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Tarragona vive una jornada de tensión y cargas policiales

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 02/10/2017 Marc Rovira
La policía carga contra los ciudadanos durante un desalojo en un instituto en Tarragona. © Josep Lluis Sellart La policía carga contra los ciudadanos durante un desalojo en un instituto en Tarragona.

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Mientras en la ciudad de Tarragona el día rebosó de tensión y la incautación de urnas en los colegios acabó en cargas de los antidisturbios, en otros municipios de la provincia las votaciones se desarrollaron sin más sobresaltos que las constantes caídas del sistema informático que coordinaba la consulta ilegal.

Hubo altercados de alta intensidad en Tarragona, Sant Carles de la Ràpita, Tortosa y Mont-roig. También en el pequeño pueblo de Sarral (Conca de Barberà), de poco más de 1.500 vecinos, o en Vilabella (Alt Camp), con 700 habitantes, se vivieron enfrentamientos entre vecinos y policía. En Maspujols, al lado de Reus, los vecinos se organizaron para bloquear el acceso al colegio electoral y cortaron las calles del pueblo aparcando tractores.

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En Tarragona ciudad, donde el alcalde socialista, Josep Fèlix Ballesteros, se había negado a ceder espacios para el referéndum, ya en la madrugada del domingo había una notable presencia de personas ante los colegios. La posibilidad de que los Mossos frustraran las votaciones se descartó tan pronto como despuntó el día. Una presencia muy discreta de la policía catalana ante los colegios y los agentes movilizados se limitaba a reclamar la comparecencia de un responsable, que en muchos casos ni aparecía, para informar de que se levantaba acta de la celebración de una votación expresamente prohibida.

Las colas para votar empezaron a formarse a medida que se acercaban las 9.00 y en el Institut Martí Franquès, situado justo al lado de la comisaría de la Policía Nacional, esperaban ser objeto de atención. En ese centro, centenares de personas dibujaban una larga cola en el patio ante la vigilancia de varios furgones policiales en el exterior. La posibilidad de que los agentes entraran para incautarse de las urnas sobrevoló el recinto durante todo el día.

Sin embargo, las unidades antidisturbios de la Policía Nacional empezaron a desplegarse por los barrios de la ciudad. Protagonizaron, en la mayoría de los casos, acciones rápidas para retirar las urnas y confiscar el material electoral. Nada que ver con los enfrentamientos que se vivieron pasadas las dos de la tarde en la céntrica plaza Imperial Tarraco. Tras los incidentes, el alcalde de Tarragona tuiteó un mensaje de rechazo: “La violencia no es el camino en ningún caso. Solo la serenidad y el diálogo político valiente nos aportarán soluciones”. Contundente fue el republicano Josep Caparrós, alcalde de Sant Carles de la Ràpita, quien tras la carga policial calificó los hechos como “graves, violentos y antidemocráticos”.

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