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"Soy arcaico..., y veo en una hortaliza el universo entero"

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 07/06/2014 Víctor - M. Amela

¿Su barba, hábito, sandalias... ¿De dónde sale usted?
Del siglo XVI, más o menos. ¡Yo soy arcaico!


Si le traslado al siglo XVI, ¿añorará algo?
¡Nada! Tendría de sobra, podría vivir con lo de entonces, no me sentiría extraño...


¿Y por qué esa fecha?
En 1578 la orden capuchina se instala en Catalunya, ¡clandestina! Los capuchinos somos una reforma de 1528 de la orden franciscana que Francisco de Asís fundó en 1223.


¿En qué consistió esa reforma?
En más austeridad aún que los franciscanos: hábito marrón -con capucha- y este cordón en la cintura. Y pobreza, oración y fraternidad. ¡Y así seguimos!

¿Siempre el pie desnudo en la sandalia?
Todo el año. Y no me resfrío: me protegen las hierbas santas de los capuchinos.


¿Hierbas santas?
Hierbas medicinales tradicionales empleadas por los frailes capuchinos.

¿Las tienen en este huerto ajardinado?
Claro, entre hortalizas, verduras, frutales, hierbas sanadoras... ¿Quiere verlas?


¡Por favor!
Vea aquí la hierba de Sant Ponç (o Sant Poní), santo protector contra pulgas y chinches: fumigaciones de esta planta los ahuyentaba. La llamaban herba pucera.


¿Es muy santa?
Sí: ¡Sant Ponç es el patrón de los herbolarios! También llamada por eso poniol o poliol negre (poleo), es buen tónico estomacal, ayuda a las digestiones y alivia dolores de barriga.


¿Cómo sabe usted tanto?
Sé que la hierba de Sant Ponç hace balar mucho a las ovejas: soy de familia payesa, ¡y lo he visto! Y además soy archivero del convento: rastreo en documentos y recetarios de hace tres siglos, donde los frailes fijaban sus saberes tradicionales...


¿Sabe usted qué comían?
El universo entero.

¿Perdón?
Con cada hortaliza ponemos sobre la mesa la tierra, el cielo, el sol, la lluvia, el viento, el sol, la luna, las estrellas, los pájaros, las abejas..., ¡todo el universo entero!


Y su propio trabajo.
Sí, el trabajo del fraile hortelano... más su confianza en Dios, que provee de todo.


Comparta alguna receta culinaria.
Cualquiera con patatas: ¡los capuchinos convierten la patata en comida durante las hambrunas de la invasión napoleónica! La patata era pienso para cerdos, hasta entonces. Bajo tierra, se convierte en tesoro de pobres. Los caballos cabalgan por encima sin destruirla.


Otro plato capuchino, por favor.
Una exquisita sopa de tirabecs, el guisante capuchino, que nosotros llamamos catxassos: ¡remineralizante, vitamínica y antiobiótica! Su semilla, en vinagre agraz, es mejor que la alcaparra.


Hummm...
O la que llamamos argamasa, para llenar: garbanzos con yema de huevo duro y queso.

No pasaban hambre...
"Misa et mensa" es uno de nuestros lemas... ¡Pero ayunábamos uno de cada dos días! Y, para cenar, enciamets dels caputxins: lechuguita, escarola...

Me decía que no se resfría...
Porque me prevengo con infusiones de serpoll, una especie de tomillo. Y tomo la planta omnia morbia (todas las dolencias, en latín), una malva curalotodo, ¡muy buena expectorante! Y para los bronquios, salvia: era la planta favorita de los romanos.


¿Ah, sí?
Salvia, del latín salvare: curar. Buen colirio para los ojos, digestiva, antiséptica, cicatrizante...

Mi hijo padece recurrentes otitis...
Contra el dolor, instile en su oído una gota de aceite de la oliva del laurel.

¡Gracias!
Contra la fiebre, endrina. Para fortalecer encías, resina de condrila. Para prevenir inflamaciones de próstata, semilla de calabacín.

¿Comían carne?
De cuando en cuando, con clavos de murto (murtones), digestivos y perfumados... Sí cocinaban ranas, plato campestre exquisito, y sopa de tortuga, muy curativa...


¿Y vino?
Vi felló, vino fortificado: le añadían hipérico, tónico y reconstituyente, antidepresivo.


¿Qué planta tiene un consumo más remoto?
Desde la prehistoria se usan semillas de majuelo o espinal, ¡gran regulador de la tensión arterial! y tónico cardiaco.


¿Algún consejo final?
Los capuchinos hemos mimado siempre a las abejas: sin ellas no habría plantas y los humanos nos extinguiríamos. Cuidémoslas.

¿Un último secreto?
Cardo santo, del que el archivo dice, literal: "Cura tot lo dolor de cap, fa bon oido y bona memoria, cura los vértigos, conforta lo cervell y fa bona vista, purifica lo ventrell, garganta y flema y fa bon apetit, consum lo catarro, cura lo dolor de ventre, limpia la vesiga".


¡Mano de santo, realmente!
Mire alrededor: el verdadero secreto es que todo lo que ve es sobrenatural.

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