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Rudy para volver a semifinales

El Mundo El Mundo 01/06/2014 ANDRÉS ARAGÓN

El Real Madrid selló por la vía rápida su pase a semifinales de la Liga Endesa con otra victoria muy trabajada sobre el CAI Zaragoza (95-101). Cualquier parecido con el anterior capítulo de la eliminatoria termina en ese sudor que exigió el equipo aragonés, suficiente como para que un adiós tan digno sepa a poco. Del combate malencarado del viernes se pasó a un duelo jugado a la carta más alta, un inesperado intercambio de canastas a tumba abierta del que salió vencedor el equipo mejor preparado para sostenerlo. El conjunto blanco, que además de sensaciones en ataque recuperó también en a Rudy, ya está en semifinales. Su rival saldrá del cruce entre Unicaja y Gran Canaria.

Lamentaba José Luis Abós tras la primera derrota que su CAI Zaragoza había hecho todo bien menos lo más básico, meter canasta. Incluso empleó un símil futbolístico para dolerse de que su equipo hubiera tenido más posesión pero no acertara con la portería. El escenario giró en el segundo choque y sus hombres hicieron jarrear canastas desde el perímetro (11/18 en triples), pero falló lo demás. Falló la defensa que hizo sentirse incómodo al Real Madrid y falló el control del rebote (diez capturas ofensivas del equipo blanco). En cuanto el acierto se resintió en la recta final, el equipo de Pablo Laso ganó un bellísimo pulso anotador.

"Estamos cerca y podemos", fue la lectura que sacó el CAI Zaragoza de la primera derrota. Y ante su público mantuvo ese convencimiento. El acierto de los primeros ataques, el que ha tenido esta temporada y le faltó en el Palacio, concedió al cuadro aragonés la valentía para enzarzarse en un tiroteo con el Real Madrid. Puntería salteada con la imaginación de Pedro Llompart y el aporte vitamínico de Viktor Sanikidze, receta para apuntarse el parcial primer periodo (29-26) y aguantar hasta los minutos finales.

El partido se jugó en los términos más asequibles para el Real Madrid, pero el CAI volvió a hacerse incómodo para el equipo blanco. Los argumentos eran distintos, pero la convicción idéntica en las filas de José Luis Abós. Un parcial de 8-0 y la primera ventaja aragonesa de la segunda parte (63-62) precipitó el regreso de Rudy Fernández, que no había vuelto a jugar desde que sufriera una fisura en un dedo de la mano derecha en la final de la Euroliga. El balear aportó carburante en ataque (diez puntos en la segunda parte) y entrega en defensa, pero a pesar de la buena respuesta inicial tampoco él podría rendir la resistencia aragonesa.

El Real Madrid cerró el tercer acto con la máxima ventaja (75-84), pero al estirón le seguiría la enésima contestación en la eliminatoria del CAI Zaragoza (90-94). Sólo a dos minutos del final, los mismos que le faltaron en el primer partido, cedió el brazo del conjunto aragonés. Firmó un adiós digno aunque por la vía rápida, igual que hace un año contra este mismo rival, aunque entonces ya tenía en el botín la sorpresa en cuartos contra el Valencia. Pasó el Real Madrid a semifinales, limpio en su casillero pero sobre todo habiendo recuperado a Rudy Fernández y sensaciones en ataque.

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