Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Seis centros científicos españoles que se han hecho un hueco en la élite mundial

El Confidencial El Confidencial 17/08/2016 R. Pérez

Esta semana se conocía una nueva edición del ránking de Shangai de las mejores universidades del mundo, coronado un año más por Harvard, Stanford y Berkeley. España, por su parte, no aparece entre los cien mejores, y si en 2015 situada 13 instituciones entre las 500 primeras, este año el número descendía a 12. No es un panorama muy alentador, aunque los resultados de un ranking como este deban tomarse con precaución. Después de todo, con presupuestos tan dispares, es difícil comparar la calidad de las universidades españolas con las de las estadounidenses.

La falta de fondos, el exceso de burocracia y las políticas cortoplacistas de las administraciones públicas son las principales críticas de universidades y centros de investigación, que piden mejores condiciones para atraer talento, trabajar con calma y, con ello, mejorar sus resultados. Existen algunos dejemplos en nuestro país de que es posible crear un centro de investigación que se convierta en referencia internacional. 

Gran Telescopio de Canarias

En el observatorio Roque de los Muchachos, en Santa Cruz de Tenerife, siempre saben en qué momento del ciclo lunar nos encontramos. Esta semana, por ejemplo, hay luna llena. Esto marcará el trabajo de observación en el Gran Telescopio de Canarias (GTC), el mayor telescopio óptico del mundo, que aprovecha las condiciones geográficas de la zona para convertirse en un instrumento científico único.

Situado al sur de Europa, el GTC disfruta de uno de los climas más tranquilos y apacibles del mundo. Ubicado a 2.400 metros de altura, las nubes quedan siempre por debajo de sus instrumentos de observación y los vientos llegan sin turbulencias que deformen sus observaciones. Por eso es el sitio perfecto para investigar desde la atmósfera de los demás planetas del sistema solar hasta los agujeros negros que se encuentran al otro lado del universo.

La historia del GTC comenzó en los años 80, pero fue en 1994 cuando tomó el impulso definitivo con la creación del GRANTECAN, una empresa pública creada por el gobierno canario para hacer un estudio de viabilidad y plantear un proyecto en firme. Liderado por el Instituto de Astrofísica de Canarias, y con México y EEUU somo socios en el proyecto, el telescopio se inauguró en 2009. Según sus bases, la participación extranjera no puede sobrepasar el 30%.

Instituto de Ciencias Matemáticas

Aquí no hay sofisticados equipos científicos, ni grandes inversiones en material o aparatos. Lo que hay son mentes pensando y muchas pizarras. El Instituto de Ciencias Matemáticas se ha hecho un hueco en la investigación matemática mundial, y sus investigadores son a menudo reconocidos a nivel internacional.

En 2014, el ICMAT obtuvo más becas del Consejo Europeo de Investigación para jóvenes investigadores (Starting ERC Grant) en el campo de las matemáticas que cualquier otra institución europea, por delante de lugares como la Universidad de Oxford. Estas becas se dan a jóvenes talentos que están empezando a despuntar en un campo, con la idea de que avancen en su trabajo, formen nuevos equipos de investigación y cojan el testigo de los actuales líderes en sus materias.

El ICMAT, en Madrid, es un organismo conjunto del CSIC, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Carlos III y la Universidad Complutense. Nació en 2007, y en 2011 se convirtió en uno de los centros de excelencia Severo Ochoa, un programa del entonces Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Centro de Regulación Genómica

Al lado del Hospital del Mar, en Barcelona, se encuentra el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona, en el que se concentran seis centros públicos de investigación que se coordinan entre sí. Inaugurado en 2006 a iniciativa de la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona y la Universidad Pompeu Fabra, se trata de uno de los núcleos en investigación biomédica de Europa.

Uno de esos centros es el CRG, o Centro para la Regulación Genómica, en el que se plantea el avance de la biomedicina a partir de la investigación genética y la relación del genoma con el entorno, de forma que se consiga una visión integrada de las enfermedades genéticas.

