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Surface Pro 3, la tableta que quiere ser portátil

EL PAÍS EL PAÍS 23/05/2014 Sandro Pozzi

Hace cuatro años que Apple lanzó el iPad. Puso la primera pica en un mercado virgen. Entonces, Jobs profetizó que la tableta mataría los netbooks (como así fue) y que heriría a los lectores electrónicos (como está ocurriendo). Un año después, estos dispositivos se veían ya como una amenaza para el ordenador portátil (notebook). La ola no paró de crecer y con ella la confusión del consumidor sobre el producto que debe comprar. Tim Cook representó recientemente lo que estaban haciendo sus competidores con una señal de tráfico que tenía una flecha en plan garabato. La suya, dijo, es la solución más simple.

Microsoft pudo hacer como el resto: copiar, con mayor o menor fortuna, todo lo que hacía Apple. Optó por otra vía, intentar resolver el conflicto de "tableta o portátil" al que a menudo se enfrenta el consumidor. El Surface Pro 3 es su solución. En esencia dice que tiene el producto que acabará con el portátil tradicional; pero encajarlo todo en un mismo paquete no es fácil (y menos a según qué precios) y está por ver a qué tipo de público (y cuánto) le interesa tener una tableta tan potente, grande y caro como un ordenador.

Si Microsoft busca que la tableta pueda usarse como portátil, puede que lo esté consiguiendo. Al menos cuando se traduce laptop del inglés. La tableta y su teclado-tapa -que se vende aparte por 130 dólares- se apoyan sin problema sobre las piernas. Además, como toda la maquinaria está en la pantalla, no se siente ese calor del portátil, que a veces quema, pese al aislante textil. El teclado es rígido y más cómodo que su versión anterior, pues se levanta la parte pegada a la pantalla.

La Surface Pro 3 sigue con la solapa trasera de apoyo. El original permitía poner la tableta en un ángulo máximo de 22 grados; en la nueva versión puede llegar a los 150, lo que permite escribir sobre la pantalla sin necesidad de teclado cuando se apoya en una superficie fija. La posición canvas es de gran utilidad para profesionales de la fotografía y de la edición gráfica.

Si lo que Microsoft busca es quitar mercado a los portátiles, la comparación lógica es con un ultraligero como el MacBook Air de 13 pulgadas. Empezando por las dimensiones, la Surface Pro 3 tiene 9,1 milímetros de grosor sin el teclado y pesar 800 gramos. La pantalla es de 12 pulgadas. La tableta cuenta con una conexión USB 3.0, un puerto para monitor externo y otra para tarjetas de memoria microSD.

Dimensiones
Sin necesidad de poner los dos dispositivos en una balanza, se nota que el de Microsoft es más ligero. Con el teclado magnético, ya es más difícil notar la diferencia. En cualquier caso, pesa mucho menos que un portátil convencional, pero también es más pesado que una tableta similar (en torno a los 400 gramos). La pantalla del MacBook Air se tapa cuando se le pone delante la tableta, y lo de tirarla al suelo para ver si resiste, mejor dejárselo a los de Microsoft.

El mercado de la computación está totalmente abierto. El diseño es importante para generar la demanda. Apple es maestra en eso. Microsoft va mejorando, pero en la gama alta de los productos electrónicos, lo que prima es el rendimiento. Empezando por la pantalla, la resolución del Surface es mayor que la del MacBook Air, y aunque tiene una pulgada menos, el contenido que aparece es un 6% mayor gracias a su formato. Se interactúa muy bien con ella.

El lápiz digital
La tableta va acompañada por un lápiz digital. Incluye tres botones: uno grande en la parte superior y dos pequeños al lado, uno de borrado y otro que hace las funciones de botón derecho del ratón. Se comunican vía Bluetooth y funciona a pilas. Una vez emparejadas, la tableta se enciende al pulsar el botón superior del lápiz y va directo a la aplicación OneNote porque se entiende que se quiere escribir algo manualmente. Pulsado dos veces seguidas, se seleccionan imágenes y textos de la pantalla, que vuelan directos a la nube.

