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Santiago Segura

Notodo Notodo 22/11/2016 Alan Queipo
Imagen principal del artículo "Santiago Segura" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Santiago Segura"

Entrevista: Alan Queipo
Notodo: ¿Cómo surge la idea del libro? ¿Os encontrasteis en un momento dado con fotos que os gustaban?
Santiago Segura: Nace un poco por la envidia. Hay varios actores a los que les gusta hacer fotos durante el rodaje. Siempre había pensado que tenían mucho tiempo y mucho acceso. Me parecía una buena idea, y sobre todo después de ver trabajos similares que había hecho Jeff Bridges: hacía fotos, las convertía en un álbum-libro y lo regalaba a sus compañeros, algo que me parecía un bonito detalle y es algo que tenía en la cabeza.

Pero de repente, durante el rodaje de La reina de España, vi que Javier Cámara hacía fotos con su móvil, le ponía unos filtros y todo el mundo le decía lo bonitas que eran. Y me motivó la envidia, en un principio: me enseñó un poco y me propuse hacer fotos mejores que las de Javier. Es verdad que hay aplicaciones que dan un resultado muy pictórico y que cualquier foto hecha por cualquier inepto sea más vistosa y artística…
Lo que me motivó a hacer fotos durante el rodaje fue la envidia, al ver que Javier Cámara ya las estaba haciendo
NTD: Pura competitividad, entonces; nada de planificación.
Santiago: Sí, pero lo que empezó como una competición acabó siendo una colaboración: nos mostrábamos las fotos el uno al otro, posábamos el uno para el otro… Y un día las vio Fernando Trueba y nos dijo que deberíamos hacer un libro. Yo le dije medio en broma: “claro, y podríamos titularlo Cámara Segura”. Le gustó mucho el título y al final del rodaje se acercó a hablar con La Fábrica y el proyecto fue para adelante. Lo que pasó luego es que como Javier estuvo trabajando fuera de España y ahora se ha ido a Colombia, y yo estuve grabando varios meses en Argentina la gestión de las imágenes que forman parte ahora del libro fue todo por e-mail…

NTD: Hicisteis un grupo de WhatsApp e ibais pasándoos las fotos por ahí…
Santiago: Pues casi, porque algunas tenían mucho peso por mail; yo soy un negado tecnológico y las pasaba en mala calidad, y eso fue un poco torturante, sobre todo porque lo tuvimos que hacer a contrarreloj porque lo suyo era que el libro se publicase en paralelo al estreno de la película. Yo estoy contento con el resultado. Igual la calidad no daba para hacer un libro de la colección Obras Maestras, así de gran tamaño como los que publica La Fábrica de Chema Madoz o Alberto García-Alix, pero hoy en día con un iPhone 6 consigues una calidad óptica muy buena: lo que luego hay que tener es buen ojo para conseguir capturar momentos bonitos, y yo creo que los hemos conseguido.




Las aplicaciones de foto hacen que cualquier foto hecha por cualquier inepto sea más vistosa y artística

NTD: ¿Hay que valorarlo como un diario de rodaje más que un libro de fotografía al uso?
Santiago: Sí, posiblemente. Es más que nada una visión de ambos de lo que podíamos proyectar de las bambalinas de la película. Javier es un tío muy sensible, le gusta mucha la fotografía y tiene muy buen gusto para el encuadre.

NTD: ¿Y tú cómo te defines? ¿Buscabas hacer algún tipo de fotografía concreta, influenciado por algún tipo de fotógrafo en concreto?
Santiago: Me cuesta mucho definirme, prefiero que lo haga otro porque todo lo que yo pueda decir no va a ser muy ajustada. Me gustan muchos tipos de foto diferente: desde la fotografía documental hasta figuras como la de Vivian Maier, que me encanta porque no tenía ningún tipo de formación ni pretensión, hacía fotos para ella sin ánimo de mostrárselas a nadie. Yo en los rodajes hago fotos para mí, y en este rodaje la idea era hacer fotos con la única pretensión de hacer fotos bonitas, sin el objetivo de hacer un libro, y por eso me gusta pensar que hay algo en común con Maier en esa idea.