En 2014, el CRG obtuvo una beca Synergy Grant de 12,2 millones de euros del ERC, unos fondos que, en un periodo de cinco años, servirán para investigar la estructura del ADN y cómo afecta a la expresión de los genes. Además, el CRG hace gala de un sistema de organización personal diferente al de los demás centros públicos de nuestro país, en el que los investigadores (el 75% reclutados en el extranjero) son estrictamente evaluados por un comité de expertos en sus campos pero externos al centro, y de esas evaluaciones depende la renovación de sus contratos, fomentando así la competitividad de su personal.

NEXT en Canfranc

A 850 metros bajo la Montaña del Tobazo, en el Pirineo Aragonés, se encuentra el que probablemente sea, junto con el GTC, el más espectacular instrumento científico que hay en España a ojos de los ajenos a la materia. Se trata del LSC, o Laboratorio Subterráneo de Canfranc, donde se lleva a cabo el experimento NEXT (Neutrino Experiment with Xenon TPC) que tiene como objetivo descubrir si el neutrino es su propia antipartícula.

Compite a nivel internacional con otros dos experimentos, uno japonés y otro estadounidense, que tratan de demostrar lo mismo. Si la sana competencia entre colegas no era suficiente incentivo para llegar el primero, la promesa de un Nobel al que lo consiga se vislumbra al final de un túnel.

La ubicación bajo los Pirineos no es caprichosa: la roca sobre el laboratorio sirve para bloquear la radiación proveniente del espacio y habitual en nuestra vida cotidiana que interferiría con los equipos científicos que deben 'oír' a los esquivos neutrinos. Se espera que la última fase de NEXT esté lista en 2017 y los descubrimientos comiencen en 2018.

CNIO

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) es otro de los centros públicos de investigación que forma parte del programa de excelencia Severo Ochoa, y se puso en marcha con el objetivo de investigar el cáncer en todos sus aspectos, desde la ciencia básica que causa sus procesos hasta las herramientas de diagnóstico y tratamientos, con un especial hincapié en la transferencia de sus resultados a la sociedad a través de empresas del ámbito biomédico.

Es el centro de I+D más importante de España según los principales indicadores de excelencia con que se evalúa la ciencia a nivel internacional, y en 2011 se situó entre los diez mejores centros de investigaciones del cáncer del mundo.

El CNIO se fundó asociado al Instituto de Salud Carlos III y está gestionado por una fundación, regida por un patronato, con la idea de darle cierta independencia económica del gobierno de turno y flexibilidad en la gestión, pero sus cuentas se mantienen rigurosamente controladas.

La NASA en Madrid

En Robledo de Chavela, a unos 70 kilómetros de Madrid capital, se encuentran varias de las antenas que conforman el Madrid Deep Space Communications Complex. En Fresnedillas y Cebreros hubo algunas más en el pasado. El complejo, el único de esta lista que no está financiado por dinero público, lleva en funcionamiento desde 1964 y es la única instalación que la NASA tiene en territorio español. Cuando en 1969 Neil Armstrong puso por primera vez un pie en la Luna, desde este rincón de la Comunidad de Madrid fueron testigos en primera línea.

© Proporcionado por El Confidencial

Las comunicaciones de la misión Apolo pasaban por esta estación de escucha, en la que los técnicos se aseguraban de que la señal tenía la calidad adecuada. “Houston hablaba con los astronautas y nosotros escuchábamos a Houston antes que ellos, y viceversa”, explicaba a Teknautas Carlos González, exdirector de operaciones de este pedacito de la NASA en Madrid.

El de Madrid tenía otros dos complejos 'gemelos', uno en el desierto de Mojave, en California, y el otro cerca de Canberra, en Australia. Situando los puntos sobre un globo terráqueo se puede comprobar que están separados casi 120 grados entre sí. De esta forma, siempre había alguna alineada con las distintas misiones de la NASA en el espacio.

En la actualidad, la antena que había en Fresnedillas se encuentra en Robledo y sigue utilizándose para fines igual de valiosos, aunque más modestos: estudiantes de la ESO las controlan a distancia desde sus clases de informática. Sin embargo, otras zonas del complejo siguen dedicadas a la exploración espacial, para comunicarse con sondas en misiones y para escuchar a estrellas y galaxias lejanas.  

Imagen del Gran Telescopio de Canarias © Externa Imagen del Gran Telescopio de Canarias
Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de El Confidencial

image beaconimage beaconimage beacon