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Serrat tiene razón: Rajoy también es responsable

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 03/10/2017 Federico Quevedo

De todo lo ocurrido estas últimas semanas a cuenta de la convocatoria ilegal del referéndum del 1-O, el episodio vivido por uno de los catalanes vivos más universales, el cantante Joan Manuel Serrat, pasará a los anales como uno de los más claros ejemplos de la histeria colectiva a la que nos está conduciendo el 'procés'. Que se haya llegado a llamar fascista a Serrat -¡Joan Manuel Serrat un fascista, válgame Dios!-, es de locos. Y solo por decir que este referéndum no vale, que no es transparente ni tiene las garantías suficientes para ser vinculante. O sea, la verdad.

Pero aquí dices la verdad y te tachan de fascista. Hasta ahora, los ‘fascistas’ eran los del PP, pero como eso ya va de suyo, parece que da igual lo que se les diga pero, claro, Serrat ya es otra cosa… Llamar fascista a alguien que ha militado toda su vida en la izquierda y ha sido un destacado antifranquista, ya tiene delito. El cantautor, que lleva ya muchas mochilas a sus espaldas, se ha rodeado de sus amigos y desde Argentina ha dejado claro que el no se retracta de lo dicho. ¿Por qué iba a hacerlo? ¿Dónde dice que para ser catalán haya que tener el carné de independentista? Serrat no lo es, entre otras cosas porque como buen militante de izquierdas, no puede serlo.

Pero eso no implica que, aunque ahora respalde la acción del Estado de Derecho contra la convocatoria ilegal de un referéndum, Serrat esté de acuerdo con la forma en la que ha actuado el Gobierno de Mariano Rajoy hasta el momento. Y no lo está, de hecho. Y no le falta razón. En su respuesta a quienes le acusaban de fascista, Serrat introdujo una dura crítica al presidente por su actitud inmovilista en todo este tiempo. Y en ese sentido, le consideró, en buena parte, responsable de que las cosas hayan llegado hasta aquí.

Cierto que la responsabilidad final la tienen quienes han convocado el referéndum y están conduciendo a la sociedad catalana al abismo. Sin duda alguna. Pero también es cierto que la responsabilidad de Puigdemont, de Junqueras, de Forcadell, de los de la CUP, de los alcaldes que apoyan la sedición, etcétera, se acabará dirimiendo en los tribunales, como ha pasado con Artur Mas que ahora tiene que pagar cinco millones de euros en unos días y ha empezado a verle las orejas al lobo porque sabe que la justicia actúa y de un embargo de bienes no le salva ni la independencia, ni nada parecido. La responsabilidad de todos ellos será civil y penal, y tendrán que afrontar las consecuencias de sus actos, unos con penas de inhabilitación, y otros incluso con penas de cárcel.

El cantautor español Joan Manuel Serrat. (EFE) © EFE El cantautor español Joan Manuel Serrat. (EFE)

Pero la responsabilidad de Rajoy es distinta, es una responsabilidad política, y en algún momento tendrá que dar cuenta de ella. Mariano Rajoy está obligado a responder ante el Congreso de los Diputados por haber permitido que todo esto llegara hasta donde ha llegado, y no haber hecho nada, en ninguna dirección, para evitarlo. Es más, si en los días siguientes al 1-O se abriera algún resquicio de una puerta al diálogo, no creo que Rajoy sea la persona adecuada para comenzarlo.

Quién se ha negado al diálogo sistemáticamente desde el año 2012 no puede convertirse ahora en el paladín de la negociación. Lo suyo sería que hubiera elecciones en Cataluña y, si me apuran, también a nivel nacional, con otros candidatos, con otros dirigentes políticos dispuestos a sentarse en una mesa a hablar, incluso, de la posibilidad de un referéndum pactado. Pero Rajoy ya no vale para conducir ese proceso, entre otras cosas porque todo lo acontecido en estos días, pese a ser la respuesta lógica del Estado de Derecho ante una amenaza de secesión, no ha dejado de perjudicar su propia imagen de cara a los ciudadanos catalanes. Muchos, incluso, de su propio partido. Tiene razón Serrat, hagámosle caso.

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