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Sudán condena a muerte a una cristiana embarazada

La Vanguardia La Vanguardia 16/05/2014 null

Jartum, (Redacción y agencias).- Mariam Yahia Ibrahim, de 26 años, cristiana, médico, casada, con un hijo de veinte meses y embarazada de ocho meses, fue condenada ayer por un juez de Jartum a morir en la horca por apóstata y a recibir cien latigazos por adúltera.

La acusación de adulterio se basa en que Mariam tuvo relaciones sexuales con un hombre no musulmán. Se trata de un cristiano, el padre de sus hijos, con quien se casó en el 2011. Pero bajo la interpretación sudanesa de la ley islámica, el matrimonio de una mujer con un no musulmán es inválido y constituye adulterio. En cambio, un musulmán puede desposar a una mujer de otra religión.

Por ley, los hijos deben seguir la religión de su padre. Esto es posiblemente lo que ocurrió con Mariam, que es hija de un musulmán y de una cristiana. De ahí la acusación de apostasía. Ante la ley, Mariam Ibrahim es musulmana.

"Soy cristiana y nunca he cometido apostasía", se defendió ayer Mariam en el curso del juicio, tras una larga intervención de un líder religioso que intentó convencerla de lo contrario. Por fin, el juez Abas Mohamed al Jalifa dijo: "Te hemos dado tres días para abjurar de tu fe, pero has insistido en no regresar al islam. Te condeno a morir en la horca".

Un centenar de personas acudieron a la audiencia, entre ellas diplomáticos extranjeros. Uno de ellos dijo a la agencia France Presse bajo condición de anonimato que "estamos muy impresionados y muy tristes de oír este veredicto, que no es conforme con la propia Constitución de Sudán y con sus obligaciones internacionales". "Esperamos que -la sentencia- sea conmutada en apelación", añadió. Las embajadas de Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña y Holanda expresaron su "honda inquietud", pidiendo que el caso fuera tratado con "compasión".

Amnistía Internacional (AI) calificó de "aberrante" la sentencia, señalando que Mariam Ibrahim fue educada como cristiana ortodoxa, que era la religión de su madre, mientras que su padre, musulmán, estuvo ausente del hogar familiar durante toda su infancia. "El adulterio y la apostasía son actos que no deberían ser considerados crímenes", dijo Manar Idriss, responsable en Sudán de Amnistía Internacional.

Uno de los abogados, Mohanad Mustafa, dijo que la defensa apelaría, si fuera necesario hasta el Tribunal Constitucional, ya que la misma prohibición de la apostasía viola la Constitución. A las puertas del tribunal, una cincuentena de personas se manifestaba ayer contra el veredicto, reclamando en una pancarta que "los derechos religiosos son derechos constitucionales". Un manifestante afirmó que se celebrarían sentadas ante el tribunal hasta que la mujer sea liberada. En las últimas semanas, estudiantes universitarios han organizado protestas por las violaciones de derechos humanos y en demanda de más libertad y mejores condiciones económicas y sociales.

Sin embargo, un pequeño grupo de partidarios de condenar a Mariam Ibrahim se personó asimismo a las puertas del palacio de justicia, al grito de "Alá es el más grande".

Para Christian Solidarity Worldwide, una oenegé con base en Gran Bretaña, el caso es el último en "una serie de actos represivos" contra las minorías religiosas de Sudán. Las expulsiones, la confiscación y la destrucción de propiedades de las iglesias y otros actos contra los cristianos han aumentado desde finales del 2012, afirma esta organización.

A todo esto, el ministro sudanés de Información, Ahmed Bilal Osmán, ha replicado que no existe tal represión contra los cristianos. "Vivimos juntos desde hace siglos", afirmó.

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