Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Sister Act

Notodo Notodo 09/05/2016 Miguel Gabaldón
Imagen principal del artículo "Sister Act" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Sister Act"

"¿Qué hacéis hablando de Sister Act?", os preguntaréis algunos. Pues, primero, porque es la versión en musical de una película que (lo queramos o no) forma parte de la infancia (tardía o temprana) de muchos treintañeros y había que ver qué han hecho con ella. Y, segundo, porque ha sido protagonista de uno de los momentos estelares de la temporada teatral y aquí nadie se ha dado cuenta. Vamos por partes.



Primero, el espectáculo
Sí, tengo que reconocerlo: siento debilidad por la película de Whoopi Goldberg. Me la he podido ver como veinte veces entre unas cosas y otras (años ha, eso sí). Y oye, tenía curiosidad por ver cómo había dado el salto a los escenarios. Y el salto lo ha dado, aunque se haya dejado un poco del encanto por el camino.

La historia sigue siendo la misma: la protagonista, con el muy discreto nombre de Deloris van Cartier, es testigo de un asesinato y debe refugiarse en un convento para que no se la carguen. Allí enseñará a cantar a un coro de monjitas, que lo petarán. En el musical la acción se traslada a la Philadelphia de los años 70. La música del film (con esa deliciosa y ya poco correcta versión del I will follow him de Little Peggy March a la cabeza) se ve sustituida por un score original del muy Disney Alan Menken con claros ecos Motown y soul. La cosa es que si hay fanes irredentos que van buscando escuchar esa banda sonora de la peli original en directo, se van a llevar un chasco. Por otra parte, el espectáculo (ligero y naïf a más no poder) se ve sin problemas, aunque le falta chicha (tampoco uno va esperando Hamlet, de todas formas) y no aprovecha todas sus posibilidades. Además de que los número de los personajes masculinos, si bien graciosetes, sobran ligeramente.

Lo mejor: los momentos del coro monjil (a quienes le den alergia las monjitas, ni se acerquen, eso no hay ni que decirlo) y la excepcional Angels Gonyalons en el papel de madre superiora (que en la peli interpretara la muy grande también Maggie Smith), una de las mejores actrices de musical que tenemos en este país y se no se prodiga tanto como debiera. Y, por supuesto, la protagonista Mireia Mambo Bokele lo da todo (qué voz) al igual que el resto del reparto. Mención aparte el delirio evolutivo del vestuario de las monjas (y del de la propia virgen gigante que preside el escenario). Acaba por dejarte medio ciego con tanta lentejuela y purpurina. Es lo más, divino descontrol.

¡Hoy es la gran noche para Paloma Gómez Borrero! De periodista a estrella del musical > https://t.co/7JV3P0LyMF pic.twitter.com/TWodSv0b8L

— Sister Act, musical (@SisterAct_ES) 28 de abril de 2016

Y segundo, el momentazo
Aquí un servidor fue a ver la función del 28 de abril. Y de repente, sin comerlo ni beberlo, aparece en escena haciendo un cameo delirante alguien... que jamás habría pensado encontrarse allí. ¿Quién? Pues la mismísima Paloma Gómez Borrero. Por favor, si no os suena y creeís que soy un friki, buscad una foto que, que sí sabéis quién es: Paloma, aka eterna corresponsal en el Vaticano (conoce a los papas mejor que ellos mismos) siempre, siempre, aparece en TV en cuanto hay que hablar de temas de fumatas. Una mítica de la televisión patria de toda la vida de dios, vamos. Y a los de Sister Act no sé cómo se les ha ocurrido la ida de pinza de meterla aquí, en plan estrella invitada. Nada más y nada menos que interpretándose a ella misma en una retransmisión especial sobre la escena. Pero a mí me ha parecido una de las cosas más surrealistas que he visto. Un shock. Un WTF en toda regla, vamos. Muy grande, sí Señor. 

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Notodo

image beaconimage beaconimage beacon