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Secretos para una buena barba: luzca como Felipe VI, no como Willy Toledo

El Mundo El Mundo 18/06/2014 JOSE MARÍA ROBLES

50 años, una semana y lo que llevamos de ésta lleva Rafael López con la tijera en la mano en , antes barbería Coello. Desde su establecimiento junto a la Plaza Mayor, por cuyas butacas acolchadas ha pasado y sigue pasando el 'todo Madrid' (de Arturo Pérez Reverte a Javier Cámara, de Carlos Jean a Jorge Javier Vázquez) y donde atesora un esterilizador de herramientas con las que a principios de siglo era posible atusar bigotes 'a lo Káiser', observa ahora el regreso de la barba como tendencia 'hipster'.

"A mí la moda que más me gusta es la de la libertad: que cada uno vaya como quiera", comenta con la retranca de quien lleva toda la vida cara al público. Especialista en lo suyo, explica sobre la barba que "lo primero que hay que hacer es peinar y cepillar un poquito si es rizada". "La gente se olvida de que si se lleva larga hay que peinarla; si es corta se trata simplemente de llevarla bien perfilada", agrega Alfonso Sanchidrián, segundo de a bordo del local, el más antiguo de la ciudad en su género. Un auténtico imán para turistas y curiosos.

"Precisamente al que va a ser Rey dentro de pocas horas siempre le he visto muy bien con la barba", cita el maestro, que pregunta si todavía la sigue luciendo (se la quitó semanas atrás después de una temporada). "La tenía muy arregladita", confirma Sanchidrián, que sitúa en el otro extremo la barba "un poco desastre" del actor Willy Toledo al tiempo que conecta el 'look' masculino indiepijo tan en boga con el estilo hippy de los 70 y el contestario de los 80 en España.

Cómo lucir una barba en condiciones

A la hora de trabajar sobre el vello facial, ya sea para dar forma o quitar volumen, López tira de proverbio: "Si quieres ser buen barbero, moja bien el cuero". Agua, jabón "y tener una navaja en condiciones" es todo lo que se necesita. Un instrumental básico del que es posible disponer en casa pero que sólo en negocios tradicionales como éste se traduce en un acabado profesional. "El cliente no debe fijarse si utilizas tijeras, navaja o máquina, sino si al final hay un trabajo bien hecho. Yo no entro en las cocinas de los restaurantes a ver cómo trabaja el cocinero", bromea de nuevo alguien que ha perdido la cuenta de los afeitados, ni uno siquiera saldado con un corte.

¿Y qué es lo que nunca puede hacer alguien que quiera presumir de pelo? "Intentar llevarla cuando no tienes buen material es un gran error", concluye Sanchidrián, quien además recomienda no afeitarse después de comer ni por la noche, cuando la piel está más expuesta.

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