlos y tener suficientes modelos de predicción para seleccionar un heredero digital, alguien que te represente cuando mueras? (Hossein Rahnama, investiador del MIT)

Un efecto curioso de augmented eternity puede ser el resurgir del interés en las humanidades, en particular el lenguaje y la poesía. Según se recoge en medios como Extreme Tech, en Silicon Valley hay ahora mismo una búsqueda de talento a gran escala intentando encontrar a magos de las palabras que se puedan usar para "entrenar" a los bots, que pronto contestarán al teléfono y responderán a nuestras consultas online.

La parte negativa de augmented eternity

Ya hemos establecido que al usar augmented eternity para recrear la personalidad de alguien se necesita una enorme cantidad de datos, lo que podría descartar automáticamente a algunas de las personalidades históricas más interesantes. Por contra, cualquier troll de Internet podría tener un bot dedicado. La cantidad de mensajes que estos personajes generan online cada día podría dar más que de sobras para crear bots que los representen fielmente. Todo este horror llega a una escala enorme cuando se puede incluso crear un automatismo que imite la personalidad de Donald Trump. De hecho ya existe algo así en Twitter:

La privacidad es una preocupación importante como parte del desarrollo de esta inteligencia artificial que "suplantará" a una persona fallecia. Hay un problema importante a la hora de determinar quién es el "propietario" de la inteligencia artificial que se crea a partir de las huellas digitales: ¿pertenece a la empresa que la creó y en cuyos servidores reside o al individuo a partir del cual fue desarrollada?

Si nos paramos a pensar detenidamente sobre la propiedad de lo que publicamos en redes sociales, ¿es nuestra o pasa a ser propiedad del lugar donde colocamos el contenido? Esta cuestión se complicará mucho más con los bots, con lo que la cantidad de problemas legales derivados de esta situación podría llegar a ser tremendamente grande.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Malavida

image beaconimage beaconimage beacon