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Sócrates

Notodo Notodo 18/02/2016 Miguel Gabaldón
Imagen principal del artículo "Sócrates" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Sócrates"

"Vamos a hablar del primer filósofo que trató la moral. Del primero que murió condenado por la justicia." Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano. Un texto original de Mario Gas y Alberto Iglesias que, después de Mérida y otros coliseos, llega a las Naves del Español en el Matadero de Madrid.

Sócrates es una figura fundamental del pensamiento occidental. "Me gusta hablar, razonar, especular, descubrir…", dice por boca de Josep Maria Pou en esta función. "Su búsqueda de la verdad, su indagación, mediante el diálogo, sobre la moral, la honestidad, la justicia, el conocimiento del lo convierten en un ser singular y, por supuesto, en un ser peligroso para cualquier tipo de hipocresía ya sea individual, colectiva o incluso estatal y... democrática." Comenta Gas, "Esa joven democracia no digería la independencia, agudeza y ética de un hombre íntegro, valiente, irónico, coherente y enfrentado por su actitud a las oscuridades de un sistema llamado democrático dispuesto a devorar a sus más valiosos hijos. ¿Les suena a algo?" Y es que efectivamente, Sócrates habla de las fallas de su sistema democrático mientras habla también de las del actual.

Pero, ay, no llega a funcionar. Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano tiene un apuesta en escena de primeras atractiva. Unos actores de probada eficacia. Por no hablar de sus creadores y del resto del equipo. Un tema interesante y jugoso. Una función a la que acercarse con grandes expectativas. Pero tal vez es el propio texto (que no llega a extraer todo el jugo de este personaje y tras una presentación prometedora viene un desarrollo algo plano), o la puesta en escena, algo estática y que no llega a sacarle partido a ese escenario de base circular a tres bandas. O un ritmo que decae en ocasiones, puesto que dura poco más de hora y media pero la sensación es de dos horas y algo. O sencillamente que es fría y, a pesar del buen hacer de todos los intérpretes no se consigue acercar al público a la historia (uno de los mejores momentos de la función es precisamente el más humano, el monólogo de su mujer Jantipa, interpretada por una gran Amparo Pamplona, que confiesa cómo le pone de los nervios la bondad del filósofo).

Eso sí, ya sólo por ver al enorme Josep Maria Pou merece la pena acercarse al teatro. Como siempre, Pou aporta todo su conocimiento para llenar este personaje de verdad. Incluso el detalle de hablar de apagar los móviles, en plena función, podría ser suyo y de su proverbial odio (con razón) a estos aparatos ("Hacemos peores funciones por culpa de los móviles", comentó en una entrevista). Que conste que no funcionó, porque sonaron varios e incluso hubo una reyerta entre el público que todavía no me quedó muy clara a cuento de qué venía, pero parece que fue tema teléfono precisamente. El caso, que gran, gran interpretación la suya. Y la del resto del reparto, por supuesto, aunque quien brille más, ya desde la concepción de la función sea, de forma inevitable, él. Sócrates es una función clásica (en todos los sentidos) que podría haber sido más. De todas formas no me hagáis mucho caso, porque yo sólo puedo decir lo que Sócrates: "Sólo sé que no sé nada..".

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