Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Susana Díaz, paso firme a Ferraz

El Mundo El Mundo 01/06/2014 CARMEN TORRES

Susana Díaz sigue dando pasos firmes hacia la secretaría federal delPSOE. En líneas generales, su hoja de ruta marcada se está cumpliendo, y algunos imprevistos surgidos, como la consulta a los militantes previa al congreso, no han conseguido arrugar a la presidenta de la Junta de Andalucía, que está dispuesta a ganarle este pulso a Alfredo Pérez Rubalcaba.

El primer requisito que ella ponía para convertirse en la nueva lideresa del PSOE era que pudiese compatiblizar la dirección nacional del partido con la Presidencia de la Junta. Dentro del PSOE, hoy nadie discute ya ese aspecto, ni siquiera el propio Rubalcaba, que ha asegurado que no habría «incompatibilidad formal ni política». Por tanto, el primer paso está cumplido.

El segundo era que hubiese unanimidad sobre que su figura es la más adecuada para sacar al PSOE del pozo en el que se encuentra. En este sentido, y dar un balón de oxígeno a Eduardo Madina frente al control del aparato con el que cuenta Susana Díaz. La respuesta de la presidenta andaluza fue contundente: ocho federaciones nacionales le dieron su apoyo y aseguraron que es «la única opción» posible, un mensaje que todavía esperan que termine de calar.

«Si alguien puso en marcha esa estrategia para frenar a Susana Díaz, se ha equivocado y no ha medido bien las consecuencias. No se asusta, no la conocen», aseguran en el entorno de la presidenta. De hecho, en el PSOE andaluz siguen cuestionando que Díaz tenga finalmente que batirse con un rival, y comienzan casi todas las frases con condicionales del tipo «si hay más de un candidato» o «si finalmente hay votación». No es casual. O contemplan algún tipo de integración de las candidaturas, siempre con ella al frente, o piensan que sus rivales darán un paso atrás cuando Díaz presente todo su músculo interno cuando anuncie su candidatura, como la recogida del número máximo de avales permitidos y con referentes del partido muy destacados entre ellos, como los ex presidentes del Gobierno o referentes como Alfonso Guerra, por ejemplo. «El acuerdo tras las votaciones sería mucho más difícil», señalan las fuentes.

De momento, todos en su entorno mantienen que Susana Díaz no tiene tomada la decisión, y que sigue reflexionando y consultando. Aunque todos tienen claro que los ocho secretarios regionales que le han pedido que se presente «no se tiran a la piscina si no hay agua». En ese sentido, una vez que ha demostrado que cuenta con el apoyo general del aparato del partido, la presidenta podría sorprender en los próximos días con apoyos de otros ámbitos como el empresariado o la comunicación. Por ejemplo, su presencia en la celebración de algún acto donde dejara mostrar sus intenciones. Así lograría hacer visible esa unanimidad. «Aquí no se disculte la fórmula de votación, sino quién tiene la solidez y credibilidad necesaria para pilotar el partido en este momento tan delicado», explican.

Con ese requisito cumplido, daría el paso sin temor. Una vez que anunciara su candidatura, «si hubiese más de un candidato», tendría que participar en la campaña electoral interna para presentar su proyecto para el PSOE de España.

¿Qué pasaría entonces? Todos en el entorno de la presidenta aseguran que es mucho aventurar. Pero quienes la conocen bien aseguran que no dejará ningún cabo sin atar en su cabeza, aunque no se lo comunique a casi nadie.

En este sentido, la primera incógnita es cuánto tiempo podría compatibilizar la Junta con el PSOE federal. Su insistencia en asegurar que Andalucía es su prioridad hace adivinar que su intención sería volver a ser candidata, probablemente en unas elecciones anticipadas en otoño o febrero. Y más adelante se plantearía si concurre al proceso de primarias nacionales del partido.

Este escenario cuenta con la dificultad de que llegaría a las elecciones con el discurso regalado para el PP, que insistiría en que, tras ganar, Díaz abandonaría Andalucía. Por eso se plantean otras posibilidades.

Dimisión

Una es que dimitiera tras las municipales de mayo de 2015 (antes sería muy letal para el partido en Andalucía), y su sucesor hiciera coincidir las autonómicas con las generales a finales del año que viene. Eso le permitiría a ella implicarse en la campaña andaluza como la que más, y no permitir que le pasara factura personal una posible derrota aquí por su marcha. Su discurso sería que se ha marchado a Madrid 'para defender Andalucia', y buscaría el voto doble.

En este caso, su sucesión resulta complicada. Sería la tercera dentro del PSOE-A y la Junta, que pasarían entonces por cuatro secretarios generales y cuatro presidentes en cinco años.

En primer lugar, la obsesión de Susana Díaz por no tener un 'número 2' con proyección ni en la ejecutiva regional ni en el Consejo de Gobierno hace difícil encontrar el relevo. Nadie en sus equipos cuenta con la juventud y el empuje que ella representa, y sobre el que no se puede dar un paso atrás. Los perfiles más aproximados, como el de Mario Jiménez o María Jesús Montero, no son de su máxima confianza, por lo que resulta difícil que les cediera el testigo. Otros nombres destacados como Micaela Navarro o incluso Mar Moreno supondrían dar volver a la etapa 'chavista'. Es posible que, por tanto, la persona elegida para sucederle ni siquiera forme parte del Parlamento de Andalucía, por lo que tendría que haber elecciones para nombrarla presidenta.

Lo que parece más probable es que repita el esquema utilizado por ella misma para suceder a José Antonio Griñán. Es decir, que el líder del partido en Andalucía y el presidente de la Junta sean la msima persona. La duda es el orden de elección. Si Susana Díaz mantendrá la secretaría general del PSOE andaluz y la nacional hasta que elija sucesor, al que nombraría en un gran congreso regional, o por el contrario, si su marcha se precipita y elige a algún parlamentario, luego tendría que ser ungido por el partido.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon