Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Richard Ford

Notodo Notodo 21/06/2016 Alan Queipo

Texto: José Ángel Sanz

Ya ha confirmado que vendrá a recogerlo en persona y que no está tan de vuelta ni es tan viejo como para desdeñarlo, por lo que se siente profundamente honrado por él. Fiel a sí mismo, Richard Ford, que recibió la noticia a primera hora de la mañana debido al desfase horario, será de esos premiados a cuyo discurso de agradecimiento bien merecerá la pena poner oído. Estamos tan acostumbrados a la ironía y la comicidad de Frank Bascombe, su alter ego en algunas de su mejores novelas, que seguro que nos regala más de un momento sorprendente.

Un alter ego al que, por cierto, siempre ha querido quitar ese sanbenito, pero que es inseparable de su figura punto por punto; como él, oscila entre la literatura y el periodismo. Y nunca es fácil saber cuál será su próximo paso. A decir verdad, Ford lleva media vida tratando de sacudirse etiquetas de encima. Quizá la más asfixiante es la que le ubica en el ala del realismo sucio, junto al mismo Raymond Carver. A día de hoy asegura que sigue sin entender lo que significa y, con una sorna exquisita, afirma que le gustaría que alguien le dijera qué es lo que hay que limpiar.

Imagen principal del artículo "Richard Ford" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Richard Ford"

Sí ha reconocido la influencia de William Faulkner, con el que comparte la vecindad del río Misisipi, y en mucha menor medida la de Ernst Hemingway. Nombres mayores, en todo caso, para este armador de grandes pequeñas historias, repletas de hombres y mujeres sin gloria capaces de encarnar sentimientos y anhelos universales. Mencionarlo es hablar de un buscador perpetuo de ese pez dorado que se llama ‘la gran novela americana’, esa que quizá han creado de forma colectiva los Dos Passos, Updike y Mailer, o esa en la que parece andar permanentemente enredado Jonathan Franzen.

El periodista deportivo (1986), El día de la independencia (1995) y Acción de gracias (2006), junto al coda de historias que forman Francamente, Frank (2014), son los cuatro volúmenes protagonizados por los Bascombe y, quizá, su trabajo más leído. Pero sus personajes y temas van más allá. Por El día de la independencia logró tanto el premio Pulitzer como el Faulkner, lo que ha hecho de él el único escritor capaz de llenar sus estanterías con ambos por el mismo libro.

Canadá (2012) es su trabajo más redondo. Un monumento al proceso de aprendizaje sentimental y vital de un personaje inolvidable, en el que resuenan ecos de Holden Cauldfield. Dos años antes, en 2010, publicaría Mi madre, una biografía sobre su propia progenitora a la que convierte en epítome de tantos norteamericanos nacidos una generación antes que la suya. Completan su trayectoria varios tomos de relatos o Flores en las grietas. Autobiografía y literatura, un magnífico ensayo en el que explora ese terreno desconocido por el que transitan los que, como él, se sienten impelidos a escribir por una fuerza cuyo origen ellos mismos desconocen. En estos momentos trabaja en Entre ellos, las que serán unas particulares memorias de su padre y madre.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Notodo

image beaconimage beaconimage beacon