Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Rosberg pone pimienta al Mundial

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 25/05/2014 Oriol Puigdemont
Rosberg pone pimienta al Mundial © Gonzalo Arroyo Moreno Rosberg pone pimienta al Mundial

Mal asunto si en un gran premio de fórmula 1 ocurren cosas más trascendentes cuando el coche de seguridad está en la pista que cuando espera su turno en los talleres. La glamurosa hinchada que se congregó en Mónaco para aplaudir a Mercedes tuvo que hacer virguerías para no caerse de sueño durante las 78 vueltas que duró la carrera más aburrida hasta ahora. Un tostón que más o menos terminó de la misma forma en que comenzó: con Nico Rosberg en cabeza por delante de Lewis Hamilton y con Daniel Ricciardo completando el podio más habitual de 2014. Fernando Alonso terminó el cuarto, después de sacar tajada del abandono de Sebastian Vettel, por una avería en su Red Bull, y de la jugarreta que uno de los Marussia con vuelta perdida le hizo a Kimi Raikkonen. El finlandés había arrancado como un tiro y rodaba el tercero cuando Max Chilton le dio un topetazo que le provocó un pinchazo y le llevó a realizar un cambio de gomas suplementario (28º giro). La posterior escalada del Hombre de Hielo (terminó el 12º) fue, probablemente, lo más entretenido de una prueba que prometía ser explosiva y que terminó siendo un martirio para la mayoría menos para el ganador. Lo fue hasta para Hamilton, que en las últimas vueltas aguantó como pudo los arrumacos de Ricciardo pese a conducir con un ojo medio cerrado por culpa del viento que se colaba por el visor del casco.

Rosberg dio el golpe de timón que necesitaba para cambiar la dinámica que había impuesto su compañero, ganador de las anteriores cuatro citas. Se imponía un volantazo para evitar la escapada del británico que, con el triunfo de hace dos semanas en Montmeló, le había birlado la batuta. El alemán se conoce todos los recovecos de Montecarlo porque nació y ha vivido aquí toda su vida, de modo que el sábado, después de cuadrar una vuelta perfecta, aparcó su W05 en uno de los callejones impidiendo que los que venían por detrás, básicamente Hamilton, pudieran arrebatarle la pole. Los comisarios se vieron incapaces de probar que la maniobra fue deliberada, de modo que el chico de Wiesbaden mantuvo la primera plaza.

El veredicto de la FIA y la permisividad del equipo sacaron de sus casillas a Hamilton, que incluso llegó a decir que respondería del mismo modo que lo hizo Ayrton Senna con Alain Prost, a quien sacó de la pista en alguna que otra ocasión. Era de esperar que la relación entre la pareja de Mercedes se deteriorara si la igualdad se mantenía. Los gerifaltes del constructor de Stuttgart deberán establecer un plan para evitar que todo salte por los aires. La marca de las flechas de plata se lanzó a fichar al chico de Tewin a finales de 2012, le persuadió para que abandonara McLaren y desde que le contrató le trata como a una divinidad. Ahora, no tienen otro remedio que convencerle de que nada ha cambiado y hacerle entender que su estatus no está en peligro. Por más que al bajarse de su bólido intentara quitarle hierro al asunto —“aquello de que iba a reaccionar como Senna era una broma”, dijo—, los acontecimientos de Montecarlo le han sabido a cuerno quemado.

Hasta ahora, el campeón de 2007 no había sospechado de nada, básicamente porque triunfó en las últimas cuatro citas, pero el panorama puede haber cambiado de sopetón para dicha de Rosberg, que se mantenía al acecho. Atacó en su terreno y la estrategia le salió a pedir de boca: en dos días se apuntó la pole, la victoria (la segunda de la temporada) y recuperó el mando del campeonato. Con ello desquició a su principal rival, que no dejó de quejarse bien fuera por la radio del coche o a través de la prensa.

Es la segunda victoria consecutiva del germano en Mónaco. En ambas lideró todas y cada una de las vueltas, una hazaña que nadie había logrado desde Senna (1990 y 1991). A dos semanas de viajar a Canadá, el Mundial aumenta su voltaje gracias a la pimienta que le ha puesto Rosberg, una gran noticia si atendemos a los tiempos difíciles que vive un certamen que Mercedes domina por aplastamiento (cinco dobletes y todas las victorias y las pole) y que está prácticamente decidido cuando aún falta un trecho largo para llegar a la mitad.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon