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"Republicanos siempre ha habido, otra cosa es que sean mayoría"

La Vanguardia La Vanguardia 04/06/2014 Lluís Amiguet, Ima Sanchís

¿D ónde estaba cuando Juan Carlos I abdicó?
Pescando truchas en el Omaña, pero no me ha sorprendido su abdicación, porque era una hipótesis que ya se planteaba y, últimamente, con mayor intensidad.

Usted conoce al Rey: ¿le habrá costado tomar la decisión?
El Rey medita mucho las decisiones, pero una vez tomadas las ejecuta a velocidad de vértigo.

¿Y el futuro Felipe VI?
Se ha caracterizado por el equilibrio y la moderación y por su preparación, no sólo para la política o la economía, sino también para la ciencia y la tecnología.

Pues hay miles de ciudadanos en la calle pidiendo la república... ¿Le preocupa?
Republicanos ha habido muchos en los últimos 39 años, aunque el papel de la monarquía en la Constitución, refrendado por la mayoría, ha sido asumido y aceptado, y por eso sirve a la sociedad española.

¿No cree que ahora se cuestiona más?
Tal vez, pero recuerde que siempre ha habido banderas republicanas en manifestaciones masivas como las de la guerra de Iraq. Izquierda Unida, además, siempre ha sido republicana. Otra cosa es que sean mayoría y tengan el apoyo mayoritario de los españoles, que creo que no van por ahí.

En las encuestas la monarquía también está en horas bajas.
No sólo ella, sino todo el entramado institucional. Ya ha sucedido en otras ocasiones que, cuando el gobierno cae en el aprecio de los ciudadanos, lastra también a la monarquía. No lo olviden al valorar la situación.

¿Ese daño lo ha causado el caso Nóos?
Ha hecho daño, sí. Pero la Casa del Rey ha sabido dirimir y después zanjar la cuestión diciendo que se trata de un problema personal y no institucional. Y que para esos problemas personales está la justicia.

Hay quien critica que el anuncio de la abdicación no lo hiciera primero el Rey.
Yo no hubiera aconsejado otra cosa: primero el anuncio del presidente, que debe pilotar el procedimiento, y después el del Rey, que explica su decisión personalmente.

La Reina no se ha pronunciado.
Ha sido exquisita al cumplir el papel que le asigna la Constitución: no tiene competencias excepto las que tendría en un periodo de regencia, que no es el caso. Ha sido discreta una vez más y con su discreción ha prestado otro gran servicio a la Corona y a España. Su silencio es elocuente.

Si Juan Carlos I fue el rey de la transición democrática, ¿Felipe VI podría ser el de la transición territorial?
No quiero poner frontispicios antes de que sucedan las cosas. Si lo que quiere decir es que el momento es de desafío y esperanza de que el nuevo rey pueda ser actor en la solución de los problemas planteados...

...¿Por qué no?
La institución monárquica puede coadyuvar, pero la responsabilidad de buscar soluciones es de quien ha tenido también la iniciativa política de plantear los problemas o de no haberlos solucionado antes.

También despierta expectación la futura reina.
La apertura de las familias reales ha sido un proceso de todas las monarquías europeas. Que doña Letizia sea periodista les parece noticia a los periodistas, pero si fuera médica o ingeniera también sería buena noticia.

¿No hubiera sido mejor una reina educada desde la cuna para serlo?
Fui embajador en Londres y me alegro de no haber tenido que hacer una de las tareas más ingratas durante siglos, que era la de casar herederos ingleses con los españoles. La política matrimonial era asunto de Estado y es un avance que no lo sea y que los herederos elijan pareja como todo el mundo.

¿Algún inconveniente en esa apertura?
A la futura reina se le exigen sacrificios, pero ninguno que no pueda superarse con inteligencia, voluntad y sensibilidad.

¿Qué le resultó más difícil en su paso por la Casa del Rey? ¿Aciertos y errores?
El cargo consiste en evitar los errores más que en buscar los aciertos. La institución tarda en recuperarse de un error y los éxitos los dan por descontado y puntúan poco.

¿Un momento emocionante?
El día en que el Rey me anunció que su hijo se casaba y me dijo quién iba a ser su esposa: fue más padre que rey y lo entendí.

¿El principal desafío para Felipe VI?
Que los partidos se hayan convertido en meras máquinas electorales que defienden sus intereses por encima de los de la sociedad...

Una acusación muy extendida.
Porque así pervierten la naturaleza del Estado democrático y el Parlamento -por ejemplo, al renovar instituciones como el Constitucional o el poder judicial- hasta debilitar el sistema democrático.

¿Cree posible regenerarlos?
Espero que sepan responder a la demanda de la sociedad y distingan entre el objetivo a corto plazo de machacar al rival y lo que ocasiona perjuicios a largo, que es degradar también a las instituciones, porque no tienen derecho a seguir haciéndolo.

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