Hoy en día la imagen nos acompaña todo el tiempo, y redes sociales como Instagram demuestran esa popularidad y omnipresencia de la fotografía en todos sitios. Y aun así, a pesar de que todos llevemos una cámara en el bolsillo, es sorprendente el poco tino que tiene la gente encuadrando (risas). Me gusta también ese tipo de fotógrafos que van documentando el paso del tiempo de las personas haciéndoles fotos…

NTD: Como una especie de Boyhood fotográfico…
Santiago: Sí. Ahora me he comprado un libro que se llama Back in Time y es precisamente de eso. Las fotos son una buena manera de recordar y de ver cómo uno evoluciona y crece.

NTD: Javier me decía que por muy buenas que fuesen sus fotos se sentía un intruso en el mundo de la fotografía. ¿A ti te pasa eso también?
Santiago: A mí la palabra “intruso” me molesta mucho. ¿Qué hay que tener para no serlo? ¿Dónde te dan un carnet? Si es por eso también soy un intruso como actor, al menos para los que han estado en la RESAD podrían decirlo. Yo no considero que lo soy: lo hago y a la gente le gusta cómo lo hago. Seguro que habrá algún fotógrafo que dirá que somos unos desgraciados intentando hacer fotos. Pero ese tipo de gente es la que no me interesa.
Me gusta pensar que hay algo en común entre mis fotos y las de Vivian Maier
Yo no me considero un intruso, pero tampoco creo que lo sea Javier: para mí él es fotógrafo, aunque no sea profesional y sí sea más amateur, pero es un tipo con muchísima sensibilidad para la fotografía y la gente disfruta viéndolas. Como pasa con Carmina Barrios, la madre de Paco León: ¿la gente se atrevería a llamarla intrusa? A mí es un término que me molesta. Sobre todo porque yo he estudiado Bellas Artes y sé de fotografía y he revelado fotografías, así que no es algo nuevo para mí.

NTD: ¿Te gustaría que ahora se diga de ti que eres director, actor… y fotógrafo?
Santiago: Como si dice “director, actor, fotógrafo y cocinero” (risas). En realidad hay muchas cosas que todo el mundo hace y no se dedica a ellas, y eso no quiere decir que no lo sea. Yo no vivo de esto y lo considero un hobby.

NTD: Antes me dijiste que habías hecho fotos en otros rodajes. No sé si viendo que ahora las del rodaje de La reina de España se convirtieron en libro te pica mostrar esos otros álbumes de rodaje que tienes guardados en el cajón…
Santiago: No, porque estas fotos en concreto se han convertido en libro por la inquietud de Fernando Trueba, de movilizarse, buscarle una salida, darle un empaque mayor. Yo no lo hubiera hecho. Como mucho hubiera hecho un libro para regalar a mis amigos y a los compañeros de rodaje. Es como cuando haces una tarta: si tus amigos se lo comen y se chupan los dedos, genial, pero no por eso tienes que querer abrir una pastelería para comercializar tartas (risas).



NTD: Quizás haya un negocio también en ello…
Santiago: (Ríe) Carlos Areces dice que mis tartas son de las mejores que ha probado.

NTD: Tiene pinta de saber de tartas Carlos Areces…
Santiago: (Risas) A mí me pone muy contento que le gusten. Del mismo modo que me pondrá muy contento que a la gente le gusten mis fotos y se quiera comprar el libro, porque sí que creo que son fotos bonitas. Con que mis fotos les despierten el interés y las ganas de ver la película, aunque no se compren el libro, también me conformo.
No me siento un intruso fotográfico: podría ser un fotógrafo de encargo
NTD: ¿Que el libro lo edite La Fábrica le da una entidad profesional con la que no contabas, a priori?
Santiago: A mí nada me parece serio. Serio me parece una operación a corazón abierto o una operación neurológica donde un neurocirujano intenta tocarte partes del cerebro desconocidas. Eso es muy serio porque hay una vida en juego. El arte es serio porque me lo tomo en serio y porque lo puedes hacer con mucha seriedad pero no es tan trascendente. A mí me parece bien que hayamos hecho un libro, y evidentemente no me gustaría que este sea el libro por el que La Fábrica se arruinara (risas), pero no lo veo como algo trascendente.