La pluma es muy útil para hacer retoques con Photoshop o para insertar apuntes en documentos. La fricción es similar a escribir en papel. No parece, en todo caso, que su versatilidad y la sincronización vayan a quitar el sueño a los ingenieros de Apple y mucho menos que sea el arma con el que pueda amenazar al MacBook Air.

La incorporación del lápiz es la apuesta más original de Microsoft. Sigue la estela de Samsung con sus phablet Note. Su utilidad es dudosa, aunque la compañía coreana estima que va en aumento, sobre todo en países asiáticos. También es verdad que dependerá de que se mejoren y aumenten sus aplicaciones.

Sin teclado, la pluma queda completamente suelta y puede perderse. A diferencia de las tabletas Galaxy, no hay un sistema que alerte de que el accesorio no está en el radio de alcance del bluetooth.

Pasando al interior de la Surface, la prueba se hizo con sistema operativo Windows 8.1, ocho gigas de memoria RAM, 256 gigas de almacenamiento y un procesador Core i5 de Intel a 2,5 gigaherzios. También se vende con procesadores Core i3 y Core i7. La potencia y la respuesta de la máquina al usarlo en condiciones de trabajo es como la de un portátil. El iPad no se comporta como un Mac, pero como dice Apple no está diseñado para crear; el Surface Pro 3, sí.

Está claro al usar la Surface Pro 3 que es un aparato para hacer cosas más que para consumir contenido. Pero sigue teniendo importantes carencias que debe resolver Microsoft para poder atraer a los fieles al portátil. Por ejemplo, la conexión inalámbrica se limita al wifi y al bluetooth. Es cierto, se puede acceder a Internet a través de redes abiertas y utilizando el teléfono como puerto, pero sus rivales ofrecen por lo menos la opción.

El teclado experimentó mejoras importantes respecto a la versión que se presentó hace seis meses. Las teclas son más cómodas, los imanes más potentes permiten ahora que se use como un portátil y el puntero permite jugar mejor con dos dedos. Pero si el dispositivo ya es caro, hay que sumarle 130 dólares al precio de la tableta para que se convierta en ordenador. Porque una cosa está clara: la Surface Pro no sea una máquina tan productiva sin teclado.

Microsoft asegura que la batería dura un 30% más, eso garantiza un día laboral sin problemas; pero hace falta conocer durante cuánto tiempo.  Cada día que pasa, la batería de estos aparatos dura menos, un grave problema al que no ha dado solución fabricante alguno. Resueltos otros problemas que alentaban al cambio del aparato (disco duro a tope, lentitud, sistema operativo obsoleto...), la exigua duración de la batería un par de años después de la compra es lo que impulsa actualmente al cambio de aparato.

El precio
La duda final sobre su futuro éxito radica en el precio. Este modelo de prueba cuesta 1.299 dólares. El básico comienza a 799 dólares con cuatro gigas de RAM, 64 gigas de almacenamiento y un procesador Core i3. De ahí, hasta los 1.949 dólares para el modelo más alto de la gama, con ocho gigas de RAM, 512 gigas de almacenamiento y un procesador Core i7.

El MacBook Air, con el que se quiere comparar Microsoft,  arranca a 999 dólares con cuatro gigas de RAM, 128 gigas de almacenamiento y procesador Core i5. Con la misma combinación que la gama alta, cuesta 1.749 dólares. Teclados y fundas aparte, en todos los casos.

Conclusión
Surface Pro 3, como tableta, es bastante grande y bastante pesada; como portátil, es ligero y completo. El uso que se le quiera dar al aparato será, por tanto, decisivo a la hora de decidir si puede sustituir al portátil. Lo que parece evidente es que este dispositivo trata de responder a la idea de crear un único artilugio que aglutine los dos mundos. La propuesta de Microsoft es la más ambiciosa que ha lanzado en este sector -donde, por otra parte, no ha hecho muchas- y deberá gastarse mucho dinero en mercadotecnia para que el concepto cale en el consumidor.

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