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'Somos como el ciclista que, si no pedalea, se cae'

El Mundo El Mundo 09/06/2014 LUIS ALEMANY

Un día apareció una página de 'Jot Down' en nuestra pantalla y todos pensamos que aquello era un asunto de amigos. Luego llegó la revista y parecía lo contrario, lo tienen todo medido. ¿Dónde está la realidad? ¿En los dos extremos a la vez? 'Jot Down' nació, crece, se reproduce y puede gustar más o menos, pero su personalidad es cada vez más nítida.

"Yo querría que mantener ese nosequé de proyecto de amigos. Siempre decimos que el triunfo de verdad es que no dejamos de ser amigos, porque esto te pone a prueba". Carles A. Foguet, fundador de la revista junto a Ángel Fernández y Ricardo J. González, es el encargado de contar su historia. "Supongo que ni éramos tan 'amateurs' ni teníamos una idea clara de lo que faltaba en el mercado. Teníamos intuiciones de lectores voraces, pero ni siquiera estaban verbalizadas. Si no somos periodistas... Hombre, en tres años vamos aprendiendo cosas, pero no le haré el relato de que lo teníamos todo clarísimo. Sería mentir".

Foguet tiene 35 años, de modo que se acuerda del culto por lo 'amateur' de los años 90. Después, los chicos de su edad descubrieron que casi siempre, para hacer algo valioso, hay que ser competitivo, presionar y aguantar la presión, ser puñetero... Ser profesional. "Eso fue un tema generacional y cultural: yo vengo de los fanzines y su contracultura, de la idea de que todo lo que se hace entre amigos está bien porque sí. Y no, claro que no. Pero en 'Jot Down' no hablamos de competir. Hablamos de compartir. Por ejemplo, la red de distribuidores la compartimos con otras revistas: 'Mongolia', 'Líbero'... Y nos da algún ingreso. Tampoco estamos aquí para dar dinero a los accionistas sino para ser sostenibles".

¿Y hay broncas cuando algo sale mal? "Hay riñas, pero bastante domésticas... Yo me cabreo mucho cuando veo un error. Más que en cualquier otro trabajo que he hecho. El número uno estaba lleno de erratas; las prisas, la inexperiencia, yo qué sé. Ahora lo miramos y nos quedamos entre la risa y el pánico".

Lo del cabreo viene a cuento de que Foguet repite un par de veces la frase "que cada palo aguante su vela", en referencia a la responsabilidad personal de sus colaboradores. Como si el editor fuera sólo un mediador.

¿Vio 'House of Cards'? El momento en el que la periodista deja su periódico y se va a otro medio que apenas es un espacio de 'coworking' en el que cada redactor se busca la vida y se queda para sí mismo con el éxito o el fracaso de su trabajo... "Sí, me acuerdo". Pues a los que crecimos en redacciones grandes y más o menos corales nos daban ganas de llorar.

"En 'Jot Down' también tenemos una estructura muy laxa y horizontal. Ni siquiera tenemos un espacio, una redacción. Hay un foro para el staff que hace de redacción virtual, los colaboradores no tienen contacto entre ellos y todo viene firmado de modo que cada uno es responsable de lo que hace. Pero conservamos el control de tiempos, temas y firmas, no somos tan anárquicos".

¿Y qué puede ir mal en 'Jot Down' de aquí a cinco años? "Eso es una eternidad para nosotros. Somos como el del ciclista, que si deja de pedalear se cae. No sé, si nos mantenemos fieles a unos valores que me serían muy difíciles de definir, iremos bien. Y si nos apartamos, espero que no le echemos la culpa a la crisis, que sepamos volver", explica Foguet.

Valores. ¿No juega 'Jot Down' a adular el oído de su lector? A hacerle sentir inteligente porque recuerda a Biriukov cuando jugaba al baloncesto... "Reclamamos el derecho a hablar en serio de temas cómicos y a hablar con humor de las cosas serias. Yo entiendo que hay textos sobre películas de culto que en realidad son muy malas que se presentan en la web como la gran cosa. Es una especie de autoparodia que hacemos, una broma porque, en realidad, seguimos escribiendo para nosotros mismos. Habrá quien se lo tomen en serio, pero ... Entre hacer sentir al lector inteligente y tratarlo de estúpido, casi prefiero lo nuestro".

'Jot Down' nació en 2011, en un momento de excitación política. Siempre ha sido fría, distante. "Fue una decisión deliberada. Los amigos que estamos en Jot Down nos parecemos en muchas cosas pero no en nuestras opiniones políticas. Muchos nos expresamos políticamente pero no aquí. Jot Down no tiene línea editorial, está hecha por aluvión. Por eso, nos dicen de todo, que somos de UPyD, catalanistas, comunistas, falangistas... Está bien así".

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"Tenemos 10.000 lectores de la revista y medio millón de lectores únicos de la web", continúa Foguet. "Supongo que el núcleo de lectores 'hard core' tiene un techo, no sé cuál. Pero tampoco tenemos una estrategia de nicho, de dirigirnos a un lector concreto...". ¿Conectan, por ejemplo, con chicos de 20 años? "Sí. ¡En las facultades de Periodismo tenemos mucho éxito! Por referencias culturales, nuestros lectores son de 30 a cuarenta y tantos. Pero hay más lectores de 20 que de 50".

"Hemos visto revistas muy buenas que no nos han sobrevivido. ¿Qué hicieron mal? ¿Cuál fue la decisión crítica que nos fue bien? Ni idea. Intuyo que fue un acierto crear una comunidad de lectores antes de lanzar la revista. Vimos que el 2% de los lectores de la web entraban 100 veces al mes o más, entendimos que había una base y apostamos. Otros medios nacen con un buen producto pero sin tener la certeza de que los lectores existan. Nuestro éxito dependerá de que mimemos a esa comunidad". ¿Y eso no acaba en lo de antes, en la complacencia? "Puede ocurrir. Pero en una comunidad sana los lectores dan la alarma si te equivocas".

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