NTD: ¿El hecho de ser vosotros actores y formar parte del equipo hizo que pudierais conseguir hacer fotos de mayor intimidad?
Santiago: Totalmente. Yo todo el rato estaba diciéndole a mis compañeros que pongan la pierna de tal manera, que se colocasen en cada sitio… y había momentos en los que el foto-fija de la película se colocaba detrás de mí y hacía la foto, me la copiaba porque le gustaba. Y eran momentos que él no iba a poder conseguir porque no tenía la misma confianza con mis compañeros que la que teníamos Javier y yo. Había momentos graciosos porque lo veías a él persiguiéndonos en algunos momentos para hacer fotos más íntimas. Y estoy seguro de que Jeff Bridges en los libros que hace también consiguió dar con esa intimidad.

NTD: ¿Os poníais de acuerdo, os repartíais ciertas tareas entre Javier y tú?
Santiago: Lo que sí hubo es, a posteriori, cuando estaba rodando en Argentina, una conversación para ver qué fotografías iban a formar parte del libro: en un principio había bastantes más de Javier que mías. Y en eso tiene que ver que en la reunión estuvo Javier con Fernando. Yo les decía que en este libro colaborativo había colaborador menos, que se iba a llamar “Cámara Segu” (risas). Tiene mucho que ver con que Javier hizo todas las fotos en blanco y negro, y yo las hacía sobre todo en color. Y a la hora de pasarlas al papel las que son en blanco y negro quedan mejor más fácilmente. Por eso luego hicimos un trabajo de recapitulación, recuperé algunas fotos que no había compartido, retoqué algunas otras, puse filtro a otras y quedó un libro muy equilibrado. Creo que puedo ser un fotógrafo de encargo, además.
Me tomo el arte en serio pero no es tan trascendente como una operación a corazón abierto
NTD: ¿Encargos de qué tipo?
Santiago: Me refiero a que tengo bastante capacidad para mimetizarme con el estilo, con lo que necesita el otro. Si me das ejemplos y me dices el tipo de foto que necesitas, sea retrato, claroscuro o de lo que sea, considero que tengo bastantes capacidades para saber sacarlas adelante.

NTD: Al principio me dijiste que nació por esa envidia, esa competencia. No sé qué opinan los compañeros, quién creéis que va “ganando”…
Santiago: Son muy agradecidos todos, en realidad. Hay un par de personas en el rodaje que no les gustaban nuestras fotos y que no querían salir en ellas. Hay gente que no se gusta, que siempre se ven mal. Había gente que, de verdad, prefería no retratar. Por ejemplo, el caso de Jorge Sanz es diferente: siempre estaba posando, le encantaban todas las fotos y daba gusto retratarlo…

NTD: Tiene pinta de ser buen posador.
Santiago: Es muy fotogénico, además. Se ponía [imita la voz de Sanz]: “¡mándame esa foto! ¡joder, esa es cojonuda! ¡me encanta esta otra que me has hecho!”. Y era muy agradecido. Como Antonio Resines, también, que estaba muy pendiente y le gustaban mucho las fotos.



NTD: Pero por lo que veo (no mencionas a ninguna) a las mujeres no les gustaban tanto…
Santiago: No lo quería decir porque soy un caballero. Pero vamos, que las fotografíe su tía (risas).

NTD: ¿Cómo fue volver a reuniros casi veinte años después? ¿Fue como una especie de OT: El Reencuentro?
Santiago: Fue muy bonito. En ningún momento nos hemos dejado de ver, hemos seguido siendo amigos, hemos coincidido casi todos en otras películas… pero es que La niña de tus ojos en su momento fue una experiencia muy especial: estuvimos viviendo tres meses en Praga juntos en un hotel, y eso te une mucho. Además, éramos más jóvenes: yo por lo menos, luego hay otros que están igual (risas).

Fue muy bonito, pero ha sido un poco decepcionante que no haya sido igual: fue un rodaje más repartido, la mitad en Budapest y la otra mitad en Madrid. Los rodajes en exteriores son una experiencia muy particular: si estás en otra ciudad sólo estás metido en la película, convives todo el rato con el equipo, no desconectas nunca, es más absorbente…
Las actrices eran más reacias que los actores a que les hiciéramos fotos
NTD: Como un reality show, casi.
Santiago: (Ríe) Sí, tiene mucho de eso.

