Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Schulz da su apoyo “total” a una gran coalición europea liderada por Juncker

EL PAÍS EL PAÍS 12/06/2014 Claudi Pérez

No habrá un acuerdo formal para toda la legislatura, pero los socialdemócratas europeos apoyan totalmente al candidato conservador, Jean-Claude Juncker, para que presida la Comisión Europea. El líder de los socialistas, Martin Schulz, ha asegurado este jueves en un encuentro con cinco diarios europeos –entre ellos, EL PAÍS— que “apoya totalmente” a Juncker para que trate de forjar una mayoría. Schulz afirma que ha contactado con él varias veces desde las elecciones y apunta que, a cambio de ese respaldo, el Partido Socialista Europeo pretende pactar un programa de Gobierno con los populares europeos que incluya “asuntos relacionados con la justicia social, la reducción de desigualdades, el desempleo y fórmulas para que el crédito vuelva a fluir”. Esas son sus condiciones.

Schulz propone una gran coalición europea liderada por Juncker para que este se garantice el cargo más importante en Bruselas. Y añade que Juncker le quiere en su eventual equipo de la Comisión Europea: “Evidentemente eso haría las cosas más fáciles”. Admite que hay varios partidos que han mostrado reticencias –los laboristas británicos y los socialdemócratas italianos en primer lugar--, pero añade que Juncker “ha sido el líder más votado en estas elecciones y merece ser presidente de la Comisión”. “Este es un momento decisivo para la democracia europea. Si no queremos dar voz a los extremistas, los dos grandes partidos tienen que hacer gala de una gran responsabilidad democrática”, ha asegurado. El nuevo jefe del Partido Popular Europeo en la Eurocámara, el alemán Manfred Weber, ha confirmado que ve posible esa alianza y ha advertido que habrá “una crisis institucional” si los países no apoyan a Juncker. “Cualquier candidato distinto de Juncker significaría mucha menor legitimidad democrática” ha dicho Weber.

Populares y socialdemócratas suman más de 400 escaños en el Parlamento Europeo, de un total de 751 escaños. Eso bastaría para dar luz verde al nombramiento, si bien ni PPE ni PSE quieren dejar fuera del acuerdo a otros partidos.

El respaldo de Schulz era esperado, a la vista de que él mismo defendió reiteradamente durante la campaña que el candidato más votado debería tener la legitimidad necesaria para presidir la Comisión. Schulz asegura que Juncker cuenta con un amplio apoyo en el Parlamento, e incluso en el Consejo Europeo (donde se reúnen los primeros ministros), a pesar de la oposición frontal del primer ministro británico, David Cameron, y de un rechazo más o menos medido en el caso de Suecia y Hungría. El presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, ha iniciado este jueves los contactos con los partidos más votados –populares, socialdemócratas y liberales—“y ha podido constatar los apoyos de Juncker”, según Schulz, el también presidente del Parlamento Europeo, que pretende convertirse ahora en líder del grupo socialista en la Eurocámara para facilitar las negociaciones, al estilo de lo que hicieron en Alemania el conservador CDU y el socialdemócrata SPD. “La canciller Merkel es una figura clave, pero no es la única voz importante. No parece lógico que el Consejo apueste por un choque institucional, que llegaría si no propone a uno de los candidatos a las elecciones por el rechazo frontal de la Eurocámara en ese caso”, augura.

Preguntado por el daño que haría ese apoyo a Juncker en su propio partido, asegura que “sería deshonesto” por su parte “no hacer lo que en mil y una ocasiones dijimos en campaña”. “Estamos aquí para contribuir en un momento decisivo para afianzar el proyecto europeo, para la estabilidad de la Unión. La campaña se ha acabado. Es el momento de sumar. Las fuerzas democráticas proeuropeas tienen que hacer frente común”, ha explicado. “El Consejo tiene que proponer un nombre, pero antes debe consultar con los grupos parlamentarios quién es el candidato más idóneo: nuestra respuesta es Juncker”.

Schulz, como Merkel y Van Rompuy, subrayan que antes de consensuar el nombre hay que pactar un programa de gobierno para los próximos cinco años. Y esas negociaciones han empezado entre las dos fuerzas más votadas. Juncker tiene opciones de presidir la Comisión, aunque la ambigüedad de Merkel y los recelos que despierta en algunas capitales hacen que sus opciones estén al 50%, según fuentes del Partido Popular Europeo. “Obviamente tiene que haber concesiones. Juncker debe hacer guiños al programa socialdemócrata, y en cuanto a lo que pide Cameron existe la posibilidad de negociar: tanto Juncker como yo creemos que hay cosas que pueden hacerse mejor en los niveles de gobierno locales, regionales y nacionales, y en el terreno de la libre movilidad de trabajadores ese es un pilar básico de la Unión, pero eso no significa que esa libre movilidad esté vinculada al acceso a todas las garantías de bienestar que ofrecen los estados miembros”.

Cameron es quien más abiertamente ha expresado su rechazo: llegó a amenazar con forzar la salida de la UE de Reino Unido si el elegido es Juncker, un órdago al que la prensa británica ha contribuido con todo tipo de navajazos barriobajeros hacia la figura de Juncker, a quien han llegado a atribuir un pasado familiar nazi. “Es una vergüenza lo que está pasando con Juncker. Es injusto e indecente lo que ha sucedido”, apunta Schulz. “Pero puede que tanto Cameron con sus amenazas como la prensa británica con sus ataques estén consiguiendo el efecto contrario del que persiguen”, ha añadido.

La candidatura de Juncker tiene que saltar tres obstáculos fundamentales. El primero es esa oposición de Reino Unido. El segundo es la deliberada ambigüedad de Merkel.El tercero es el apoyo del partido socialdemócrata, con una figura ascendente como la del italiano Matteo Renzi expresando una y otra vez su escepticismo, en búsqueda de las mejores contrapartidas: ya se habla de un presidente del Consejo Europeo italiano. “Italia va a jugar un papel clave en la nueva Unión después del apoyo del electorado a Renzi, superior al 40%. Dentro de las concesiones que debe hacer Juncker en su programa de Gobierno, lógicamente, deben figurar algunas de las aspiraciones italianas”, ha asegurado Schulz. Lo que pide Renzi es más flexibilidad con las reglas fiscales para los países que, como Italia, van a acometer duras reformas.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon