Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Regreso a casa

Notodo Notodo 03/08/2016 David Saavedra
Imagen principal del artículo "Regreso a casa" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Regreso a casa"

En 1999, Zhang Yimou entregó su última gran película, El camino a casa. Tras tres lustros de irregular creatividad, Regreso a casa parece albergar un título más que simbólico por muchas cosas. No es que estemos, en absoluto, ante una segunda parte o un remake de aquella, pero sí en el retorno de algunos de los signos distintivos que hicieron del cineasta chino uno de los más remarcables de los noventa y que, además, recupera como protagonista (y hace lucirse) a Gong Li, quien debutase en 1987 con Sorgo rojo, asimismo debut de Yimou. También es un retorno al drama familiar de carácter intimista, con la Revolución Cultural como telón de fondo… o mucho más que eso.


El filme –adaptación de la novela de Geling Yan El criminal Lu Yanshi- narra la historia de un matrimonio roto. El citado Lu Yanshi (gran Daoming Chen también) es un profesor al que envían como prisionero político a un campo de trabajo. Cuando él regresa a su casa, su esposa, Feng Wanyu (Gong Li) no le reconoce, o le confunde con otro enigmático personaje. Su trágica amnesia convertirá la vida de ambos y su hija en un inesperado y desolador infierno. Además, tras las palabras y comportamiento de la mujer parecen revelarse rincones secretos de su pasado.

Si lo más recordado de El camino a casa era su exuberante sentido del cromatismo, aquí Yimou tira de colores grisáceos y apagados, como si no tuviese otra forma de narrar visualmente la claustrofobia física y emocional en que se ven sumidos los protagonistas. Eso también dificulta la visión de una película extremadamente amarga, que pone de manifiesto cómo las circunstancias políticas afectan las existencias individuales hasta destrozar vidas por completo, y que tampoco tiene grandes giros en una trama que parece regodearse en su centro trágico. Si uno consigue sobreponerse a tal losa, se encontrará con, en efecto, la mejor película del director chino en muchos años.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Notodo

image beaconimage beaconimage beacon