NTD: De algún modo, parece que puede convertirse en una saga, y que puede seguir habiendo entregas de la película. ¿Ves que pueda pasar eso o que con La niña de tus ojos y La reina de España se cierra el ciclo ya?
Santiago: Totalmente creo que puede ser una saga. Fernando es un tipo súper ingenioso y ya nos contó una idea un poco por encima que es muy buena; pero su idea era hacerla dentro de diez años o así. Le dijimos que la hiciera antes porque a lo mejor ya no estábamos más vivos. Su idea es homenajear en ese caso al cine español de los años ’70, y que la historia de España siga avanzando a través de este grupo humano de profesionales del cine que somos los que formamos parte de estas dos primeras películas hasta ahora. A mí me parece muy buena idea, pero dependerá también de cómo funcione esta segunda película.

NTD: ¿Tú cómo crees que la recibirá la gente? Es difícil que tenga el mismo impacto porque ha perdido el factor sorpresa…
Santiago: Es que todo es muy diferente. Yo ahora mismo no tengo ni la menor idea de lo que puede pasar con esta película. Hace unos días en un coloquio que hicieron en la Academia de cine que yo ya no me aventuro a decir nada sobre nada: quizá dentro de quince años vamos a seguir asistiendo al cine como asistimos. Todo está cambiando y no sé cómo.
Quizá disfrute más viendo un nuevo capítulo de Juego de Tronos que con una película
NTD: Es evidente que el “contexto” no es el mismo. Tú recién me decías algo parecido cuando me hablabas de la “desilusión” que te dio que se grabase de otra manera…
Santiago: Pero al final eso dio igual, porque cuando leímos el guion vimos que el talento de Fernando seguía intacto, y supo capitalizar esa especie de narración agridulce, de crónica de la época y de la vida de esta gente en una película coral muy equilibrada. Pero ahora mismo no puedo predecir un éxito o un fracaso del cine porque es todo más por tendencias, modas, la cadena con la que te asocies… Antes ir al cine era la opción de ocio favorita de mucha gente; ahora mismo hay otras opciones de ocio, y además el cine lo puedes disfrutar en Netflix, Movistar +, un iPhone, una tableta… Ha perdido entidad como opción de ocio asistir a una sala. Y eso añade problemas: la gente no va al cine y entonces no hay dinero para que cambien las butacas y las moquetas, para pagar más sesiones, para que la calidad de la proyección y del sonido mejore: es una pescadilla que se muerde la cola.

A mí sí que hay una sala que me parece modélica: Phenomena, en Barcelona, que es de un amigo mío, Nacho Cerdà. Es el cine soñado: una programación inteligente que se renueva constantemente, que recupera títulos clásicos, el único cine que ha proyectado en 70mm Los odiosos ocho de Tarantino, y lógicamente ha sido la recaudación más bestia en España de esa película. Ha tenido una idea muy inteligente, y espero que siga habiendo más por el estilo.



NTD: Te noto cierto tono de desencanto a la hora de hablar de cine. ¿Ya no te ilusiona como antes la industria?
Santiago: Me hace la misma ilusión, pero lo que no sé es cómo va a reaccionar la gente. Yo estoy seguro que la gente sigue consumiendo cine tanto o más que antes, pero no sé si en su emisión por televisión, en el videoclub, en el top manta… El audiovisual me sigue haciendo la misma ilusión y emoción, pero es verdad que yo mismo como espectador quizás disfruto más con la nueva temporada de Juego de tronos que con una película. Pero hay proyectos, como el de la nueva película de Scorsese, que he leído que va a rodar con Robert De Niro, Al Pacino, Harvey Keitel y Leonardo Di Caprio y estoy muy ilusionado. Del mismo modo que hay mucha gente ilusionada por ver La reina de España.

NTD: Has estado ahora en Argentina grabando un par de películas, ¿no?
Santiago: Sí, estuve un par de meses en Brasil haciendo la nueva serie de (el cineasta argentino) Daniel Burman, que se llamará Supermatch; y luego fui a Argentina otros dos meses a grabar Sólo se vive una vez y Casi leyendas, que se estrenarán el año que viene.
Personajes como Donald Trump o Jesús Gil me hacen gracia pero me asusta que existan
NTD: ¿Te sientes un actor-director cada vez más internacional y menos arraigado a España?
Santiago: Yo de pequeñito admiraba mucho a Donald Pleasence, porque lo veía haciendo una película hispano-franco-germana, luego una de Hollywood… Me gusta mucho ese movimiento y me seduce mucho poder acercar mi carrera a ese perfil. Por eso cuando me llaman para hacer Astérix en los juegos olímpicos y tengo que hacerla en francés aunque no tenga ni idea de francés, o para hacer Blade o lo que sea, me supone un reto.

Son coproducciones raras que a veces salen bien y a veces no; pero tener la posibilidad de ir a hacer una película y coincidir con Shirley MacLaine [NdeR: con quien grabó Como reinas, de Andy Tennant, en cartelera desde el 18 de noviembre], que es una actriz a quien veía con admiración en El Apartamento, te emociona mucho. O por ejemplo en La reina de España, que actúa Clive Revill, y nunca había visto en cine Avanti! [NdeR: película de 1972 dirigida por Billy Wilder y coprotagonizada por él, Jack Lemmon y Juliet Mills]; así que Fernando consiguió una copia y nos reunimos en una habitación del hotel a verla.

Y estar viendo la película y mirar de reojo y ver a tu lado a Clive Revill verse por primera vez en un clásico como Avanti! es una experiencia única, y cualquier amante del cine estará de acuerdo conmigo. O ver a Mandy Patinkin y Cary Elwes juntos, después de haberlos visto hace treinta años en La princesa prometida, e interactuar con ellos, es algo inolvidable y acceder a un mundo que siempre había considerado como el Olimpo. ¿Qué coño iba a estar yo al lado de Shirley MacLane hablando y comiendo con ellos? Es como lo que dicen de los grados de separación: ya no tengo tantos grados de separación con mis ídolos como los que creía tener.

NTD: Y saliendo a grabar tantas películas fuera, ¿no te motiva dirigir películas tuyas en Estados Unidos, que es algo que en los últimos años se ha potenciado más entre los cineastas españoles?
Santiago: En su momento, hace diez años, me ponía muchísimo: mi idea era ir allí y hacer algo. Guillermo Del Toro siempre me ha animado, además, me decía "venga, gordo cabrón, vente a hacer alguna película aquí"; y eso me hubiera ayudado mucho. Pero a medida que pasan los años y tienes familia se va haciendo más complicado. Además, yo soy muy feliz en España: disfruto mucho de estar en mi país. Ahora, que estuve un par de meses en Buenos Aires, estaba feliz y me trataron genial pero echaba mucho de menos a mi familia. Tendría que plantear movernos toda la familia, y es más complicado: estoy en otro momento ahora.
Nunca hubiera pensado que iba a compartir momentos con Shirley MacLane o Clive Revill
NTD: ¿Habrá Torrente 6?
Santiago: Me lo preguntan mucho, pero no tengo ningún interés en hacer otra de Torrente. Y desde que Trump es presidente, menos aún. Yo siempre pensaba que a mí un personaje como Jesús Gil me hace mucha gracia pero me da miedo, me molesta y me asusta que exista, no quiero que se replique como modelo. Pero Torrente no me asustaba: es un paria y además es un personaje de ficción, y por eso puedo reírme a gusto. Pero que exista un tipo como Trump, que es tan Torrente…

NTD: Peor en la mayoría de las cosas…
Santiago: Sí, es peor porque tiene poder. Trump me hace gracia, yo me río, pero luego se me hiela la risa. No es el tipo de diversión que yo deseo. Es directamente fascismo: racista, homófobo, misógino… Evidentemente es macarra y tiene muchos puntos graciosos, pero es muy cara esa diversión. Yo hice a Torrente, pero ahora poniendo las noticias ves que Torrente es casi una mascota, un perrillo indefenso al lado de Trump.

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